UNA CUBANA QUE ESTUDIO EN “LA LENIN” DE LA HABANA

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El Dr. Robert F. Curl, Premio Nobel de Química en 1996, visitando, en noviembre del año pasado, el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) Vladimir Ilich Lenin, lo acompañó en la visita el Dr. Ernesto Estévez, director del Instituto de Ciencias y Tecnología de los Materiales de la Universidad de la Habana.Foto: Cubadebate

Estimada Lic. Amelia M. Doval:

Si algún medio lo intenda conveniente publicar esta carta a una cubana ejemplar, puede hacerlo. La Lic. Amelia M. Doval es capacitada para ocupar el sitial mas alto que se pueda ver dentro del periodismo hispanoamericano. Ya en una ocasión la propuse para ser candidata a la máxima jefatura del Colegio Nac. de Periodistas de Cuba aqui en Miami y por esa inspiración e iniciativa fue acusado de infiltrado dentro de las filas del Colegio por uno de sus vicedecano, Jesús Angulo. Mi respuesta a ese atrevimiento de ese señor no se hizo esperar, pero sin debate ni respuesta a su calumnia, fue solo manifestarle “Ud. me resbala”.

Pero al punto, por los reglamentos del CNP Ámelia no tuvo esa oportunidad pero algún día el CNP, institución a la cual pertenezco como miembro según carné E-32 sufrira una reorganización y con el presente cambiaría sus reglamentos y estatutos de casi 60 años para convertirse en el sitio cumbre, único y poderoso de agrupar a todos los periodistas cubanos e hispanoamericanos que trabajan en todos los medios de comunicación del Gran Miami, estado de Florida, Unión Americana y el universo.

Cuba despues de 51 años de dictadura desmorada en sus cimientos y depauperada en sus filas y estructura de cúpula tendrá que desaparecer dandole un golpe demoledor a esa tiranía de los hermanos Castro y volviendo a ser democrática y libre de ataduras del pasado. Una nueva república con nuevos cubanos talentosos y capaces de reconstruir su cuerpo y alimentar su vida. Como Amelia aquí, existente muchos tambien y como Yoani allá, milllones también.

Miami, Florida, USA
joselmartel@yahoo.com

UNA CARTA PARA AMELIA M. DOVAL
Por José (Pepe) Martel

Efectivamente Amelia este relato tuyo es una realidad palpable que muchos deben conocer en el este exiliio de tantos matices y grupos de distintas generaciones. Da la casualidad que mi hijo menor se graduó en la Escuela Vocacional “Vladimir Ilich Lenin” pegadita al Centro de Exposiciones de la Habana. Su esposa, mi queridísima nuera, también estudió en “La Lenin” como comunmente se conoce.

Actualmente él es un prestigioso arquitecto y es presidente de una gran compañía dedicada a proyectos de arquitectura e ingeniería y su esposa es contadora y Licenciada en Contabilidad. La disciplina, calidad y enseñanza de ese plantel era excelente y al mismo,tiempo enviado con un reconocimiento universal en ciertas materias donde sus estudiantes participaban con una alta preparación académica. Lo es triste es lo que despues relatas con toda tela de juicio.

Actualmente vimos fotografías llegadas de Cuba y “La Lenin” es un infierno, destruídas sus instalaciones y me imagino que cuestionado su alto nivel académico alcanzado en periodos pasados. Otra escuela vocacional mas pequeña y esa si era destinada a los “hijos y nietos del Papá Fidel” existía conocida como, Escuela Vocacional “Humboldt 7”.

La muestra de la enseñanaza de ese plantel está en como desempeñas tu vida laboral aqui en este Gran Miami y principalmente en tus formidables artículos, trabajos yreseñas esgrimiendo una forma única de escritura tan profesional como directa en todos los casos. Un día cometí un error en compararte con la Yoani Sánchez de Cuba pero fue solo una apreciación de valores de ambas pero entiendo que ambas escriben magistralmente pero las separa costas diferentes. No es igual escribir en Cuba Adentro que manifestarse en nuestra Cuba de Afuera.

Un abrazo un ferviente y fiel admirador de tus ideas,

José (Pepe) Martel
Periodista
Premio “Jose María Heredia”, INPL-2007
Premio Digital “Estocolmo”, Suecia – 2009.

— On Thu, 10/28/10, Amelia Doval wrote:

From: Amelia Doval
Subject:
To: “Jose L. Martel” , “MSJCL” , MTNEZCID@aol.com, “Elsa Pardo” , “El Nuevo PATRIA”
, “Roosevelt Bernal”
Date: Thursday, October 28, 2010, 11:15 AM

LA LENIN, PAGINAS DE UN RECUERDO.

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Lic. Amelia M. Doval

Según los cálculos matemáticos simples y lógicos el 2010 fue el año correspondiente a la XXXVI graduación de los alumnos egresados de la Escuela Vocacional VILenin, en La Habana, Cuba. Un centro creado en 1974 con el objetivo de preparar, con un alto índice académico a un grupo de elegidos estudiantes. Profesores y alumnos llevaban un régimen de rigurosa disciplina física, cultural y profesional.

En sus inicios siempre compitió en categoría con escuelas militares, la única diferencia es que en este centro se preparaban civiles de alta disciplina vocacional y muy poca en lo político. Los hijos del gobierno paseaban sus pasillos haciendo marcada diferencia entre su nivel de vida y la del resto de los estudiantes.

El objetivo fue crear una escuela privilegiada bajo los patrones de las mejores instituciones privadas del mundo. Los estándares educativos serían mucho más alto que en el resto del país. Ocultando la exclusividad disponían de espacio para los 2 ó 3 mejores expedientes educativos por escuelas primarias, en la ciudad.

Una vez dentro pretendían comprar el silencio con un régimen estricto en comparación a los servicios ofrecidos. Canchas de tennis, piscinas, cines, teatros, peluquería, gimnasios, todo lo que pudiera mantener a miles de adolescentes entretenidos. Laboratorios, clases de comportamiento social y de música, combinaban con obligadas horas de trabajo en fábricas construidas dentro de la escuela. Durante la semana se negaba, bajo infranqueble control, el acceso de los padres a sus hijos.

Formar parte de la escuela era un mérito a los estudios, salir de ella un acto casi imposible. Sólo un documento firmado por un médico psicólogo podía ser una justificación no bien vista. Previendo cualquier deserción se contaba con un hospital y transporte para casos extremos.

Para algunos que lean esta historia inmediatamente van a recurrir a la asociación de ideas que los llevará a categorizar estas generaciones como niños criados para defender un ideal a ultranzas.

Se equivocan, como también el gobierno cubano se equivocó. La mayor cantera de seres pensantes ha salido de estas aulas. Un campo de tiro, un edificio de apartamentos destinados a los profesores y seis unidades( escuelas interindependientes, tres de secundaria y tres de preuniversitario) que albergaban en sus inicios niños desde 11 ó 12 años hasta los 16 ó 17, listos para comerzar los estudios universatarios crearon hombres y mujeres autónomos en la manera de pensar.

El conocimiento agranda las opciones visuales y quizás el observar desde temprana edad las diferencias sociales existentes que se ocultaban a la población, escondidas detrás de un discurso oficialista de sacrificios innecesarios, predispuso la manera de actuar.

Si desde 1974 la rebeldía se hacía eco entre sus alumnos hoy a más de 30 años de su inauguración quienes aún estudian en sus aulas continúan siendo fieles a esta tradición. Recién comenzaban las clases de este curso escolar y las carencias de agua en el centro provocaron una huelga del alumnado.

´´ La Lenin´´, como siempre se ha conocido, funciona bajo inflexibles normas de silencio, es un pacto a la confidencialidad que se ha mantenido por años. Hoy, con la internet, podemos comunicarnos y contar nuestras experiencias personales. Desde los más remotos lugares llegan noticias de ex-estudiantes quienes dejaron toda su adolescencia bajo las marchas con fusiles de AK, de calamina(con un peso increible), las máscaras antigases, los experimentos de física o química, los éxamenes internos que hacían llorar, los carnet de conducta que podían provocar un fin de semana sin ir a la casa, para incorporarse a las sociedades más desarrolladas del mundo.

En el recuerdo quedan momentos inolvidables, amigos de toda la vida, sentimientos de hermandad. Disciplina, la indiscutible manera de tender una cama, de brillar un piso. La conducta ante el trabajo, el respeto a los amigos. El placer de disfrutar un fin de semana, la tristeza del domingo. En el recuerdo nos queda cada noche de estudio, la costumbre de leer noticias pero, sobre todo el deseo de crear un pais diferente, libre y sin mentiras.

Miami, Fl

Ex-alumna, graduación XI

¿NOVEDADES EN LA POLITICA DE LA UNION EUROPEA HACIA CUBA?


 Catherine Ashton

Por Miriam Leiva
Periodista Independiente

La decisión de que la Alta Representante para la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea conduzca las conversaciones con el gobierno de Cuba fue el resultado fundamental de la reunión de su Consejo de Ministros de Exteriores, efectuada el 25 de octubre. Sra. Catherine Ashton confiere un mayor nivel y representa a todos los 27 países miembros; más allá de las motivaciones del gobierno de España, en particular del excanciller Moratinos.
La Posición Común de 1996 se mantiene y la Sra. Ashton tiene el mandato de procurar contactos de alto nivel con las autoridades cubanas “a fin de explorar posibles formas de avanzar en la relación bilateral”, e informará los resultados en la reunión del Consejo en diciembre próximo. Comoquiera que no había consenso para eliminar dicho documento como quería imponer España, se alcanzó esa solución provisional a instancias fundamentalmente de Suecia, Alemania, República Checa y Hungría. Se evidenció el reconocimiento de que el gobierno cubano ha dado pasos positivos con la excarcelación y el viaje a Madrid de 39 prisioneros de conciencia de los 75 y algunos otros reos políticos, pero los presos que desean permanecer en Cuba siguen en las cárceles, continúa la represión de baja intensidad y la liberalización económica anunciada apenas comienza.
El interés de sostener un diálogo de alto nivel denota la voluntad de estimular el acercamiento entre la UE y Cuba, y coadyuvar a que el gobierno avance en la salida de la difícil situación existente en el país para beneficio de todo el pueblo. En realidad, la Posición Común de 1996 no es un documento condenatorio ni de sanciones, e incluso en 2003 las autoridades cubanas no objetaron su existencia para entablar negociaciones para el ingreso en el Acuerdo de Cotonou y aceptar la apertura de la representación permanente de la UE en La Habana. Como se conoce, debido a la gran represión de marzo de ese año se produjo la digna condena por parte de la Unión. El Artículo 4 de la Posición contempla “explorar mayores posibilidades para la futura negociación de un acuerdo de cooperación con Cuba”.
Ahora se abren las puertas para el diálogo a través de una figura neutral y con alta investidura como la Sra. Ashton. Sería muy provechoso para Cuba, España y la Unión Europea que la nueva ministra española, Sra. Trinidad Jiménez, aprovechara para distanciarse del comprometimiento apasionado del Sr. Moratinos, que daba la negativa impresión de estar representando los intereses del gobierno cubano más que la política de Estado de su país, lo cual en realidad fomentaba el efecto contrario a sus propósitos de imponer el marco de relaciones. Nuestro respeto hacia la canciller, conocedora de la realidad cubana, y el amor a España nos imponen expresar la necesidad de que converse directamente con nuestra sociedad civil, pacífica y deseosa de la participación y la reconciliación de todos los cubanos: gobernantes y gobernados. Hemos expresado reiteradamente el agradecimiento al acompañamiento español a las gestiones de la Iglesia Católica Cubana, y el traslado y la acogida a los prisioneros con sus familias.
Indudablemente, las conversaciones con las autoridades cubanas usualmente son lentas y requieren mucha paciencia, porque sus presiones y dilaciones responden a un método de trabajo que les ha dado muy buenos resultados en 51 años de experiencia con posiciones duras para imponer su voluntad, y diplomáticos hábiles entrenados en esa escuela, que repetirán hasta el cansancio, pero no tendrán ningún poder de decisión. Indudablemente los diálogos tienen que ser al más alto nivel para alcanzar resultados sólidos. Como conocen los especialistas, además habrá que elaborar un proyecto de documento para negociar el marco de las relaciones, si la parte cubana correspondiera al “proceso de reflexión en el que se me ha pedido que, dentro del marco de la Posición Común, tantee a Cuba sobre como seguir adelante”, según expresara la Sra. Ashton a la prensa.
Cuba atraviesa un período de inmensas dificultades y se necesita destrabar el bloqueo que el gobierno tiene impuesto a sus ciudadanos, quienes enfrentan una vida aún más incierta debido al despido masivo. La cooperación económica, el comercio y las inversiones extranjeras son muy necesarios, por lo que la normalización y fomento de las relaciones con la Unión Europea podrían resultar muy positivos, en un marco de respeto mutuo, pero sobre todo de respeto a los derechos del pueblo cubano.
La Habana, 28 de octubre de 2010

Y William Navarrete logró la Libertad

William Navarrete en Cannes, Francia

Y William Navarrete logró la Libertad

París, 25 de octubre de 2010.
Recordada Ofelia,
William es un carismático intelectual cubano residente en La Ciudad Luz, que gracias a su inteligencia y savoir-faire ha logrado ganarse la simpatía y el aprecio de la comunidad cubana disidente residente no sólo en Francia, sino también en Italia, España y otros países del Viejo Mundo. Sobre sus numerosas actividades culturales podrás leer en su c.v. que aparece al final de su testimonio, en el que nos cuenta sobre cómo, cuándo y por qué decidió partir de la Isla del Dr. Castro.

William Navarrete.- “Tuve conciencia clara de querer irme cuando el Mariel estaba andando. Tenía 12 años y en ese momento alguien vino a casa y dijo que la Reina de Inglaterra había mandado un barco para recoger a los que tenían familia en el Reino Unido. No sé si era cierto o una broma, pero recuerdo haberle preguntado a mi madre: “¿Y nosotros no tenemos a unos hermanos de abuelo en Londres?”

Siempre quise conocer mundo. En la escuela había un jueguito en el que se escogía un país y se dibujaba un círculo con tiza en el suelo poniendo en forma de cuñas los países seleccionados por los jugadores. Luego cada cual ponía un pie en el país seleccionado y cuando tocaba jugar decíamos el nombre del país y que declarábamos “la guerra en nombre y en contra” de dicho país a cualquier otro. No recuerdo cómo seguía el juego pero siempre escogía como “mi país” a Francia. Aclaro que a los 12 años no se tiene muy clara idea política. Sin embargo, en mi familia más del 80% de sus miembros estaba del “otro lado del charco” desde inicios de los sesenta. Eso significa que siempre vivimos en la expectativa de llegar un día a ese otro lado.

Lo logré estando en la Universidad, cuando comencé a estudiar Historia del Arte en la Facultad de Artes y Letras. En ese momento comenzaron a dejar salir a quienes tuvieran una carta de invitación. En menos de dos años mi generación, casi de cuerpo entero, levantó el vuelo. Era necesario una carta de la Universidad autorizando una especie de “Licencia” (así se llamaba) que le permitiese a uno ausentarse un año de los estudios. Yo era muy amiguito de la Secretaria de mi Facultad y ella me consiguió enseguida ese permiso. Tampoco creo que hubiese sido muy difícil obtenerlo en el caso de una carrera como la que estaba haciendo, pues tengo entendido que en mi Facultad se respiraba un aire diferente del que había en otras.

Cuando me fui de Cuba mi madre estaba ya instalada en Estados Unidos. Ella se ocupó de encontrar la manera de hacerme llegar a Francia y de pagar lo correspondiente. Como bien dije antes siempre quise vivir en París. En casa había un mapa gigantesco, a relieve, del París de fines del XIX después de Haussmann. Recuerdo que conocía nombres de calles y direcciones antes de haberlas transitado y que parte del juego era memorizar cómo ir de un sitio a otro diciendo de memoria las calles o bulevares que se debía tomar.

Esta anécdota la he contado siempre entre amigos pero nunca la había escrito. Cuando llegué al aeropuerto José Martí de La Habana para tomar el vuelo que me llevaría a París lo hice, como buen cubano, de primero en la cola y dispuesto a no dar marcha atrás. El funcionarillo que estaba detrás del mostrador recogía, para el caso de los turistas, una tarjeta de no sé qué, al parecer imprescindible para que el visitante pudiera salir del país. En el caso de los cubanos (yo era el único en ese vuelo), el empleado revisaba minuciosamente billete y pasaporte y daba luego luz verde para pasar del otro lado de la frontera, a ese espacio que llaman “internacional”. Yo era, como dije, el primero en la cola del mostrador y el empleadillo me miró de arriba a abajo, revisó el pasaporte y lanzó una frase que para mí sonó a lapidaria: “Este pasaporte tiene un problema, póngase al final de la cola y espere a que le avise”. De más está decir que vi los cielos cerrados y me dije: “Tu viaje, de Rancho Boyeros no pasa”. Se vació la cola y todos los franceses, felices de su bronceo de postalita y sombreritos de yarey, estaban ya del otro lado, prestos para tomar el avión o tal vez sentados en el mismo. Yo seguía pegado al mostrador sin que el tipo me dijera nada y sin que me llamara tampoco o me aclarara qué problema tenía mi pasaporte. Parecía muy ocupado llamando a no sé qué instancias con mi pasaporte abierto en la página de la foto. En eso llegó retrasado y sofocado un francés que debía también coger ese vuelo. El turista, en su agitación, le había dado al funcionarillo la famosa tarjeta y éste insistía en que él no la había cogido. Empezó una discusión bizantina entre ambos y ninguno se entendía porque el cubano no hablaba francés y el turista no sabía ni media palabra de inglés ni español. Como yo había estudiado francés desde pequeño y también hecho la Alianza, me presté de traductor sin que nadie me lo pidiera y con clara intención de resultarle agradable al individuo aquel al servicio de obstaculizar mi salida. De modo que me puse a traducirle a ambos algo que se limitaba a: Dígale que “yo se la di”, dile que “yo no la recibí”.

Recostado al mostrador, casi echado ya sobre él y consciente de que en ese vuelo ya no me iba, pude ver, gracias a mi desmadejada posición y a un milagro de la Virgen de Rancho Boyeros (si existiese), vi que la tarjeta de la discordia había caído en especie de rodapiés que tenía a modo de placa giratoria la banqueta del funcionarillo. El hombre desde su posición de sentado no podía verla como la veía yo desde la mía. Todo se agita aún más porque ya había que cerrar la facturación del vuelo. Entonces grité: “¡Eureka, mira dónde está!”, le dije señalando hacia esa especie de rodapiés. El tipo vio los cielos abiertos como mismo yo los había visto antes cerrados y exclamó: “Muchacho, me has salvado la vida”, con lo cual deduzco que era asunto ese de gran responsabilidad e importancia que una tarjeta de esas no se perdiera. Despachó en segundos al turista francés que también respiró aliviado y viendo que ya no quedaba más nadie del otro lado del mostrador me preguntó: “Y tú, ¿a qué esperas?”. Mi respuesta: “Me dijiste que mi pasaporte tenía un problema y que me pusiera al final de la cola”. El tipo echó una mirada rápida al pasaporte que permanecía abierto sobre su repisa, puso un cuño en la tarjeta blanca que me autorizaba a viajar y me dijo: “Este pasaporte no tiene ningún problema. ¡Corre que se te va el vuelo!”.

Llegué al parisino aeropuerto de Orly, un domingo soleado y con 10° C más o menos. Hoy día vivo encantado de la vida: viajando y con miedo de que no me alcance la vida para ver tantos y tantos lugares del mundo a los que quiero ir aunque sea una vez. Haciendo uso cabal de esa libertad día a día.”

William Navarrete (Cuba: 9 de septiembre de 1968). Estudió Historia del Arte en la Universidad de La Habana y Civilización Hispanoamericana de la Universidad de París IV (Sorbonne). Reside en París donde se naturalizó francés en 1995. Escribió y publicó en francés dos libros de ensayo sobre Cuba y su música: “La chanson cubaine: textes et contexte” (Ed. L’Harmattan, París, 2000) y “Cuba: la musique en exil” (Ed. L’Harmattan, París, 2004, prologado por Eduardo Manet). En 1999, en la capital de Francia, fundó junto a otros cubanos, la Asociación por el Centenario de la República Cubana y publicó 30 ejemplares de un boletín mensual titulado “100 Años”. Colofón de esos dos años de actividades por el Centenario fue su libro colectivo de ensayo “1902-2002. Centenario de la República Cubana” (Ed. Universal, Miami, 2002) en que participaron 27 especialistas cubanos. En 2004, publicó la antología de poesía “Insulas al pairo. Poesía cubana contemporánea en París” (Ed. Aduana Vieja, Cádiz), y un año después su propio poemario “Edad de miedo al frío” (Ed. Aduana Vieja, Cádiz, 2005 / Edición italiana Il Foglio, Toscana, Italia, 2005, tr. de Ilaria Gesi) que resultó ganador del Primer Premio de Poesía Eugenio Florit, del Círculo Panamericano de Cultura (Nueva York). En el 2005 el Patronato José Martí de Los Angeles le otorgó la distinción La Rosa Blanca por su labor en el ámbito de la cultura cubana. También tradujo, prologó y editó en versión francés-español el poemario de Gina Pellón “Vendeur d’oublis / Vendedor de olvidos” (Ed. Aduana Vieja, 2005) y el de Regis Iglesias Ramírez “Historias gentiles antes de la Resurrección”, en la misma editorial. En 2006, publicó en versión bilingüe italiano-español la antología de siete poetas cubanos encarcelados durante la Primavera Negra del 2003: Versi tra le sbarre (Ed. Il Foglio, Toscana). También su libro de ensayos de temas cubanos publicados en la prensa entre 1995 y 2005: “Catalejo en lontananza” (Ed. Aduana Vieja, Valencia, con prólogo de Grace Piney, presentado en la 37 Feria del Libro de Valencia) y sus poemas de Marruecos “Canti ai piedi dell’Atlante” (Coen Tanugi Editore, Milán, 2006). Publica sus artículos en numerosos periódicos y revistas en Europa y América y colabora desde 1999 para “El Nuevo Herald” (Miami) donde he publicado más de 200 artículos sobre temas culturales universales. Otros artículos han aparecido en revistas tales como: Encuentro (Madrid), Revista Hispano Cubana (Madrid), La Torre del Virrey (Valencia), Blanco Móvil (México), Tranvía (Berlín), Baquiana (Miami), Herencia (Miami), El Ateje (Miami), La Peregrina Magazine (Miami), La Zorra y el Cuervo (Miami), Sinalefa (Nueva York), Círculo Poético (Nueva Jersey), Linden Lane Magazine (Texas), Cyclocosmia (Obernai, Alsacia), Misceláneas (Estocolmo), Arique (Valparaíso, Chile), La Canción Popular (San Juan de Puerto Rico), Il Convivio (Sicilia), Orizzonti (Roma), Il Foglio Clandestino (Piombino, Tosacana) y numerosos portales electrónicos. Fundó en Francia la Asociación por la Tercera República Cubana (París, 2004) mediante la que ha organizado más de 50 presentaciones de temas cubanos en la Maison de l’Amérique Latine de París. Es miembro del PEN Club de Escritores Cubanos y traductor independiente para la UNESCO (París). En 2008, publicó la compilación de textos críticos sobre el pintor cubanoamericano en Miami Humberto Calzada: “Visión crítica de Humberto Calzada” (Ed. Aduana Vieja, Valencia, 2007); prologó el libro de arte de Regina A. Behrens Al-Sowayel “Secret Interiors in Saudi Arabia”; publicó su libro de cuentos inspirado en obras del Museo del Louvre: “La canopea del Louvre” (Valencia, Ed. Aduana Vieja, 2008); el libro de homenaje a José Lezama Lima “Aldabonazo en Trocadero 162” (en el que hizo participar a 33 escritores cubanos del exilio) y su poemario “Lumbres veladas del Sur”, inspirado en Marruecos. Ha participado en numerosas Ferias y Congresos Literarios en Valencia, Cádiz, Madrid, Verona, Miami, Frankfurt, Marsella, Lyon, Estrasburgo, Calabria, etc.
Le doy las gracias a William por haberme dado su testimonio y por su sincera amistad.
Un gran abrazo desde estas lejanas tierras allende los mares,
Félix José Hernández.

Testimonio de Hugo A. Castaño

Hugo Castaño y Eva Rodríguez en El Gran Cañón

París, 4 de octubre de 2010.
Mi querida Ofelia,
Entre los recuerdos más bellos de mi infancia quedarán hasta el final de mi tiempo el de Eva Rodríguez y su inolvidable madre Fermina, compañeras de mis juegos, mis fiestas y paseos. Cuando nos mudamos a San Cristóbal de La Habana iba todos los domingos a visitar el gran apartamento de la calle Consulado, allá llegando al Malecón. A partir de 1960 se fueron yendo todos los hijos y por último Fermina y Antonio. Durante años pasé por aquella calle y siempre miraba con gran nostalgia hacia el balcón. Me encontré con Eva y Hugo veinte años después en el Hotel Paris Hilton. ¡Fue un gran encuentro! Recordamos los años compartidos en el terruño camajuanense y la boda a la cual yo asistí. Después, en cada viaje a Miami nos hemos visto en el bellísimo apartamento de propiedad horizontal de Miami Beach, junto al Fontainebleau Hilton y hemos ido juntos a pasear, a teatros y a restaurantes. Le pedí a Hugo, al que considero todo un caballero, que me diera su testimonio sobre su salida de Cuba, él me lo envió y aquí te lo hago llegar.
Hugo A. Castaño-“mi niñez transcurrió muy tranquilamente en mi ciudad natal de Cienfuegos, entre mi padre español que poseía una bodega y mi madre cubana que pasaba el día entero con sus clientas a las que vendía telas y hacía vestidos. La recuerdo siempre “pegada” a la máquina de coser.
Gracias al incansable trabajo de ambos, lograron comprar dos casas que alquilaban, pensando en tener una entrada fija de dinero durante la vejez.
Cuando tenía doce años, nació Jesús, mi segundo y único hermano. Yo ayudaba a mi padre en la distribución de leche de las seis y media hasta las ocho de la mañana. Después iba a ayudar a mi padrino Ángel Carus en su bar: El Bar Telégrafos, que en aquella época se consideraba como el mejor de la ciudad, ya que tenía hasta aire acondicionado, lo cual entonces era símbolo de lujo.
Mi padrino estaba enfermo de las piernas a causa de la circulación, por tal motivo pidió a mi padre que permitiera que yo lo fuera a ayudar, haciéndome cargo de la caja contadora cuando él cada noche, después de la cena se iba al Casino Español en un taxi a jugar a las cartas con sus amigos. Había varias chicas meseras que acostumbraban a “salir” con los clientes cuando el bar cerraba, por tal motivo mi madre estaba muy preocupada. Mi padrino me decía que un día yo sería el dueño del bar, pues tenía plena confianza en mí. Me regalaba dinero con frecuencia y recuerdo cuando me pagó mi primer traje hecho a la medida.
Mi padre no veía mal que trabajara por la mañana en la distribución de la leche y por las tardes en el bar, siempre que siguiera en el Instituto. Incluso, con sólo quince años en aquella época, me encargaba de cobrar los alquileres.
Lógicamente mis estudios se iban a pique, por eso, gracias a mi tío materno que trabajaba en el Central Soledad, a donde tanto me gustaba ir, pues me fascinaban las grandes máquinas, pude conocer a un señor graduado en la Escuela Técnica Industrial. Logré obtener una de las treinta becas destinadas a jóvenes de la provincia de Las Villas, después de lograr pasar los exámenes de oposiciones en Santa Clara.
El primer gran cambio que se produjo en mi vida fue en 1953 cuando mi madre me acompañó a La Habana;, para ingresar en La Escuela Técnica Industrial. Recuerdo al jefe de disciplina, el Sr. Antonio Morera, el cual nos mostró a los nuevos alumnos -ya pelados al coco y uniformados-, un árbol muy grande en la entrada principal de a escuela. Nos dijo: “¡en este lugar hay que dejar los cojones, pues en esta escuela sólo yo los tengo!”
Acostumbrado a vivir en Cienfuegos con tanta libertad, me sentía preso en la escuela. Tuve una bronca cuando me tiraron orine mientras estaba en el w.c. Un oficial – al que llamábamos « bigote »- me preguntó mi nombre y le dije Pedro Infante, lo cual anotó en su cuadernito. Pero cuando éste descubrió la burla me dejó sin pase por una semana.
Mis tres años pasados en la escuela no fueron muy felices, pasé momentos de amargura y llegué a detestar a algunas personas, sin embargo, hoy día, más de medio siglo después, siento un gran cariño por ella. Allí conocí a grandes amigos que no puedo olvidar. Algunos conspiraron (y murieron), por amor a Cuba y gracias a las ideas que nos inculcaron nuestras familias y algunos profesores.
Terminé en 1956 con el título de Técnico en mecánica industrial. Comencé a trabajar en la refinería de la Esso Standard y vivía en una casa de huéspedes situada en Infanta esquina a San Miguel, en Centro Habana. Al fallecer mi padre, mi madre vendió todo lo que poseíamos en Cienfuegos y vino a vivir a la capital con mi hermano Jay y conmigo. Pasamos momentos muy felices juntos.
Comencé a conspirar contra el régimen de Fulgencio Batista junto a viejos compañeros de clases de la Escuela Técnica Industrial. Entré a formar parte del sindicato y como nunca fui muy valiente que se diga, mi misión consistía en recoger fondos para el M-26-7 que los empleados me entregaban el día de pago. Hacía llegar el dinero a Pastorita Núñez por medio de un compañero de trabajo que me aseguraba que se lo entregaba en manos propias.
La zona caliente era Regla, de allí salió el que puso la bomba que provocó el gran incendio en los tanques de almacenamiento y también el grupo que secuestró la estatua de la Virgen de Regla de la iglesia. La policía mató a varios jóvenes a causa de esas acciones.
Yo trabajaba y al mismo tiempo estudiaba el último año en la Escuela de Artes y Oficios, para poder ingresar en la universidad, pero como tenía que dedicar mucho tiempo a las actividades sindicales y políticas, me iba muy mal en los estudios.
Fue entonces cuando conocí en casa de unos amigos a Eva Rodríguez, la que sería la mujer de mi vida. Me invitó a la Fiesta de Quince de su hermana menor y pasé toda la noche bailando con ella. Junto a su hermana Ada, Eva era muy activa en la Iglesia Presbiteriana de la calle Salud en Centro Habana.
Comencé a visitar su casa en donde sus maravillosos padres Antonio Rodríguez y Fermina Díaz me recibieron como si fuera un hijo más. Pedí su mano y, aunque me pusieron dos días de visita a la semana, yo iba casi todas las noches. Los tres hermanos de Eva simpatizaban con Fidel Castro.
A finales de1958, Pedro Rodríguez, un gran amigo, compañero de la Escuela Técnica y de la Esso, fue asesinado junto al médico que lo trasladaba herido en su carro al hospital, por la guardia rural. Lo habían cogido dándole candela a un cañaveral.
Rafael Orejón, otro ex alumno de la Escuela Técnica fue también asesinado por un guardia de seguridad en Moa, Oriente. Muchos de mis amigos fueron encarcelados o pasaron muchos problemas con las fuerzas represivas del régimen, teniendo que esconderse hasta que por fin el tirano huyó.
El 1° de enero de 1959 me llamaron por teléfono muy temprano para darme la buena noticia, me sentí muy feliz y me fui inmediatamente para la refinería de petróleo. Habían reemplazado la bandera de los EE.UU. por la del M-26-7.
Los guardias jurados no tenían armas y estaban retenidos. Yo cada vez que pude opinar dije que no estaba bien retenerlos, pues no habían sido acusados de nada mal hecho.
Pasé todo el día con los compañeros de trabajo recorriendo las instalaciones y noté como ya había tres grupos formados: los jóvenes el Movimiento 26 de Julio, los viejos comunistas y los oportunistas , estos últimos se aprendieron muy bien el eslogan: no me digas lo que hiciste, dime lo que estás haciendo”.
Había mucha gente armada sin ninguna preparación para llevar armas .A mí me dieron una pistola calibre 38. Las jefaturas de policías estaban llenas de detenidos. Aldo Vera tomó el control de nuestra refinería.
Las grandes empresas y las familias ricas, al cabo de algunas semanas comenzaron a regalar tractores y arados para la Reforma Agraria. Poco a poco los viejos comunistas comenzaron a infiltrarse en los sindicatos y todas las esferas del poder civil y militar. Nos fuimos quedando sin crudo para refinar, como también en la Shell y la Texaco. La nuestra pasó a llamarse Refinería Ñico López. De ella expulsaron al personal técnico americano, pero dejaron al grupo de ingenieros cubanos, de los cuales casi todos habían estudiado en los EE.UU. y por tal motivo simpatizaban con los americanos.
La refinería se fue llenándose de rusos. Copiaban todos los planes manuales, desmontaban los equipos modernos y los enviaban hacia la U.R.S.S. Mientras tanto las muchedumbres gritaban por las calles: “si Fidel es comunista que me anoten en la lista”.
Mis amigos de la Escuela Técnica y de Artes y Oficios no escondíamos nuestro descontento y comenzamos a cooperar cada día menos. Miguel Ángel Espineira fue uno de mis más cercanos amigos, estudiamos juntos en las dos escuelas, nos hospedamos en la misma casa de huéspedes y trabajamos juntos en la Esso. Yo le decía que él era un poco músico, poeta y loco. Salvó la vida de milagro, pues logró salir de Cuba por medio de una embajada, dejando atrás a su esposa y a su niña de sólo unos meses de nacida. Gracias a él yo había conocido a José Antonio Echevarría (Manzanita) y a otros dirigentes de la F.E.U. Después del ataque al Palacio Presidencial y a Radio Reloj su vida corría peligro. Después de su regreso a Cuba de América del Sur se fue a vivir a Puerto Rico con su familia. Siempre que venía a Miami nos reuníamos y salíamos a cenar juntos. Hace unos quince años murió en un accidente de carretera aquí en la Florida.
El Pequín fue el primer tanquero con petróleo ruso que llegó a La Habana. Lo visité y me percaté de la enorme diferencia en cuanto a las condiciones de vida de los marinos a bordo que había observado en los petroleros que llegaban antes procedentes del Mundo Occidental.
Por otra parte, Eva comenzó a tener problemas en Cuban Air, la compañía para la que trabajaba, por no ir los domingos a cortar caña. Como siempre encontraba un pretexto para no ir, la trasladaron para El Consolidado de la Sal, oficina de nueva creación en la Avenida del Puerto.
Con ésto y una pelea mía con un comunista en la refinería, se selló nuestro futuro, pues comenzamos los planes para salir el país. Los comunistas plantearon que teníamos que ceder el Club de los empleados de la Esso que teníamos en Guanabo, para una supuesta Escuela de Diplomáticos. Un grupo del sindicato nos negamos a aceptar, entonces un comunista que nunca habíamos visto y que se declaró como alguien enviado por las instancias superiores “para que siguiéramos las pautas de la revolución”, nos acusó de “burgueses malcriados por los americanos”. Comencé a faltar a las reuniones sindicales hasta que Morua con un papel en las manos durante una reunión dijo que aquélla era mi carta de renuncia debido que mi madre estaba enferma, que yo me reincorporaría a las luchas sindicales cuando ella se restableciera.
Seguí trabajando y fingiendo una vida normal mientras preparaba todo para salir de Cuba: sacamos los pasaportes, solicitamos las visas a los EE.UU. , pero a mí la policía cubana comenzó a dificultarme la salida, no así a mi novia.
Mi suegro nos pidió que nos casáramos antes de irnos, por lo cual fuimos a ver al Reverendo Fernández Ceballos, pero éste se negó sin ninguna explicación, incluso amenazó a su pastor ayudante para que no nos casara. Este último le dijo a Eva que no se casara conmigo pues yo pronto tendría problemas.
Sin que Eva lo supiera fui a ver al Rev. Fernández Ceballos y le dije que yo sabía el motivo de su odio hacia mí, pues un influyente miembro de la iglesia había sido nombrado a un importante puesto del Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados. Le agregué que algún día él y todos a su alrededor serían tratados como ladrones, ya que la revolución iba por ese camino.
Tuve que ir a marchar durante tres semanas como miliciano, para no despertar sospechas mientras los trámites de salida el país avanzaban. Me hice el que me había torcido un tobillo y me asignaron a pelar papas en la cocina de La Cabaña y a ayudar en el comedor. Allí pude constatar la gran cantidad de extranjeros comunistas que había. A algunos de ellos los volví a ver sin que me reconocieran, cuando estuve de Luna de Miel en el Hotel Habana Riviera.
Nos íbamos aislando cada día más, muchos dejaron de hablarnos como antes, nos eludían. Un viejo comunista de apellido Trigoura regresó de cumplir su sueño dorado de militante comunista: ¡Había visitado la Unión Soviética! Me quería reclutar, me propuso que él podía hablar con su hija que trabajaba en la embajada soviética en La Habana para que me dieran una beca para ir a estudiar a ese país. Todo esto ocurría en 1961.
Poco antes de la boda pasamos un gran susto, pues cambiaron la moneda y aquello nos cogió con mucho efectivo, pero por suerte que con tanto apuro no pudieron tener mucho orden y así cambiamos en diferentes lugares, hasta mi hermano que era niño, nos ayudó a cambiar dinero. Nunca olvidaré a un matrimonio que Eva reconoció en la fila para cambiar, pues la señora había sido compañera de trabajo de ella. Llevaban un gran cartucho lleno de billetes, les dieron a cambio una pequeña parte de nuevos pesos y un recibo por el resto. Gastamos dinero comprando perfumes franceses caros, pues sabíamos que los podríamos revender después de que todo se normalizara.
Nos casamos el día 29 de octubre de 1961 en la iglesia de 21 y k en el Vedado. Yo estaba muy preocupado. Eva tenía todo listo, pero yo seguía sin visa. Nos fuimos a vivir al Hotel Deauville situado en Galiano y Malecón. Teníamos una bonita habitación y comíamos en el hotel. En esos últimos meses todas nuestras amistades se fueron convirtiendo en enemigos de la revolución. Eva seguía trabajando en el Consolidado de la Sal, sólo renunció cuando pidió oficialmente la salida del país. Después de abandonar nuestros trabajos vendimos todo que poseíamos, para ayudar a nuestras respectivas familias. Me acuerdo de que nos mandábamos telegramas al hotel para que no se extrañaran cuando nos llegara el que nos anunciaría que podíamos irnos del país.
Unos buenos cristianos amigos de la familia me procuraron papeles falsos identificándome como pastor de la iglesia protestante. De esa forma pudimos solicitar la salida por Pan American. Logramos volar hacia la Libertad en uno de los últimos vuelos para judíos y religiosos.

Eva Rodríguez, Pittsburgh, 1962.

Al llegar a Miami, nos enviaron para un el Hotel Tamiami, en el centro de la ciudad. Teníamos unos días de estancia gratis pagados por el refugio para cubanos. Como Eva tenía dos hermanas y un hermano en la ciudad se fue a vivir con ellos y yo, tonto que soy, como no me gustan las mentiras, quise aclarar todo ante las autoridades norteamericanas. Me presenté y declaré que mis papeles de pastor religioso eran falsos. Me metieron diez días preso en el antiguo aeropuerto de Opa-Locka donde me interrogaban todos los días Cuando les dije que cualquier agente castrista les podía engañar, un oficial de inmigración que era puertorriqueño me dijo: “amigo, cierra tu boca, sino tendrás más problemas”. Se lo agradecí y seguí su consejo. No les dije que habíamos sacado dólares de Cuba dentro de la mota de talco de Eva y los anillos de compromiso dentro de un jabón Palmolive.
Nosotros estamos agradecidos por muchas cosas a este gran país, donde encontramos la Libertad y tantas oportunidades, donde trabajando duro se puede tener casi todo.
Eva pudo seguir estudiando gracias a un préstamo para estudiantes que luego pagamos. Después de los muy difíciles dos primeros años, siempre he tenido buenos empleos en grandes compañías. Nuestros dos hijos tienen buenos trabajos. Mi hermano salió de Cuba con la Operación Pedro Pan, terminó el bachillerato en La Salle y después estudió en la FIU. Hoy día tiene un buen trabajo.
Para terminar creo que debo expresar mi admiración por los que se sacrificaron y perdieron sus vidas al tratar de alcanzar la Libertad. Pienso que en mi juventud actué como debía para que mi Patria fuera Libre. Extraño a mi amigo Pedro Rodríguez, el que murió combatiendo para no caer prisionero y ser torturado y así obligado a denunciar a los otros.
Hoy miro hacia mi querida Cuba y veo como la juventud es tratada como si fuera un rebaño de carneros. Recuerdo a las turbas por las calles de la Habana gritando: ¡Paredón, Paredón! Veo incluso como aquí, en este gran país, mucha gente no sabe valorizar la Libertad que posee ni como se logró.
Creo que moriré sin ver a mi Patria Libre. A veces me indigno al constatar como votan en la ONU algunos países ayudados por el que nos dio la Libertad: ¡muerden las manos del que les da el pan! Incluso me indigno al ver como los populistas y demagogos tratan de manipular a las minorías que forman parte del gran país en que vivimos. Bueno, es tiempo de terminar, te envío un gran abrazo desde Miami. Hugo.”
Con gran cariño desde La Ciudad Luz,
Félix José Hernández.

Camilo Egaña reaparece en la radio de Miami

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Foto de Camilo Egaña publicada en su blog personal, lo recomendamos

UN PROGRAMA QUE PRACTICA LA TRANSPARENCIA DE INFORMACION

Soy un cotidiano oyente del Programa “Prohibido Callarse” que transmite la WQBA todas las tardes, horario de 3 a 6 pm, dias laborables. Hoy su presentador, Roberto Rodríguez, anunció la entrada a esta emisora del periodista cubanoamericano, Camilio Egaña, en un nuevo programa que comenzará hoy, a las 6:00pm en lugar de otro presentador radial, Omar Molinero, que a su vez pasó a Telemundo 51. Esta información es un ejemplo de como se debe comunicar a la audiencia cambios y nuevas posiciones.

A Camilo Egaña lo desaparecieron de la cadena Mega TV de dos programas. Uno nocturno de 10:00/10:30pm y el que inició Raíces y Recuerdos. Te sacan a un periodista y dejan al televidente en Cero ¿Es ética educada hacer eso? Lo mismo sucedió con el panelista Bernardo Jurado. Cuando Alexis Váldes sucedió igual en una ocasión que desapareció y dejaron a la gente expeculando ¿que pasó? Después a su regreso en sus programas y humor dejó abierto algo que él pedía aumento de salario. Lógico el que vale que le paguen.

Este programa ha sentado un precedente correcto de dar la información a tiempo y veraz. Y es cierto que vivimos en plena libertad de opiniones y criterios pero lo que es correcto debe ser una opción que todos los medios deben de comprender y el respeto a la audiencia es primicia.

José (Pepe) Martel
Periodista
Premio “Jose María Heredia”, INPL-2007
Premio Digital “Estocolmo”, Suecia – 2009.