LO QUE SOÑÉ ANOCHE: REALIDAD Y NO FANTASÍA

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“Un cielo radiante azul y una brisa acariciando a todos”. Vista panórámica de La Habana tomada por el fotógrafo Alberto Hernández

Por José (Pepe) Martel
joselmartel@yahoo.com

Ni estaba en Túnez, ni en Egipto, Bahréin, Yemen, Argelia, Libia, Jordania y Siria. Era Cuba con una amanecer de rebeldía, la resistencia vociferando por la radio nacional ¡Ya somos libres! ¡Los Castro se fueron! De las 12 de la noche los principales aeropuertos del país se ha quedado vacio se marchó el Buró Político y gran parte del Comité Central PCC y no quisieron celebrar el anunciado congreso del partido. La radiodifusión en pleno se tornó distinta anunciando la concentración de todo el pueblo capitalino a la Gran Plaza Libertad, antes Plaza de la Revolución desde 1959 y anteriormente la Plaza Cívica “José Martí”. La televisión nacional en cadena transmitiendo escenas de un pueblo en calle gritando: “¡Ya somos libres, se fueron los Castro!”.
Una juventud jubilosa predominante en las calles. Familias y más familias unidas todas marchando hacia la plaza. Sonríen y gritan “al fin tenemos lo nuestro, somos libres y vamos a vivir en democracia”. La policía vistiendo camisa blanca y sin gorra simbolizando un cambio de represión a genuinos custodios del pueblo, miembros de las fuerzas armadas uniformados acompañados de sus seres queridos por las calles y avenidas todos a la plaza. Voluntariamente caminando con esa alegría guardado de tantos años de precariedad, desesperación y vacilaciones enterrando para siempre la palabra por prosperidad, felicidad y libertad.
Un cielo radiante azul y una brisa acariciando a todos. Los restaurantes y cafeterías del área CUC/dólar ofreciendo al pueblo ese día diversos platos de bocaditos, croquetas, rollitos de jamón y quesos; refrescos y el aromático y humeante café cubano y por primera vez a todos “el famoso cortadito de Miami”. Golosinas, caramelos, chocolates y galleticas de dulce para los niños. Aquello era una divinidad ver a todos unidos y gozando la libertad, la caída de esa tiranía de 53 años y saber que nuevos tiempos avizora Cuba con nuevos cambios reales sin dictadura, partido, seguridad del estado, chivatos y asesinos uniformados y sobretodo sin cúpula oficialista castrista sometiendo a un pueblo noble y con deseos de tener lo que todo ser humano ansia ser independiente y progresista.
El cielo se cubrió de aves grandes buscando nido, eran aviones del Norte que pidiendo permiso de aterrizar repleto de cubanos de Miami, Nueva York, Nueva Jersey, Chicago, Los Ángeles, Dallas y de distintas ciudades de Estados Unidos que regresaban a participar de esa alegría bulliciosa de su patria liberada al fin. De Europa, Asía, África y Oceanía venían cubanos también. Se comenzaban a llenar los hoteles, moteles, casas de familiares y hasta algunos quisieron sentarse en el muro del Malecón habanero y algunos subirse hasta en algunos de los Leones del Prado.
La gente se besaba, abrazaban y con saludos afectuosos todos disfrutaban de ese encuentro de cubanos nunca visto. Y dentro de eso no me había percatado quienes ocupaban la responsabilidad del poder con la ausencia de los secuestradores en fuga. Se decía que una Junta Cívico-Militar asumía el control del país y una alocución de un líder provisional (civil) prometiendo la apertura de todos los derechos usurpados, creación de asociaciones y partidos políticos con el compromiso de crear una comisión de trabajo para la modificación de la Constitución de la República vigente en todos sus términos y párrafos derogando desde ese momento la autoridad dada al Partido Comunista y aboliendo todo tipo de decretos, resoluciones y medidas represivas que tanta sangre y lagrimas a sufrido el pueblo. Aquello era imposible de ver, todos emocionados sabiéndose libres al fin.
Las prisiones se abrieron para todos los presos políticos y de conciencia. Los responsables de torturas y crímenes fueron puestos tras las rejas y la resistencia organizada tomó esa responsabilidad. Hasta los presos comunes festejaban el momento como cubanos que son ya que sabían que sus condiciones de vida carcelaria mejorarían. Presencié algunos pero ya se manifestaba una nueva conciencia de cómo aplicar la verdadera justicia. No se observaron saqueos ni actos delictivos ya que todos querían cuidar lo que quedaba de Cuba y solo existían las buenas intenciones de reparar, mantener, construir y edificar una nueva nación sobre las desgracias dejadas por esos 53 años de pesadillas y martirio.
En ese sueño Cuba vivía de nuevo. Bailaba, cantaba y reía al futuro deseado. Muchos lloraron por sus seres perdidos pero al mismo tiempo se abrazaban al nuevo provenir. El reconocimiento de gobiernos y países se multiplicaba de forma impetuosa con la llegada de barcos y aviones con ayuda material mostrando la solidaridad de un mundo que quiso rectificar su desconocimiento a la causa popular. El primero en reconocer el gobierno provisional, Estados Unidos, anunciado la visita de su presidente acompañado por una delegación bipartidista y de inversionistas. Alemania, Eslovaquia, República Checa, Japón, Corea del Sur, Egipto, Brasil, Ecuador, México, Canadá, Taiwán y decenas más. Cuba era el centro de todos y una prioridad en cooperar y ayudar a su recuperación total.
Las noticias que venían del interior del país eran positivas. Desde el Cabo de San Antonio, Pinar del Río hasta la Punta de Maísi, Guantánamo era regocijo y alegría. Ciudades, pueblos, barrios y campo adentro resultaba un sueño verse dueños de sus destinos sin que nadie te impusiera nada y menos comunismo-castrista. Nadie dudaba que la juventud de cada sitio jugara un papel importante unido a la nueva tecnología de las comunicaciones (teléfonos celulares de últimos adelantos, el internet y sus blogueros). Los periodistas independientes manejando sus respectivas agencias, la resistencia civil representada por abnegados opositores y una disidencia fortalecida demostrando su valentía y constancia de trabajo. Un pueblo cansado, agotado de ser manipulado, engañado y reprimido dijo ¡basta ya! Y comenzó a lograr sus sueños de libertad.
El ejemplo dado por el pueblo egipcio ha sido inspiración para que Cuba no sea un sueño sino una realidad su ansiada libertad. Ojalá nunca despertara de ese sueño que relato y nunca olvidado. Ver a mi patria soberana, como nunca la recuerdo a cada instante. Con más pureza y honradez de cuando era republicana y después del 59 borrada para siempre ya que estos 53 años han dejado huellas imborrables para todos pero bien aprendida la lección ser mejores que antes y después.
Miami, Florida, USA.

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