Por Amelia Doval
´La vida no se vive por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento´´
Cuando llegué de Cuba hace unos años hube tropezarme con ciertas opiniones de desprecio que mis sobrinos nacidos aquí y con sangre cubana, nos tenían a los que por desgracia habíamos visto la luz después de 1959 y tuvimos que crecer entre la mentira y el obligado tercermundismo al que nos impusieron. Ellos creyéndose nativos de una gran nación, repudiaban lo éxotico de un país ´´bananero´´. Han pasado diez años y todavía la larga lista de ejemplos que les muestro para rebatir sus falsos criterios no ha terminado.
Tuve que enseñarles que en su sangre llevaban la esencia de un país pequeño, con apenas 6.5 millones de habitantes en 1958, mas ya en aquel momento ocupaba el lugar 29 en la lista de las mayores economías del mundo. Y aunque la sorpresa de tropezarnos con nuevos adelantos, sofisticados después de medio siglo, nos hacía disfrutarlos podíamos demostrarle que Cuba, fue en ese mismo año de 1958 el segundo país en difundir la Televisión a color y poseía el tercer canal de televisión a color del mundo. Dersi Arnaz quien llegó a ser el productor más importante de los EUA, era cubano y además creó el uso de una tercera cámara. Para 1953 la CMQ tenía los estudios de televisón más modernos del mundo. Ya en 1950 había sido el segundo a nivel mundial en emitir un programa de televisión
La expresión de estos jovencitos aplatanados al lugar de su nacimiento fue mayor cuando les expliqué que la primera demostración mundial de una industria movida por la electricidad fue en La Habana en 1877 y aunque no lo supieran, su familia venía del país donde por primera vez en la historia de la humanidad, un hotel tuvo aire acondicionado ( hotel Riviera , 1951) Y si ahora las construcciones de hormigón le parecían comunes, en 1952 el primer edificio de apartamentos que se construyó en el mundo con esa técnica fue realizado en La Habana ( el Focsa).
Aunque todo lo que escuchaban de Cuba tenía como referente el punto del hambre y las necesidades, no sin un poco de esfuerzo les hice entender que ese país destruido había ocupado en 1954 el tercer puesto en Iberoamérica ( detrás de Argentina y Uruguay) en el consumo percápita de carne por habitantes. El primer país del mundo con más viviendas electrificadas (82,9 %) aunque las imágenes y noticias daban a entender que ni siguiera conociamos la luz eléctrica y llegamos a ser los que más electrodomésticos teniamos distribuidos por casa.
Si para ellos los logros de Raul Capablanca, Font y Stevan Bellan no resultaron alarmantes en el deporte, si les sorprendió saber que en 1829 fue la primera nación de América hispana, incluidas España y Portugal que usó máquinas y barcos de vapor, además de ser la tercera en el mundo detrás de Inglaterra y EUA, que tuvo ferrocarril. Contó con la primera mujer que manejó y en 1940 tuvo la primera Constitución a nivel mundial que protegía lo que para ellos ahora constituye una constante, la igualdad de raza y sexo. El voto de la mujer, su derecho a trabajar y la aprobación del divorcio desde 1918, les pareció demasiado adelanto social y no podían entender por qué habíamos llegado a un punto donde pasamos a ser un país tan subdesarrollado y casi sería mejor decir sin desarrollo.
Boquiabiertos estaban cuando les pude explicar que todo lo que han convertido en ´´éxitos obtenidos por su esfuerzo desde 1959´´, según promulga la manada, no son más que cifras tergiversadas y verdades ocultas, que conforman una historia violentada porque ya para 1956, cuando se manipulaba al mundo con ´´La Historia me absolverá´´, Cuba se reconocía como el segundo de Iberoamérica con los más bajos índices de analfabetismo, sólo el 23,6 %, Haití mostraba el 90 % y España, el Salvador, Bolivía, Brazil, Perú, Guatemala y República Dominicana, el 50 %. Y si ahora hablan de una mortalidad infantil exitosa como logro, podemos recordarle que ya para 1955 fue el segundo país de iberoamérica con menor índice de mortalidad infantil, aún cuando el desarrollo de las ciencias médicas no alcanzaban los niveles actuales, un saludable 33, 4 % .
Aunque les pareció extraño el dato para la época ya a estas alturas podían analizar como uno de los pocos países que podían lucir un promedio de 79, 9 % de su viviendas con baños propios y sería también el segundo país detrás de Uruguay en el consumo calórico per cápita diario (2870), hoy se desplomaran edificios y una gran mayoría viviera en condiciones infrahumanas con más de cuatro generaciones multifamiliares en un reducido espacio y si para ellos reconocer que si estábamos adelantados en muchos cosas, fue alarmante aprender que había otras en las cuales nos fuimos por encima de muchas sociedades en casi un siglo pues abolimos la corrida de toros antes de terminar el XVIII por ser impopular, abusivas y sanguinarías con los animales.
Si todo lo anterior y muchas más cifras, los dejó sorprendidos aunque ahora están orgullos de hablar español y ser cubanos, cuando les mencioné tres aspectos culturales se rindieron ante el amor a sus orígenes. En 1950, un músico cubano, Dámaso Pérez Prado estuvo durante 15 semanas consecutivas en el hit parade de EUA, con la pieza ´´Patricia´´, un mambo y al cual nunca pudieron igualar ni Elvis Presley, ni The Beatles, sólo para comparar. Ernesto Lecuona fue en 1942 el primer iberoamericano en ser director musical de una productora cinematográfica mundial y el primero también en recibir una nominación para un premio Oscar y para que no existieran dudas de su desarrollo cultural les mencioné que en 1959 La Habana, fue la ciudad del mundo con más salas de cine, por delante de New York y París, había 358, y no debemos olvidar que fue la segunda en el mundo en tener un cine 3D y multipantallas( el Radio Centro).
Los cubanos de cualquier generación o lugar de nacimiento necesitamos entender que la primera batalla que debemos ganar es recuperar nuestro orgullo de orígen y trasmitirlo a nuestros herederos. No somos una Nación superior, pero si fuimos un país que estaba en la lista de los mejores y pese a las mentiras que hemos permitido se repetieran hasta la imposición. Nunca fuimos un país pobre y nuestra desgracia lleva apellido, estamos a tiempo de acabar con ambos.