Testimonio de Maribel Moya sobre su viaje hacia la Libertad

 

Raúl y Maribel. San Juan, Puerto Rico, 1995.

 
Testimonio de Maribel Moya sobre su viaje hacia la Libertad.
 
París, 23 de junio de 2010.
 
Mi querida Ofelia,
 
te envío el testimonio de mi querida amiga Cuqui, donde me cuenta cómo pudo lograr salir de Cuba en unión de su esposo e hijo, y llegar hasta las tierras Libres de esa bellísima isla que es Puerto Rico. Es un ejemplo más de cómo los cubanos  logramos encontrar diferentes vías para escapar de La Isla del Dr. Castro.
Como bien sabes, hemos disfrutado de la compañía de Maribel, Raúl y Raulito en nuestros viajes a Puerto Rico y en los de ellos a París. Son  viejos amigos inolvidables que poseen el sentido de la hospitalidad y cuya generosidad no tiene límites.
 
 Maribel Moya Benítez: “en 1976 conocí al que hoy es mi esposo, Raúl Pérez de Armas. Yo era estudiante universitaria y él un excelente ingeniero eléctrico, recién graduado de la Universidad de la Habana y trabajaba en la Empresa Eléctrica en La Habana Vieja. Fue un flechazo a primera vista; desde el primer momento nos volvimos inseparables.
 
Yo nací en el 1957, en el seno de una familia muy pobre, en la provincia de Las Villas. Raúl, todo lo contrario; por haber nacido en el 1949, conoció la parte cómoda del capitalismo, porque él nació dentro de una familia de la clase media alta y su infancia transcurrió entre la ciudad de La Habana y la hacienda que poseía su familia en los campos de Mayajigua, en Las Villas. En el 1959 llegó Fidel Castro al poder e hizo tantas promesas que no ha cumplido; pero mi familia para esa época creyó en él y se me inculcó el amor por el nuevo sistema político; además de la exigente educación comunista que recibía, donde se me enseñó a que todos las personas que salían de Cuba, llegaban a U .S.A. a mendigar o a prostituirse; por lo tanto para mí el exilio siempre significó algo terrible e irrealizable.
 
De la mano del que era mi novio comencé a conocer lo que en realidad encerraba aquel sistema comunista que lo querían pintar como lo más democrático y libre del mundo: ¡Qué falsedad! Conocí la historia de cómo encerraron a su padre en la cárcel y le quitaron a su familia lo que con tanto trabajo y esfuerzo habían logrado.
 
En el 1977, Raúl viajó a Japón para supervisar una planta eléctrica que los japoneses iban a instalar en Cuba; por supuesto que él no era del P.C.C., por lo tanto no podía viajar; pero los ingenieros japoneses plantearon que él era el profesional más capacitado para esa tarea y si no iba él, no iba nadie; entonces lo enviaron acompañado de otro ingeniero. Conociendo sus ideales, pensé que jamás volvería y que nuestra relación había terminado. ¡Qué gran sorpresa recibí aquella tarde cuando tocaron a la puerta de la casa donde yo vivía! Y al abrir, era Raúl, a partir de aquel momento nuestro amor se fortaleció y jamás olvidaré cuando él me dijo: “Mary allá afuera hay un mundo completamente diferente y que tú no conoces”. Me contaba de la libertad, las supercarreteras, las tiendas, la comida, la cultura; en fin un mundo que se me hacía difícil comprender.
 
En 1978 en el segundo viaje que entraba a Cuba de la “Comunidad Cubana en el Exterior”, llegó el hermano de Raúl, Manuel Pérez de Armas, junto a su esposa Ma. Elena Pérez Espinosa,  empresarios radicados en Puerto Rico. Yo quedé muy impresionada cuando los conocí. Me habían enseñado que los cubanos en el exilio pasaban hambre; por lo que nos pasamos una semana comprando comida en la bolsa negra; porque llegaba la supuesta familia de mi novio, muy necesitada de ser alimentada y al verlos y abrazarlos, sentí un físico saludable y sobretodo bien vestidos, perfumados y muy bien alimentados; los que estábamos enjutos y con un olor desagradable, éramos los que vivíamos en aquella isla “tan libre.”
 
La familia trajo chocolates, uvas, jamón, dulces, cereales, etc., y los que residíamos en Cuba devoramos en un abrir y cerrar de ojo todo el suministro que ellos habían llevado; en fin que los que necesitábamos comer éramos nosotros y no ellos. Hacía 15 años que aquellos hermanos que habían sido inseparables, se encontraban de nuevo y al ver aquel abrazo y las lágrimas tan profundas que brotaban de los ojos de ambos, me hizo pensar que estaba muy próxima a perder a Raúl, aquel reencuentro me hizo ver que ya no se iban a separar por tanto tiempo. El corazón se me encogió; pero no se lo hice saber.
 
En el 1977 comencé a padecer Diabetes Mellitus y mi salud se deterioraba a una velocidad increíble. En ocasiones se me hacía imposible conseguir la insulina, por lo que me pasaba días sin inyectarme la dosis correspondiente; por lo tanto iba directo a Cuidados intensivos por varios días. Hoy me atienden excelentes médicos, tengo la mejor insulina y nunca me he visto en un hospital por un coma diabético.
 
En 1980 se dan los sucesos de la salida masiva de cubanos por el Puerto del Mariel; por supuesto que el hermano de Raúl fue a buscarlo en un yate alquilado en Miami. Yo estaba dando clases cuando Raúl se paró en la puerta de mi salón de clases y me pidió que saliera a la calle porque tenía que hablar urgente conmigo. Pensé que a sus ancianos abuelos les había sucedido algo. ¡Qué sorpresa me llevé!  Me pedía que abandonara el país con él. Presta y veloz le dije que no; él me rogó y yo le expliqué que sólo éramos novios, yo no tenía familiares cercanos del otro lado y encima era una mujer enferma, que lo decidiera él y viajara sin mí. Esa noche caí en un coma diabético y me ingresaron en la sala de Cuidados intensivos del Hospital Calixto García .
 
Recuerdo que yo estaba sin conocimiento y nada me hacía despertar y después de varias horas, escuché muy lejano la voz de Raúl diciéndome: “yo no te voy a abandonar, si tú no vas yo tampoco”. Mi alegría y recuperación fue tan buena que al amanecer me dieron de alta. Esa ha sido una de las pruebas de amor más grande que he recibido en la vida y desde esa noche supe que mi vida sin él no era nada.
 
En 1982 nos casamos y en el 1983 nació nuestro único hijo: Raúl Pérez Moya. ¡Qué felicidad nos embargaba! Cuando el bebé cumplió 3 meses, Raúl me manifestó la intención que él tenía de abandonar el país junto a nosotros y le dije que ni conmigo ni con nuestro hijo contara. Al pasar tres meses más, escuché que estaban movilizando jóvenes de entre 15 y 17 años de edad para ir a  la guerra de Nicaragua. Mi esposo me miró a la cara y me dijo: “¿Eso es lo que tú quieres para nuestro hijo?”. Le dije que primero me mataban a mí o yo me escondía con él en una cueva, entonces él me dijo: “Tú crees que la mayoría de las madres ¿no han pensado lo mismo?  Es imposible,  el Servicio Militar  en Cuba es obligatorio a partir de los 15 años”. Yo hice silencio y esa noche no dormí, al otro día cuando mi esposo regresó del trabajo, me le acerqué y le dije que se pusiera en contacto con su hermano y organizara la salida definitiva de nuestra patria. Jamás expondría a mi hijo a los caprichos de un gobernante que no enviaba a sus hijos a ninguna guerra;  pero a los del pueblo sí.
 

Raúl, Raulito y Maribel. San Cristóbal de La Habana, 1984.

 
El tiempo que vivimos a partir de esa fecha hasta el 4 de junio de 1985 (fecha en la que salimos definitivamente de Cuba) fue agonizante. Al plantear mi esposo en su trabajo la intención de abandonar definitivamente el país, lo trasladaron de manera arbitraria a un campo de construcción donde tenía que trabajar como cualquier otro constructor y le prohibieron a los que allí estaban que se refirieran a él como ingeniero. El salario se lo redujeron tanto que no alcanzaba ni para comprar la leche para nuestro bebé. Yo estaba de licencia médica por el parto y cuando me presenté en el Ministerio de Educación, donde era obligatorio que informara la decisión que había tomado. Los grandes directivos se reunieron y en pocos minutos decidieron que yo no podía continuar enseñando en ninguna escuela, porque era una mala influencia para los estudiantes y los iba a desviar ideológicamente. Les dije que necesitaba trabajar y con una sonrisa burlona la persona que me atendió me dijo que lo único que tenía para ofrecerme era limpiar las tumbas del cementerio Colón de la Habana por unos centavos. Me enfurecí tanto que le dije que no aceptaba y que yo sólo entraría ahí, si me moría antes de salir de Cuba. Con una risa muy burlona me dijo: “Ya veremos” y me cerró la puerta en la cara.
 
Yo me quedé en casa cuidando al bebé y mi esposo trabajaba tan duro que se le hicieron unas yagas tan grandes en sus manos, que se le hacía imposible sostener los instrumentos de trabajo como el pico y la pala; como no había medicinas para curarlo, un campesino que sintió pena por él, se le acercó a escondidas de los guardias y le dijo que cuando llegara a casa se orinara en sus manos para curar aquellas ampollas. Fue una cura muy cruel y sucia; pero resultó. Sus manos se volvieron bien callosas, la piel se le endureció y ya dolía menos.
 
Para preparar nuestra salida nos dirigimos a la oficina gubernamental Intercónsul, en el Vedado, Habana, donde único se podían realizar los trámites para poder salir legalmente de nuestro país y allí nos atendió un alto oficial militar que vestía de civil y respondía al nombre de Rumbau. Nos pidió seis mil dólares  y mi cuñado debía entregárselo en Miami a una Sra. cubana que se encargaría de los trámites. A la Sra. La vimos una vez en Cuba y confiamos en ella porque aparentaba guardar una gran amistad con el oficial. Nunca más la vimos y nuestra familia tampoco le consiguió. El oficial cubano fue trasladado de oficina, nos enteramos de que estaba trabajando en el aeropuerto de La Habana y siempre estuvo inaccesible para nosotros; por lo tanto fuimos estafados.
 
Al cabo de unos meses volvimos a la oficina del gobierno y conocimos allí al Capitán Sánchez Lima. Era el nuevo encargado por el gobierno de dirigir los trámites. En la primera reunión nos preguntó si teníamos familiares en el exilio, dispuestos a financiar nuestro viaje. Le dijimos que sí; pero cuánto era y nos contestó que esa conversación sólo la tendría con el hermano de Raúl en persona; por lo que mi cuñado tuvo que hacer los arreglos y viajar a La Habana. El día que fuimos a la oficina del Capitán no nos permitió ni a mí ni a mi esposo estar presentes en dicha entrevista, serían sólo él y mi cuñado. La entrevista duró aproximadamente una hora. Al salir mi cuñado, camino de la casa, nos contó los acuerdos:1ero. Debía entregar veintiocho mil dólares  a tres personas diferentes en la ciudad de Miami y a su vez ellos depositarían en bancos diferentes.2do. Inmediatamente que el dinero fuera pagado él conseguiría que los respectivos Ministros de nuestras profesiones nos liberaran y autorizaran nuestra salida.3ero. Los trámites demorarían aproximadamente 3 meses.4to.  Saldríamos con Visa “Legal” hacia Panamá y el costo de las tres visas sería de  doce mil dólares  que ya estaban incluidos en el dinero entregado en Miami.5to. Que el resto del dinero lo utilizaría para sobornar y conseguir la salida de mi esposo ya que el gobierno de Cuba planteaba que no podía salir hasta después de pasados dos años, porque él dominaba  “ ¿Secretos de estado?” Esta fue la mayor manipulación por parte del Capitán para sacarle el dinero a la familia.
 
Al ver que había pasado casi un año y todo había quedado en promesas; decidimos una jugada que nos resultó muy útil: Le escribimos una carta al “Estimable Comandante en Jefe” con copia al Ministro del Ministerio del Interior: Ramiro Valdés. En dicha carta alabábamos la “labor encomiable realizada por el capitán Sánchez Lima”, el dinero que se le había pagado a él y la estafa del oficial Rumbau. Cuando se la leí por teléfono, me pidió que fuera a verlo urgente a la oficina. Cuando llegué, inmediatamente él empezó a leer la carta y me percaté de la forma en que temblaba y palidecía; entonces me pidió cuatro días para hacer una gestión. Yo le dije que no había problemas que si él no me llamaba antes de los cuatro días, yo pondría las cartas en el buzón; él intentó devolverme la que estaba leyendo y le dije que no se preocupara que esa copia era para él, porque las demás cartas ya estaban preparadas. Con mucha alegría recibimos una llamada urgente al segundo día; era el capitán informándonos que ya podíamos hacer los trámites del pasaporte para poder viajar. Le pregunté cuál era el vuelo más cercano para salir hacia ciudad de Panamá, me informó que era por Cubana de Aviación el 4 de junio del 1985 y que él se encargaría de todo, y así fue.
 
Queríamos llevarnos nuestros títulos universitarios, lo cual para esa época estaba terminantemente prohibido. Hablamos con Sánchez Lima y nos pidió cuatro mil  pesos cubanos, ya que no él nos los entregaría en el aeropuerto antes de salir definitivamente. Mi bebé lloraba mucho, él percibía el susto de su madre.
 
Momentos antes de salir el avión, el capitán se acercó muy amable y nos enseñó el sobre con los documentos que le habíamos entregado a él y nos dijo que un oficial militar se iba a acercar a nosotros cuando estuviéramos sentados dentro del avión y nos iba a entregar el sobre. No podíamos abrirlo hasta que llegáramos a Panamá, debíamos guardarlo con mucha naturalidad y así fue, cuando yo vi frente a nuestros asientos a aquel moreno forzudo y con un arma tan grande, pensé que se había fastidiado todo; pero nos dijo que el sobre se nos había caído y que él lo recogió y nos lo alcanzó.
 
Era la época de Manuel Antonio Noriega. Al llegar al aeropuerto de Panamá, nos llamó la atención que había un escritorio, aparte, con dos miembros de la Seguridad del Estado de Cuba. Mandaron a detener la fila y pidieron que los que vinieran en ese vuelo con salida definitiva de Cuba debíamos  pasar por una supervisión de documentos, realizada por ellos. Pasó mi esposo, mi bebé y cuando es mi turno me dicen que yo tenía que regresar en el mismo avión para La Habana si no pagaba una cantidad de dinero que ellos me dirían y nos retiraron los pasaportes cubanos.
 
Seguí la fila para pasar Inmigración de Panamá; no podía entender lo que estaba pasando. Al ratito un rico empresario cubano radicado en Panamá, y cuyo apellido no recordamos, fue a recoger una pareja de médicos que vinieron en el mismo vuelo y por entregar su mansión en el barrio de Miramar, les habían dado la salida de Cuba para que se reunieran con sus padres en Miami, ya que el gobierno estaba muy interesado en la casa donde residían y que los padres de uno de ellos se la había dejado. Siempre quise agradecerle en persona lo que el Sr. había hecho por nosotros, cuando ya libre y como una verdadera turista al cabo de los veinte  años de habernos exiliado regresamos a Panamá, nos enteramos que había fallecido, que pertenecía a la Asociación Cubana Americana, era un gran defensor de la libertad para Cuba y ayudaba a todos los exiliados que lo necesitaban.
 
Él fue y habló con unas personas y al rato regresó y nos dijo que podíamos salir; pero que el jueves en la mañana teníamos que pasar por la Embajada cubana a recoger los pasaportes; entonces él nos aconsejó que no fuéramos y tratáramos de salir cuanto antes de Panamá  (iban a pedir más dinero o nos devolvían). Por supuesto que no fuimos a la Embajada, recuperamos nuestros pasaportes quince años después, a través de la reclamación que hicimos en el Consulado de Panamá establecido en Puerto Rico. Permanecimos escondidos en la ciudad durante cuatro días y con un pánico terrible, sólo de pensar que nos descubrieran y no pudiéramos alcanzar nuestra meta: ¡Ser Libres!
 
Finalmente, después de algunos contactos, logramos salir con pasaportes costarricenses muy temprano en la mañana del viernes 8 de julio de 1985 (Nuestro Aniversario de Boda). Mi esposo viajaba como un ejecutivo de negocios y yo aparte como una turista con una niña, tuvimos que vestir a mi hijo con ropa de nena, ya que no aparecían más pasaportes que coincidieran en edad y sexo. El viaje había que hacerlo cuanto antes. Después de muchas vicisitudes logramos llegar a un hotel en Miami y parecíamos esclavos fugitivos, debido a la manía de persecución tan grande que traíamos de Cuba. Yo me negaba a hablar o ver a alguien; pensaba que igualmente los de la Seguridad del Estado cubano, nos iban a encontrar. Nos mantuvimos en la ciudad de Miami, Florida, durante una semana, realizando todos los trámites de inmigración y cuando fuimos autorizados, viajamos a Puerto Rico, donde desde hace veinticinco  años estamos muy bien instalados.
 
Me gradué en el 1980 con un master en Pedagogía, especialidad: Español, en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. Recuerdo que al estudiar Historia del Arte, me abstraía cuando la profesora daba la clase y ella nos comentaba sobre la arquitectura, pintura y escultura existente en Oriente y Occidente. Siempre me prometí que algún día realizaría mi sueño al visitar aquellos fantásticos lugares de los cuales la profesora nos hablaba; pero que no podíamos ver,  porque ni láminas existían.
 
En 1999 ya residiendo y trabajando en el prestigioso Colegio Nuestra Señora de La Piedad, ubicado en San Juan de Puerto Rico, gané una beca del Ministerio de Relaciones Exteriores de España para realizar estudios relacionados con el Arte, Historia y Literatura española, para profesores de Español que radican en U.S.A.
 
Recuerdo cuando visité por primera vez el Museo del Prado y al estar frente  a la Vírgenes de Murillo y entrar a la sala de Goya, empecé a llorar tan fuerte que la profesora se asustó y suspendió la clase; cuando al fin le pude contar que me había emocionado tanto que no podía parar de llorar; ella me abrazó y me dijo: “Ya eres libre, no sufras; disfrútalo”. Cuando estuve frente a la Mona Lisa en el Louvre, Francia, empecé a temblar, porque me parecía imposible que yo estuviera apreciando aquella famosa obra del maestro del Claroscuro: Leonardo de Vinci. Lo demás es historia. He viajado mucho a Europa, Norteamérica y a América Latina y no puedo retirarme del lugar sin recibir una dosis de aquel Arte que estudié; pero que no lo había podido apreciar ni en los libros. Hoy mi esposo es el Vice-Presidente de una prestigiosa Compañía de construcción eléctrica, donde ejerce su profesión; nuestro hijo ha seguido los pasos de su padre y próximamente se graduará de Ingeniero eléctrico.Nos sentimos orgullosos por la decisión tomada. Somos libres de mente, palabra y acción y vivimos dentro de una pujante y laboriosa Comunidad cubana, la cual es muy respetada y admirada.”
 
Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,
 
Félix José Hernández.

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CUENTO PEQUEÑO PARA SALVAR UN PUEBLO GRANDE

 

Lic. Amelia M. Doval (dovalamela@yahoo.com)

 

Imaginar es el arte de pensar y proyectar los hechos como ocurrirían en la realidad. El bravío mar que separa las dos Cubas, sirve de colofón para establecer, en calma y sosegadamente, un encuentro entre al menos cuatro cubanos representantes de varias ideas. Tratando de responder y preguntar sobre el futuro de la isla, decidieron establecer un camino para alcanzar un mundo mejor.

Los cuatro elegidos son un nacido en Cuba después del 59, en contraposición con un nacido antes de esa fecha con tiempo suficiente para haber vivido las dos etapas aunque apoya la dictadura. Sin sus cuestionamientos no podremos entender lo nefasto de un gobierno que se sostiene por el apoyo de su crueldad.

El exilio tiene sus representantes definidos entre los que salieron hace años cuando la historia no había abiertos los caminos que ahora se vislumbran y otro que hablará por los más recientes, llegados después de haber pasado una parte de su vida tratando de sobrevivir.

Fantaseando respecto a la cordialidad  los cuatro se saludaron entendiendo que en este encuentro puede quedar definido un concepto sobre el porvenir del país. Como nunca podría faltar un moderador el quinto visitante, imparcial y preocupado por abrir la nombrada puerta de la felicidad, un niño. Un ser indefenso, preparado para asumir la vida,  marcado entre dos variantes; quedarse en la isla sin más expectativas que el sueño de irse o lograr escapar y vivir soñando con volver a su patria.

La primera pregunta, provoca una reflexión que para algunos es habitual, para otros un dilema. El futuro de Cuba aún a 51 años de gobierno es totalmente incierto, se han presentado planes anuales, quinquenales, proyectos, prespectivas, deseos, se habla de cambios en las estructuras de gobierno, se expulsan ministros, entran otros. Militarizan al país, se firman convenios, se cierran y se abren mercados, se condena al campesino, al intermediario, al productor, al consumidor en fin se habla mucho pero, concretamente no hay solución. La pregunta es, si los campos de Cuba son fértiles, si es una isla que por lógica el mar le puede servir de fuente de alimento, si el clima es favorable. ¿por qué se pasa hambre, por qué el pueblo no tiene sal, azúcar, alimentos básicos, por qué el campesino abandona la tierra?¿por qué, es lo primero, no hay respuestas para tantas preguntas?

Todos, como cubanos, tienen una valoración diferente desacertada o no pero, el niño sagaz, desprejuiciado y con visión de futuro concluye.

– Con un sistema totalitario, sin propiedad privada, sin interés de producir. Un pueblo explotado, con miopia política, cansado del dia a día, descontento, agotado de un gobierno de mentiras decide sentarse a esperar. Lo más denigrante es reconocer que el gobierno para demostrar su onnipotencia le ha inculcado al pueblo la idea de dependencia total. Le roba la iniciativa, utilizando el miedo, la coacción mental  corporal y como conclusión culpa, vendiendo la imagen de vagancia, a un pueblo que su único delito es estar débil por cargar una culpa ajena-todos se miran con certeza este pequeño sabe pensar.

El viejo, comunista o partidiario siempre declara  a favor de sus ideas que antes de la revolución había pobres, desalojo, analfabetos y la revolución terminó con ellos.

El joven que aún vive en Cuba responde casi en un grito, -si, supongamos que dices la verdad pero, ¿a qué precio?¿qué nos cuesta esa política?.-interrumpido por quien nació allí pero ahora vive fuera, puede documentarse y comparar las dos realidades.

Disculpen, analicen algo, primero hubo desalojos es cierto ahora también los hay en el campo , en la ciudad solo basta con que el gobierno determine que quiera algo para que se tome el derecho de expropiar bajo sus leyes. Analfabetos hubo, las condiciones socio-económicas y culturales de aquella época lo propiciaban, ahora es una escolarización sin educación sino comprueben en aulas, entrevisten maestros. Antes había clases sociales ahora hay gobernantes dueños del país, el pueblo, sus riquezas, su ganancias y un puñado de cubanos que viven en la ilegalidad para sobrevivir, el resto casi el 95% en la total pobreza. Antes había clínicas, policlínicas, hospitales, médicos. Ahora hay trabajadores de la salud mal pagados, vendidos como mercancia, y vetustas construcciones que sirven de puesto médico.

Un Señor mayor cuyas  canas guardan la sabiduría y su voz la decisión de encontrar respuestas rápidas para poder disfrutar del triunfo, pide la palabra y sin mirar a nadie pregunta.

-Si usted que se fue, y aquel que aún vive están inconformes ¿por qué no se quedó y luchó?¿por qué no derrocar el gobierno?esa es la única manera

Es cierto-dicen los dos jóvenes a la vez- sería lo ideal!! ¿Dónde está la lista de voluntarios, dónde están las armas, dónde el dinero necesario para comprar la traición de los más cercanos al gobierno, dónde la voluntad de apoyarnos, dónde está todo lo que se necesita?.

El niño sabiendo que la discusión se puede acalorar y este no es el fin declaró que la reunión era para encontrar un punto en común. – todos tienen la razón desde su visión. A usted que apoya el gobierno le concedo el derecho de dudar porque sería excelente si pensara un poco en lo siguiente. Un gobierno tiene la responsabilidad y el deber de dirigir a su pueblo sobre las bases justas. Un gobierno que se prostituye, abusa de sus ciudadanos, no le confiere identidad, ni futuro. Mostrar la mentira como argumento final. Es ante todo un mal padre de familia pues no sabe dirigir con buenos métodos.  Su sistema es obsoleto, gastado y mal oliente. El pueblo tiene derecho y el deber de expulsarlo aunque para ello necesita la ayuda y el apoyo de quienes pueden o deben unirse, no importa si piensan o no bajo la misma ley-

Todos están encantados cómo un ser tan pequeño puede razonar con tanta certeza. Esto sólo lo explica la experiencia que da observar desde abajo la grandeza, callar e ir razonando.

Ahora-dice el niño- para concluir esta primera sesión dejemos algunas preguntas claras que deberíamos hacernos todos-

¿Por qué la juventud prefiere huir, enajenarse, pensar en otras cosas antes de enfrentar al gobierno?

¿por qué el pueblo siente el peso del hambre, el desespero y continúa sin gritar, salir a la calle?

¿por qué permitimos llegar a 50 años de fallido mandato?

¿por qué el mundo no entiende la lucha del pueblo cubano?

¿por qué es más fácil criticar que tratar de entender?

¿por qué el ejército cubano no se siente responsable de defender a su pueblo?

¿por qué nos hacemos tantas preguntas y tenemos tan pocas respuestas?

¿por qué llegamos a otras tierras y nos olvidamos del sufrimiento?

¿por qué siempre nos culpamos, criticamos, valoramos  para no llegar a una conclusión final?

¿por qué no entendemos que tener partidos, líderes, proyectos es algo necesario?

¿por qué no practicamos la democracia, el respeto y el sentido de lucha?

¿por qué aún existen personas que viviendo en la miseria no piensan en el cambio?

 Al final les quiero dar las gracias-dijo el pequeño- porque haber podido reunirnos es una señal de reconocernos, de comenzar a estrechar los lazos entre nosotros. Preguntas hay muchas, respuestas no tantas. Comprender que diferente ubicación geográfica, edades dísimiles,  pensamientos encontrados no nos hace más o menos cubanos. Cubanos somo los que entendemos que el país necesita un cambio.  De pequeños pasos se hace una escalera.

Miami, Fl

dovalamela@yahoo.com

UNA PROPUESTA FORMAL CANDIDATURA UNIDA AL CNPexilio.

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Por Jose (Pepe) Martel.
A la Comisión de Elecciones del CNPexilio:
Este envio tiene el único propósito de dar a conocer lod deseos de un grupo de miembros actiuvos del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio de proponer para ocupar el cargo de la máxima dirección de nuestra institución a la Lic. Amelia M. Doval. En reiteradas ocasiones he solicitado se me enviará varios documentos ilustrativos de funciones, estatutos, sistema de elecciones y otros detalles importantes que como miembro es saludable conocer.
Hemos manifestado que esta idea de crear un frente unido de presentar otra candidatura fueron de dos miembros: Ing. Armando Lçopez-Callejas y el Lic. José L. Martel (el que suscribe). Consultados algunos de nuestros colegas-miembros todos estamos de acuerdo en la proposición de Amelia. Y con la confirmación de que ella acepta esa invitación a postulación nos envio un documento suscrito por ella, de puño y letra, titulado “Documento de enfoque futuro para el Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el exilio” que se adjunta en este mensaje y quedo autorizado personalmente por ella para su divulgación.
Hablar de la Lic. Amelia M. Doval es repetir lo que todos sabemos y admiramos de su trayectoria activa y constante dentro de la prensa escrita y radial. Sus artículos publicados en periodicos y páginas cibernéticas demuestran quien es realmente esta joven filóloga, periodista, ensayista, productora y mujer activa dentro de las comunicaciones.
Proponerla para ocupar ese cargo de DECANA creo que rompe esquemas, abre horizontes y le da una tonalidad actualizada al CNP que tanto necesita. Sabemos que salir de la monotonía y el estancamiento es una necesidad de una institución que cuenta con muy pocos miembros activos que habitualmente asisten a sus reuniones mensuales de la Junta de Gobierno. Creo que recobrar fuerza y renovar cuadros nos daría a todos un injerto de rotoñar para ser mas amplios, activos y contar con nueva gente de calidad y calificación dentro del sector de las comunicaciones locales, nacionales e internacionales.
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Amelia Doval en e CNPExilio
Como se aprecia Amelia no se propone ni se firma en esta convocatoria somos nosotros sus compañeros, amigos, admiradores y como decimos en Norteamerica, <sus fans> los que procuramos esta divulgación. A muchos nos llamo la atención y se comentó como un ex-decano, sin avisar y sin tener punto de agenda, incursionó dentro de una reunión de afiliados y de forma indisciplinada tomo la palabra para pronunciar una charla personal y aprovecho la ocasión para proponer al periodista, Abelardo García Berry, para futuro decano del Colegio. Pero mas nos sorprende cuando Garcia Berry escribe y se publica en el Semanario Libre miércoles 2 de junio] un nota de prensa que tituló y firmó, “Proponen decano para el Colegio de Periodistas (E)”. Como llamaré un “anuncio personal de una persona en propuesta”.
Que conste que no tengo absolutamente nada contra el Sr. Garcia Berry y sus aspiraciones pero si entiendo que “la intervención del periodista Marsans fue impropia y ese anuncio improvisado” no fue del agrado para algunos de nosotros presentes en esa ocasión.
Y volviendo al asunto, el documento que adjunta escrito por Amelia debía ser leído, analizado y estudiando por todos los miembros actuales (activos y rezagados) y para todos los periodistas que deciden en un futuro formar parte del CNPeriodistas, única institución que debe agrupar, no solo a dos centenares de miembros sino a miles y todos los periodistas cubanos y hermanos latinoamericanos-caribeños que vivimos en el exilio.
Miami, Florida, USA.
Nota de la redacción: Los periodístas de Cuba Nuestra, miembros del Colegio CP,  respaldamos  la propuesta hecha arriba por nuestro colega Martel en ralación a nuestra colaboradora Amelia Doval..

DOCUMENTO DE ENFOQUE FUTURO PARA EL COLEGIO NACIONAL DE PERIODISTAS DE CUBA EN EL EXILIO

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Lic. Amelia M. Doval (dovalamela@yahoo.com)

Basándome en referencias obtenidas en la Web, el Colegio Nacional de Periodistas en el Exilio, entiendo se creó como organismo con el objetivo de agrupar a profesionales de la prensa nacidos en Cuba y sin necesidad de ejercer la profesión en este exilio de Miami.

Teniendo en cuenta este punto y considerando también que fue constituido el 16 de mayo de 1942 en La Habana, Cuba bajo el Decreto-Ley No. 3382 de 1943 (hace 67 años) fueron promulgados sus estatutos. Creemos necesario que continúe su labor trascendental y abra nuevos espacios para las nuevas generaciones de periodistas en estos nuevos tiempos existen y se desarrollan de forma impetuosa. Y expongo los siguientes conceptos:

  1. Sostener el apelativo de “Cuarto Poder” que alguna vez tuvo;
  2. Incrementar las filas del CNP exilio con nuevos miembros;
  3. Abandonar cualquier tipo de política que procure la inmovilidad y abstencionismo periodístico de sus miembros;
  4. Acreditar con la labor de sus miembros el extraordinario trabajo de sus integrantes a favor de la libertad de Cuba, ejerciendo la libre expresión, libertad de prensa desde dentro y fuera del país;
  5. Traspasar las fronteras periodísticas para dejar claro ante el mundo que el periodismo libre cubano no ha dejado de existir;
  6. Eliminar liderazgos mandatorios que resten calidad y proyección de futuro a la labor del Colegio (institución).

Con tal fin propongo determinados pasos importantes que llevarán a la inclusión de esta organización nuevamente en el mundo periodístico y con la tecnología moderna. En primer lugar tener como lema principal estas palabras de nuestro Apóstol José  Martí: “La prensa debe ser el examen y la censura, nunca el odio ni la ira que no dejan espacio a la libre expresión de las ideas”.

1.- Ser una organización fuerte implica respetar los criterios sin ningún  tipo de imposiciones de ideas. Con el fin y teniendo en cuenta que en la Cuba de hoy no existen organizaciones que agrupen a los periodistas libres de opinar, sin la básica estructura del régimen, comenzaríamos por tener un listado de todos estos recientes periodistas independientes aunque sus ideas o pronunciamientos no concuerden con la mayoría, para promoverlos como miembros del Colegio Nacional de Periodistas.

2.- El objetivo de esta organización fue, en su momento continuar con la labor y las intenciones para las que fue creada en Cuba, para nosotros deber ser una prioridad reconocer desde el exilio a quienes batallan sin descanso por denunciar los improperios y abusos del régimen. En cualquier caso la diversidad de ideas traería positivismo y democracia a nuestro mundo. Teniendo en cuenta el aporte que ellos dan a diario al conocimiento de la realidad cubana es un deber moral dejarles saber nuestro apoyo como compatriotas. Ellos son periodistas en el exilio pues por sus ideas están exiliados dentro de Cuba.

3.- Establecer conexiones estrechas y permanentes con otras sucursales del Colegio que se realizan en los diferentes lugares de Estados Unidos, o del mundo. Y donde no exista tratar de promoverlo con los contactos existentes dentro de las amistades.

4.- Establecer el cargo de Relaciones Públicas que facilite la promoción del Colegio en los diferentes medios de comunicación y busque una eficaz  incorporación de de nuestros periodistas en las diferentes actividades que se hacen a diario en la ciudad, el país y el mundo entero. Contactar de manera tal que se tenga la información al momento, lo más completa posible.

5.- Teniendo en cuenta la presencia de personas que cuentan con gran en el flujo de la información internauta, promover un Blog, un periódico si es posible únicamente del Colegio y cuyo nombre sería el mismo existente, Papel Periódico.

6.- El sitio Web deber ser reestructurado y actualizado cada mes con la información mas reciente, con fotos actuales y labores realizadas. Dejando en un punto de la Web la historiografía del Colegio con toda la información por años y actividades principales.

7.- Actualizar la Web con los estatutos del Colegio para información de derechos y deberes de cada miembro.

8.- Actualizar la información de sus miembros y actividades realizadas durante eventos y actos sociales. Todo lo que refleje nuestra labor.

9.- Garantizar en el Blog, la actualización de los escritos realizados y publicados por sus miembros independientemente del destino primario. Con esto se garantiza la inclusión del Colegio en el mundo moderno y la promoción de sus integrantes, su labor. También los interesados podrán solicitar su participación como miembros teniendo un lugar importante donde publicar sus escritos.

10.- Teniendo en cuenta la importancia que tiene a nivel mundial la presencia del FACEBOOK como medio de intercambio informático sería de vital importancia sumar el Colegio a la red. Esto sería óptimo en el campo del Ciberespacio.

11.- El propósito del cambio es restaurar el sistema para logra la incorporación de nuevos miembros que sean base para ensanchar nuestras fronteras. Siempre prevaleciendo los requisitos establecidos para su admisión a la institución.

12.- Teniendo en cuenta el valor de quienes nos antecedieron en este trabajo y a quienes les debemos lo que hoy es el Colegio, comenzaríamos a mostrar en nuestras reuniones mensuales la labor de promoción realizada a través del uso de la tecnología y ayudaríamos en esta labor a quienes quisieran formar parte.

13.- Las finanzas son parte importante de la labor pero, no el eje central para tener que ocupar todas las reuniones en discutir este tema más vale aportar ideas que provoquen el incremento de los fondos monetarios. Un examen detallado trimestral y una descripción de lo realizado a través de la Web dejaría clarificado cada ingreso y gasto realizado.

14.- Trabajar en función de lograr establecer una convocatoria para premiar los mejores trabajos periodísticos realizados durante el transcurso de un año por diferentes categorías, como: Reportajes, columnas, editoriales, reseñas, ensayos, fotografías, etc., etc. Involucrar a los diferentes organismos promotores de eventos que trabajen en coordinación con nosotros y además promoverlos en la radio, televisión y otros medios, Creo que dentro de nuestras filas hay miembros capaces de abrirnos los espacios si comprueban que nuestra labor como institución u organismo prestigioso se acrecienta.

15.- Recurrir a los amigos y conocidos para promocionar la labor del Colegio con vistas a recaudar fondos a través de la propia labor.

16.- El Colegio dentro de sus posibilidades debería contactar con artistas, músicos, pintores y aquellas personas exponentes del arte y la cultura proporcionando invitaciones y coloquios, personas que promocionan nuestra cultura y costumbres. Martí dijo: “Qué es el arte, sino el modo más corto de llegar al triunfo de la verdad y de ponerla, a la vez, de manera que perdure y centellee en las mentes y en los corazones”.

17.- Los miembros del CNP, que estén fuera de la posibilidad de reunirse pero, en su momento aportaron deben ser atendidos desde nuestro Centro. Perder estos valores es perder la historia, sumarlos de alguna manera, visitándolos y compartiendo con ellos sería justicia. Recuperaría lo que se ha dejado de escapar.

18.- Sumarnos como periodistas a actividades y labores humanitarias que nos permitan contribuir con la sociedad ya que somos parte de ella. Un pequeño aporte a la Liga contra el Cáncer, quizás sea más importante que reunirnos alrededor de bocaditos, pastelitos, croquetas y refrescos. Hagamos sentir que formamos parte de esta sociedad y de la sociedad cubana dentro de la isla. Somos representantes en el exterior de una parte importante de la historia. Si nos vinculamos con organizaciones caritativas hacemos del conocimiento de nuestro interés social.

19.- Utilizar el Panteón del CNP como en realidad se pensó.

20.- Promover con nuestra presencia el arte de los cubanos con deseos de crear, hacer notar en nuestros escritos que estamos pendientes de lo que ocurre allá. Respaldar el trabajo de todo lo que sea arte, cultura, ciencia y técnica. Velar por la remuneración justa de todos nuestros colegas periodistas que trabajan en todo los puestos. Los redactores que desde el buró  escriben noticias y reseñas. No solo los que tienen el micrófono y salen en la pequeña pantalla son únicos merecedores de mejores compensaciones. Justicia para todos.

21.- Estrechar lazos con la prensa local e internacional. La tarea no será un proyecto fácil pero la perseverancia abre puertas.

22.- Equipar el Colegio con lo necesario para trasmitir las ideas que nos haría un centro de estudios y no solo un lugar de recuerdos y reuniones sociales.

23.- Hacer de cada encuentro una reunión de amigos con ideas diferentes o similares que aportan a la sociedad un pensamiento necesario y positivo.

CONCLUSIONES:

En estos nuevos tiempos que la economía decae en todos los sectores, hablar de nuevas ideas es promover la iniciativa en favor de cautivar a los no miembros o aquellos que han abandonado la colegiatura por encontrar en ella una estancamiento innecesario es vital romper la rutina e inyectar nuevos bríos de convivencia y de actualidad.

Con pocos recursos se hacen milagros y de eso es de lo que hablamos, sabemos que es necesario sustentarse pero, el miedo al fracaso no nos puede robar uno de los logros mayores de quienes apostamos cada día por dejar clara las opiniones.

Otras organizaciones se mantienen activas porque la comunicación los hace participar a diario. Hagamos del CNP un centro de refugio, una casa acogedora para todos los miembros. No juguemos a ser pobres, pensemos en grande para abrir grandes y profundas trincheras. El periodismo no ha muerto sino ha evolucionando a nuevas etapas y es necesario sumarse a ellas. Cada uno de nosotros debe tener en mente poder recuperar un miembro saliente y un nuevo miembro.

Con esta meta llegaremos a una cifra que nos haga ser un bloque respetado por la cantidad aportada en las cuotas de asociado sino por la cantidad de cerebros pensantes que estarían a disposición de promover y prestigiar nuestra organización.

Somos parte de una historia que dejarla escapar provocaría un desenlace inaceptable. Nuestra labor puede ser importante o menospreciada todo depende del interés que pongamos y los deseos que prevalezca el nombre del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el exilio por encima de protagonismos fatuos.

(fdo.) Lic. Amelia M. Doval

Filóloga  y Aspirante dentro de la candidatura unida al cargo de Decana del CNPexilio para las próximas elecciones 2010.

LA VERDAD DESNUDA

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“La Sra. Zoe Valdés debe, en razón de su situación profesional y su cultura literaria, mejorar su vocabulario y utilizar -si las tiene- otras maneras de responder a un tema como el embargo y la prohibición de viajes”

Por Raul Fernandez

16 de junio de 2010 02:56
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enviado por cantv.net

ocultar detalles 02:56 (hace 7 horas)

LA VERDAD DESNUDA

Un conocido adagio popular sentencia que para decir la verdad “hay que hablar a calzón quitao”. Su interpretación es simple: es imprescindible quitarse “los calzones”, con que nos cubrimos con acuerdo a los múltiples convencionalismos que imperaran en nuestro ambiente sociopolítico, para decir la real verdad.

Y claro la cantidad de calzones o su tipo depende de ese ambiente que nos rodea. No es lo mismo ser periodista en un país de plena libertad de prensa, que en otros donde la figura disimulada -o clara- de la justicia personal del gobernante de turno planea como una cimitarra sobre lo que se dice o más bien como se dice.

Sin duda la gráfica expresión se refiere a esa verdad personal que destaca la propia y única verdad de cada cual. Cuando ésta es general, se convierte en verdad grupal o colectiva.

Todo indica que en estos días de inmediatez comunicacional y de archivos grandiosos guardados en la Red, si uno no se baja “los calzones” al hacer un pronunciamiento, pueden sorprenderle mostrando lo que esconde tras sus calzones el expositor.

Es decir, la verdad desnuda es casi un requerimiento mundial. O el exquisito uso de constantes calzones de colores variados pero similares se ha vuelto una necesidad de los que mucho comentan. Hay quienes usan un calzón muy escandaloso para evitar que alguien pueda ver lo que esconde tras ellos.

Los firmantes de la carta llamada de los 74, hablaron “a calzón quitao”. Dijeron su verdad desnuda, libremente, ante la opinión pública posiblemente sabiendo que pronto llegarían respuestas de quienes ven el tema o los temas tratados desde otra perspectiva.

En cuanto a lo tratado, mi sincero pensamiento es que es otro asunto más de la confrontación CubaComunista-USAdemocrático, resultado de un histórico enfrentamiento clásico de la guerra fría.

Aunque se ha descongelado radicalmente sigue teniendo sus aristas a temperatura bajo cero, la Famosa Guerra Fría. A cada tanto escuchamos explosiones -algunas nucleares- provenientes del congeladísimo conflicto coreano. Y no es raro ver como el Gobierno Ruso se muda, por momentos, hasta con los bedeles a la fría tundra siberiana. Son los hielos de una etapa supuestamente terminada, no con un elegante fuego de chimenea inglesa sino con el ríspido caer del concreto del muro famoso. Y a muchos les quedan los razonamientos enfriados en aquella época y sueltan sus palabras friísimas como imperialismo opresor, lucha de clases, oligarquía explotadora, derecha criminal etc. O sorprendentemente alguien te contesta usando la más rebuscada dialéctica marxista, o insinuando más o menos claramente que eres un agente de la VI Internacional Comunista.

Yo tengo mis dudas de los efectos del embrago. No fue útil contra Franco, ni lo es contra Corea -que se muere sistemáticamente de hambre mientras fabrica cohetes de largo alcance-, ni contra Irán que tiene más centrifugadoras que yo pelos en la cabeza.

Cuba es un fracaso, no por el embargo y la prohibición de los viajes sino por la deficiente operación fabril, la burocracia y la corrupción general en la distribución y el campo abandonado por falta de estímulos y salarios miserables. Es decir más que Cuba, lo que quebró fue el socialismo. ¡Y de qué forma! En principio reconocido por sus mismos dirigentes, los cuales aunque al final -o en el medio- ponen entre las causas de su fracaso “el cruel bloqueo imperialista”, señalan con fría sinceridad, que la gente no trabaja, que los salarios son insuficientes, que el gobierno no puede seguir manteniendo gratuidades, que el estado no puede pagar los almuerzos en el trabajo, que el marabú ocupa un 43% de las tierras fértiles disponibles y que no se cumplen en ninguna parte las metas propuestas. Es decir que el gobierno todo poderoso propietario y supervisor de toda la actividad económica no sirve, es incapaz e ineficiente.

El embargo es un problema de USA y Cuba, y yo no puedo hacer nada a favor o en contra. No estimo que cartas por muchas firmas que lleven ni manifiestos por más caché que tengan, podrán influir en una decisión que corresponde a un Gobierno para mí extranjero -yo no vivo allí- y que quizás dependa de acciones que el gobierno Comunista de Cuba tome con relación a los derechos humanos, la libertad de los presos, la represión inhumana, o cambios del sistema que instaló, en los que tampoco puedo influir aunque se mi patria. Por eso no me implico en el tema, que sin lugar a dudas parece ser el leitmotiv de una buena polémica en puertas. Lo mismo digo de los viajes de los ciudadanos de USA a Cuba, es un asunto de su Gobierno y no me corresponde opinar sobre el asunto, en el que tampoco puedo influir.

Pero ésta debe ser una polémica a la altura de los hombres y mujeres que forman el extenso exilio y la gran emigración cubana. Hay numerosos cubanos y cubanas de historia ejemplar y vasta cultura, que usan con precisión y elegancia la pluma y que sin insultar, ni atacar al contrario, sino contraponer y explicar ideas válidas deben enfrentar el tema. Porque la diáspora cubana tiene los conocimientos, la historia y los valores éticos más que suficientes para iniciar y desarrollar una polémica seria, sin insultos sin descalificaciones inoportunas y muchas veces falsas.

Yo no creo en verdades regionales, me parce un insulto que se diga que exilio de Miami o el de Europa o el de New Jersey, tiene tal posición y mucho menos que se denigre de un lugar geográfico por atacar el pensamiento de alguien. En cualquier parte del mundo donde haya cubanos viviendo añorando el regreso imposible a la Patria o la libertad conculcada, hay mucha gente sincera que defiende su verdad con argumentos y sin ofender, con patriotismo y con sinceridad sin intereses malsanos.

Todos los cubanos tienen el derecho inviolable a decir su verdad desnuda, aunque a varios o muchos no les guste. Todos tienen el derecho a responder o enfrentar con dignidad y ética pero sobre todo con mucho respeto la opinión de otros.

Usar críticas geográficas para descalificar, es un insulto a la inteligencia y una forma bastarda de usar argumentos, de por sí ya deleznables, que solo favorecen al Castrismo

El régimen, que crea consignas como “la mafia de Miami” o “los mercenarios de Cuba”, sólo busca dividir, escindir. La Sra. Zoe Valdés debe, en razón de su situación profesional y su cultura literaria, mejorar su vocabulario y utilizar -si las tiene- otras maneras de responder a un tema como el embargo y la prohibición de viajes.

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Zoe Valdés (imagen del siglo pasado)

Estoy seguro que la mayoría de los cubanos esperan que esto se desarrolle así. Cada cual con su verdad, desnuda, pero respetuosa y sin ofender.

Raúl Fernández Rivero


Raúl Fernández Rivero
Consultor QSG
Caracas. Venezuela

CUBA, UNA MIRADA DETRÁS DE LA CORAZA.

Lic. Amelia M. Doval (dovalamela@yahoo.com)

La obra martiana es extensa y pródiga en ejemplos cuando se quiere demostrar un argumento. ´´el animal anda en manadas, el hombre con su pensamiento libre´´, así decía este pensador, un escritor incansable, perseverante con la pluma y batallador con la palabra.

Coolaborar con el discernimiento de la verdad es una tarea dificil porque muchas son la aristas de un mismo asunto. En el caso de Cuba, las preguntan se convierten en acertijos. Averiguar los por qué es un reto cuando se habla de sentimientos, mas analizar los caminos es una manera de encontrar un acercamiento a la respuesta.

Cuando se intenta adjudicar un culpable a la no definición concreta de la causa cubana hay que comenzar por comprender los diferentes estratos sociales de una Cuba con ínfulas de sociedad.

Lo más cercano a la paupérrima miseria se puede encontrar en el ciudadano común que no posee una entrada de dinero externo. La sociedad no cuenta con una organización que proteja en casos deseperados, viudas, ancianos, retirados, antiguos propietarios de negocios que nunca trabajaron para una empresa del gobierno, para ellos la miseria es un karma del cual no se puede escapar porque están marcados por la desilución y el miedo.

La supuesta clase media agrupa a graduados universitarios, negociantes, cuentapropistas, familiares de emigrantes o con misiones en el extranjero, aquellos que gustosos buscan el cambio si el riesgo no afecta su núcleo, porque conocen del peligro que implica desobedecer las reglas. No obstante muchos trabajan en silencio para desde su anonimato coolaborar con la lucha interna.

Los antiguos militares o funcionarios retirados, no padecen el dolor de la miseria porque ni siguiera han sentido el olor a pueblo, ellos son mantenidos por el estado que prefiere disfruten de comodidades ganadas o no. El mayor riesgo es tener un ejército que voltee las garras contra el gobierno. Para este grupo un cambio significa urgar en su pasado y a veces no es todo lo limpio que se necesita para enfrentar los nuevos tiempos.

Artistas, deportistas y personal que coolabora en las embajadas u organizaciones radicas en Cuba, gerentes de corporaciones,  todos aquellos que les está permitido salir del pais para disfrutar de unas vacaciones o pueden adquirir lo ofertado en el mercado negro, disfrutar de los limitados espacios para la élite media. Estos no piensan en la necesidad de mejorar una situación que para ellos nunca ha estado pésima. La realidad es otra si son delatados por envidiosos vecinos o compañeros de trabajo pero hasta eso se compra.

Los militares y ministros activos, están absortos mirando los pasos de sus superiores intentando no caer, esto les impide ver sobre quienes caminan aunque vayan pisando cabezas. Este grupo prefiere preparar  la huida de sus familiares fuera del pais, mientras se mantienen involucrados hasta el final. En caso extremo tendrán una fortuna en el exterior y sus allegados resguardados en otras tierras.

Quienes sostienen el poder son los elegidos, escogidos para vivir su minuto de fama con la condición de entregar la vida, a cambio reciben protección para sus familiares mientras la lealtad no tenga dudas. No tienen opción, son los terroristas preparados para sostener la batalla hasta el último instante. Sus misiones son secretas pero, sus identidades no, lo que les impide siguiera pensar más allá de su vida robótica.

Para los gobernates que se han mantenido contra viento y marea en el poder, sin claudicar en su afán de exterminio, cambio es una palabra inexistentes en el diccionario.

Los estudiantes siempre han sido la fuerza motríz de las luchas internas pero necesitan una luz delantera  alumbrando el oscuro camino y una voz que retumbe las entrañas para poder guiar los impulsos, esa madera de líder dentro de sus filas es un asiento vacío hasta el momento porque las universidades están pobladas de agentes delatores que aprovechan su tiempo entre aprender y oprimir.

Los campesinos, son un mundo aparte, al que no se ha tenido en cuenta para aglutinar en pos de causa pero su inconformidad está a flor de piel, con ellos la batalla puede ser ruda y directa.De ahí quizás el afán del gobierno por establecer fronteras y promover el odio.

Una radiografía de la isla de Cuba donde importan más los própositos que las dimensiones deja ver una orografía donde prevalecen los llanos poblados de habitantes descontentos con la realidad, frustados con sus sueños, insatisfechos con los logros pero, detenidos en el tiempo por la fuerza del temor, la desinformación, la costumbre y la incapacidad visual para elegir un camino ajeno a los protagonismos donde la libertad tome un papel preponderante. Aquello que nunca se ha poseido, no se extraña. Desconocer una sociedad diferente a la vivida es un riesgo a tomar. La tarea de todos los que luchan por una Cuba mejor debe comenzar justamente con enseñar, sobre todo a la juventud porque cubanos somos todos y unirnos nos hace fuerte que la libertad puede ser una realidad, sociedad es diferente a lo que hay en Cuba y gobierno no es sinónimo de tiranía.

Miami, Fl

dovalamela@yahoo.com

El “Agosto 94” de Carlos Valdés (Segunda parte)

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París, 10 junio de 2010.

Mi querida Ofelia,

el mar visto desde la orilla en aquel lugar desierto, no tenía nada que ver con una playa paradisíaca de esas que aparecen en las revistas,  no era más que mangles por todas partes. Pepe el capitán, que  era un tipo rubio de mediana estatura, con una buena constitución física, había trabajado para la flota de pesca en La Isabela desde jovencito, se conocía aquello como la palma de su mano. Él era la garantía de que no encallaríamos.

Al amanecer nos percatamos de que habíamos estado toda la noche navegando por la cayería al norte de La Isabela. Nos encontramos una estación de la flota de pesca. Pepe los conocía a todos, por lo que ellos nos ayudaron a rellenar los tanques de petróleo y nos dieron agua fresca. Seguimos rumbo al Norte, ya en la tarde nos encontramos al oeste en mar abierto, una isla llamada Cayo Verde.

El mar se puso  feo, era una marejada muy fuerte, con lluvia y viento. Entonces Pepe tomó la decisión de acercarnos a las costas de Cayo Verde.  Nos encontramos allí con  un náufrago. Ese señor había llegado a nado hasta la orilla, pues sus amigos se habían ahogado y él era el único sobreviviente. Le dimos comida y agua. Él decidió irse con nosotros. Este cayo no tiene ni un sólo árbol que dé sombra, por lo cual pusimos una sabana por encima de los matorrales y descansamos unas horas hasta que el mar mejorara.

El calor y los jejenes eran insoportables, ya en horas de la tarde cuando nos decidimos a seguir, vimos que la marea había bajado y estábamos prácticamente encallados. Entre todos tuvimos que empujar y lo pudimos poner a flote, nos subimos y  esa fue la última vez que vi las tierras de mi Cuba.

Un par de horas después comenzó el mal tiempo con gran marejada y aguacero, las olas golpeaban la lancha y nos caíamos unos sobre otros. Algunos gritaban, otros rezaban o clamaban por sus madres e hijos, casi todos vomitaban. Era una escena espantosa. Yo estaba aterrorizado ante la idea de que mi esposa e hija, que estaban amarradas,  cayeran al mar.

La madre de Pompi le gritaba a su hijo: ¡Pompi no dejes que  me ahogue, sálvame! ¡Dios mío protégenos!  Escuché un grito: ¡se cayeron dos!  Era mi hermano Luis  y René. Una gran ola  los había lanzado al mar.

René aguantado de la borda con una mano y una soga gritaba a mi  hermano: “¡agárrate co…, ayúdate co…, no te sueltes!” Luis agarró fuerte la soga  y con la ayuda de las olas pudo subir a bordo al igual que René. La tormenta seguía, la lluvia caía incesantemente y no se veía nada. El llanto de los niños era interminable. La madre de Pompi lloraba y rezaba. De madrugada la tempestad empezó a pasar y cuando amaneció todos estábamos mirándonos, contándonos. Gracias a Dios no faltaba nadie. Un rato después una balsa hecha con  dos cámaras pasó flotando cerca de nosotros, vimos en ella  zapatos de niños flotando y restos de comida. No había nadie. Es la imagen más desgarradora que he visto en toda mi vida. Hicimos silencio, no dijimos palabra alguna, tragamos las lágrimas y lo guardamos en la memoria.

Serían la 7 de la mañana cuando José dijo: “miren, es una gaviota, tiene que haber tierra cerca”. En efecto, unas tres horas después llegamos a Cayo Sal, que pertenece a Las Bahamas.
Un grupo de personas nos gritaba desde la orilla. Eran decenas de  balseros que como nosotros, habían salido desde La Isabela. Desde la orilla, nos fueron diciendo por dónde entrar para no golpear el barco contra los arrecifes.

El problema era  grave, pues en el cayo no había  agua potable. Nosotros compartimos inmediatamente el agua de nuestro bote con todos de una manera organizada, y guardamos un poco para los muchachos.

Algunos  salíamos con los pescadores en  los botes y con lo que lográbamos pescar comíamos.  Con unos calderos viejos abandonados y leña, pusimos a hervir los animales que encontramos dentro de los cobos, con agua de mar, pero aquello nos provocó diarreas.

Por la tarde con un machete, nos turnamos  para cortar ramas secas y quemarlas con el petróleo de las balsas. El fuego se podría ver desde lejos y con el humo aplacábamos los jejenes.  Eran tantos los insectos, que metíamos a los niños en el mar con el agua hasta el cuello y les tapábamos las cabezas con toallas. La  piel de mi hija Jessica parecía un guayo.

Al tercer día apareció en horas de la tarde un helicóptero  del ejército de los EE.UU., con guardias de Las Bahamas. Los americanos  llevaban uniformes azules y cascos blancos,  fueron  amables, cariñosos con los niños y se  preocupaban por nuestra situación. Los  bahamenses iban vestidos de militares con armas largas  y eran desagradables. Los americanos les dijeron  que éramos refugiados y que merecíamos cuidado y respeto. Nos dejaron más de 10 botellones de agua, escribieron los nombres de todos nosotros para darlos a las organizaciones del exilio en Miami y que las familias en Cuba supieran por la radio de onda corta que estábamos vivos. Nos dejaron una caja de comida por familia, y nos dijeron que un Guardacostas  nos recogería al día siguiente.

Al anochecer decidimos incendiar parte de la maleza para alertar algún barco  o avión que estuviera por el área, pero todo parecía infructuoso. Serían aproximadamente las cinco de la tarde cuando vimos en el horizonte un punto negro que se iba haciendo más grande. Después otro puntico se fue haciendo más visible, parecía un espejismo. De momento ya teníamos frente a nosotros una gran lancha de salvamento con dos motores.  Era un recluta de lo más simpático, pero no hablaba el español.

Nos dijo: “yo no hablo español, venimos a buscarlos.”

Todos apuntaron a Sury, ella era graduada de inglés en la universidad. Inmediatamente  se puso disposición de nuestro salvador. Él preguntó, cuántos éramos, si todos éramos cubanos. Cuántos enfermos había. Él riéndose dijo que sólo sabía decir en español : “dame una cerveza , amigo y hasta la vista.”

Llegó la otra lancha. Nos repartieron agua y Gatorade y nos pusieron chalecos salvavidas. El primer viaje para el buque madre fue solamente el de los niños y algunas mujeres. En menos de una hora ya estábamos todos en la cubierta de un barco de la armada americana. A cada niño le regalaron un muñeco de peluche y un juguete. Nos estaban esperando con unas peras de goma muy grandes llenas de agua potable y jabón líquido para que nos bañáramos.  Después, nos dieron comida caliente,  Gatorade y  leche fría en cajitas. Distribuyeron a cada uno una manta, para taparnos y pulóveres blancos.
Ya de noche  el capitán mandó a buscar a Surina a su despacho. Yo aproveché y fui con ella. Era un hombre robusto, con una expresión amistosa en su rostro. Nos dio la bienvenida. Nos dijo: “bienvenidos a bordo, yo soy el capitán de esta nave”. Después dirigiéndose a mi esposa exclamó: “uno de mis oficiales me ha informado que usted, domina bien el inglés, deseo que usted me acompañe a  la baranda  que da cubierta para que traduzca a su gente mis palabras.”
Fue conmovedor ver a todos aquellos cubanos, llorando y  dando gritos de felicidad cuando el capitán pronunció aquellas palabras  que jamás olvidaré.
-“¡Pueden estar tranquilos pues sus vidas cambiarán para siempre, no tengan miedo, desde hoy estarán protegidos por la bandera americana. A sus hijos nunca la Libertad. Desde hoy ya no tendrán más a Castro ni al comunismo sobre sus espaldas.  Welcome to America and God bless America!”
Los hombres y mujeres se abrazaron, todos  gritábamos de alegría, era una realidad, éramos Libres.

Al llegar a la base de Guantánamo nos esperaban unos ómnibus escolares. Nos entregaron: un cubo plástico con champú, cepillo, pasta dental, una sábana, una toalla, jabón y una ración de comida sellada con plástico.  Nos esperaban unas tiendas de campaña para 20 personas, con sus  catres ya armados a ambos lados. Por la parte militar americana el trato fue excelente.

Algunos cubanos  dieron  la nota,  querían armar disturbios a los americanos que les daban protección. Eran esos  delincuentes formados por la llamada revolución, que querían mezclarse con los cubanos honestos y trabajadores. Los militares enseguida  separaron  a toda aquella chusma infiltrada por los comunistas para desacreditar a los cubanos dignos.

Al día siguiente todos teníamos un brazalete electrónico con nuestra foto, y  los datos personales. A los niños  se los ponían en los pies.

En pocos días AT&T, instaló teléfonos públicos que funcionaban con cobro revertido en Miami. En cada campamento, los militares construyeron baños y lavaderos. También crearon un lugar para dar leche fresca a los niños y ancianos 24 horas al día, desayuno, almuerzo  y comida, almohadillas sanitarias, y pañales para  niños y ancianos. Los primeros días nos repartían dos cigarros por persona en la comida, después 1 cajetilla diaria, correo, el periódico  oficial de la base en  español y más adelante una edición de las noticias de los campamentos, historia de la base, etc. Los campos  McKala y, Mike, contaban, con una carpa para pintores con todos los materiales necesarios. La atención en el hospital era muy buena, estaba instalado en una tienda de campaña.

Las carpas como las llamábamos, eran un “horno” de día, y un “congelador “de noche, no tenían luz eléctrica. Pero el cubano como siempre, transformó todo aquello muy  rápido, con sábanas dividían las carpas por dentro en cuartos, con dos catres juntos hacían camas matrimoniales, con las cajas de cartón construían las gavetas de las cómodas. Recuerdo que en Christmas no quedó guirnalda  en pie, pues con los bombillitos los cables eléctricos y  baterías de radio, fabricamos linternas para leer. Con las bolsas de basura hicimos verdaderas saunas  para ejercicios.  El aseo personal nunca faltó, ni tampoco la comida.

Los domingos iba el capellán a dar la misa a los católicos. A los protestantes les dieron una carpa hasta con panderetas para alabar al Señor. Por otra parte, los militares  habían puesto un paracaídas abierto, con luz y mesas  para dominó y aquello de noche se convertía en  “Las Vegas”. Las fichas eran las tapitas de los pomitos de tabasco, y el dinero los cigarros. Con las paletas de madera se hacían sillones, sillas de playa; con los catres se hicieron gradas para el cine; con las carpas rotas se hacían verdaderas ampliaciones a los llamados cuartos.

Tuvimos pavo en Thanksgiving y en Navidad un Santa Claus montado en un camión y le  tomaron una foto polaroid a cada niño para que tuviera su recuerdo de su estancia en la Base de Guantánamo y además, un juguete de regalo.
Finalmente un buen día llegaron a mi carpa con “la famosa lista,” donde aparecíamos con los permisos para viajar por America Airlines hacia Miami. La capital de los cubanos Libres, donde nunca nos ha faltado ni  Libertad, ni paz, donde hemos  podido soñar, y trabajar honradamente y hemos podido vivir decentemente.

Cada mañana, al levantarme  desde que llegué, le doy gracias a Dios en el cielo y a los EE. UU. en la tierra, por ser tan generosos y  altruistas.

A los populistas mediocres que viven  envidiando a  este gran país y no se miran a ellos mismos como roban y engañan  a sus pueblos,  justificando sus fracasos con el  odio y el  rencor sin medidas contra los EE.UU. les digo: God Bless America! Carlos A. Valdés.”

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.