EL CONCLAVE DEL MIEDO

Raúl en la Clausura del VI Congreso del PCC. Foto: Ismael Francisco
El nuevo Comité Central al concluir el Congreso. Foto: Ismael Francisco

Por: Lcdo. Sergio Ramos

Sin penas ni gloria ha concluido el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba donde un grupo de unas 1,000 personas que representan una minoría de 800 mil personas han decidido por todo el pueblo. El 7.2 por ciento decide por una población de 11 millones y medios de habitantes, por virtud del artículo cinco de la impuesta Constitución Socialista. El resto de la población no cuenta, porque todas las demás opiniones quedan preteridas por la “fuerza superior” con que esta constitucionalmente envestido el minoritario Partido Comunista de Cuba.

Como es de suponerse, la minoría privilegiada y todopoderosa tiene un interés primordial que no estuvo ausente en este crítico congreso: Preservar el poder y sus jugosos privilegios por encima de todo.

En vano trato el recién nombrado dictador de justificar la amplitud de la discusión de los llamados “ Lineamientos” con una numerología estadística de dudosa procedencia e imposible verificación, que enmarcadas en el miedo a la libre expresión infundida por el terror policiaco del estado, invalidan la sinceridad de la mayoría de las propuestas alegadamente vertidas por la población.

Así, de este modo, el Comité Central del PCC quedó formado por los mismos, por virtud de una selección matizada por el reciclaje de los personajes de siempre. El único cambio fue que el tirano mayor, Fidel Castro, no formó parte de esa cúspide. El seguirá gobernando tras las bambalinas. Su hermano Raúl, siguiendo una tradición faraónica, lo sucede en la cumbre del poder.

Por su parte, el Buró Político aumenta su militarización con doce generales y muchos amigos del que fuera su jefe inmediato por 48 años en las Fuerzas Armadas, aumentado el nivel de influencia y control del dictador sustituto Raúl Castro sobre el PCC.

La nueva composición denota la falta de valor para cambiar y delata una contradicción con el discurso demagógico que Raúl Castro hiciera ante el Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) el 4 de abril del 2010 cuando dijo que “la juventud cubana esta llamada a tomar el relevo de la generación fundadora de la Revolución”, mas aun, el hecho contradice su discurso inaugural del 6to. Congreso cuando dijo que había que
“promover jóvenes a cargos principales”…

Definitivamente, la gerontocracia aspira a morirse en el poder sin dar espacio a las nuevas generaciones de cubanos. Las razones son obvias: Los jóvenes no piensan como ellos y ven como errado y absurdo el camino que tomó desde sus comienzos esa generación terca y obtusa que se aferra a sus ideas obsoletas, nocivas e irreales con las que han sido obligados a vivir. Los oligarcas lo saben, por eso el dictador entrante se quejó en esa parte de su discurso de “no contar con una reserva de sustitutos debidamente preparados”…

Saben los gerentocratas que abrir espacios a la juventud es auto condenarse a desaparecer, y con ellos, sus mal adquiridas riquezas y privilegios.

La norma de dos periodos de cinco años es académica. La mayoría de los reciclados integrantes del recién seleccionado Comité Central tienen 70 años o más. En diez años estarán o muertos o totalmente seniles.

Pero los problemas económicos que aquejan al pueblo, siguen después del cierre del Congreso del PCC, sin perspectivas de solución, porque lejos de que sean salvados , continuarán agravándose con el transcurso del tiempo, en una simultanea espiral de alza en los precios con falta de liquidez, lo que conduce a una caída libre y en barrera de la economía cubana. Y todo, por la falta de valor de los todopoderosos jerarcas para tomar las medidas profundas y radicales que hay que tomar.

Se anuncian medidas tibias, como el darles la tierra en usufructo a los campesinos, lo que equivale a privarles de la adquisición de la propiedad y dejar abierta la puerta para que el estado totalitario se las arrebate de un manotazo cuando no les convenga el crecimiento económico del campesinado. Y lo hará, con la misma tranquilidad con que se la presta hoy día. Un hecho nada nuevo. En la década de los ochenta, se establecieron los Mercados Libre Campesinos para resolver el problema alimentario, permitiendo a los agricultores poner sus productos libremente en el mercado, provocando que estos florecieran económicamente. Pero como la riqueza es un poder alternativo al poder político, los decapitaron de un plumazo.

Raúl hablo en el Congreso de la “liberalización’ del cuenta-propismo. Pero esa supuesta permisividad lleva adherida el pesado lastre de onerosos altos impuestos, que impiden el desarrollo de los incipientes pequeños negocios privados.

Lejos de incentivar ampliamente el desarrollo de la libre empresa y de privatizar las industrias para colocarlas en propiedad verdadera a quienes las trabajan, el Estado las retiene para si, tomando como medida anunciada por Raúl con bombos y platillos, que dejará mayor espacio para la toma de decisiones a los dirigentes de las empresas estatales, pero — siempre los ‘peros’ — sujeto a controles, lineamientos y directrices que vienen desde arriba. O sea, es una medida que se contradice en si misma al oponer frente la independencia gerencial que dice promover, el control planificador del Estado, cayendo al final, en mas de lo mismo.

La tímida “liberalización” económica no podrá zanjar el abismo de pobreza y desesperanza en que caerán más de un millón de cubanos que serán desempleados por un gobierno que choca ahora con la verdad de su incompetencia e ineficiencia.

En sus discursos ante el Congreso del PCC, el general Raúl Castro habla de promover la inversión extranjera, sin mencionar que la primera inversión que debe promoverse y dejarse totalmente libre es la de los propios cubanos, que también tienen derecho a salir de la pobreza y alcanzar la riqueza y el bienestar.

Pero en este tema, también el hecho contradice al verbo. Resulta que los inversionistas extranjeros fueron traicionados cuando la dictadura congeló la retirada de sus ganancias obtenidas de sus negocios en el país, debido a que el gobierno estaba falto de liquidez. Un acto donde nuevamente el capricho del autoritarismo despótico vuelve a hacerle perder la confianza a los inversionistas extranjeros para exponer sus riquezas donde hay un gobierno que no le otorga seguridad para con sus dineros.

Los que ingenuamente esperaban grandes cambios quedaron decepcionados.

La seria crisis económica y social por la que atraviesa el país demanda medidas audaces, innovadoras y radicales. Se trata de un país en el borde de la quiebra y la iliquidez. El pueblo ya no cree en las teorías y los discursos “revolucionarios”. El pueblo quiere tener futuro.

Por el otro lado, el régimen, gobernado por la misma oligarquía por más de cincuenta años, no ha logrado levantar al país del retraso. Cuba lejos de progresar, se hunde cada día que pasa más en el sub-desarrollo y la pobreza. Y es que el sistema no funciona, pero persiste en el sistema por la terquedad de quienes lo rigen con mano de hierro.

Cuando Raúl Castro abrió el Congreso lanzo una letanía de quejas, lamentos y fracasos. Reconoció que fueron tercos en sostener un modelo socio económico insostenible por espacio de cincuenta años. En realidad, fue un capricho de oídos sordos, cuando el Primer Ministro Sovietico Mikjail Gorbachev, durante su visita a Cuba, les aconsejó adoptar su política del Glasnot y la Perestrioka. Entonces estaban a tiempo para cambiar, pero la terquedad caprichosa del dictador en jefe, se opuso a todo cambio. Hoy las medidas llegan tarde para adoptar un modelo a lo China o a lo Vietnam, pues el deterioro moral, social y económico, y la total falta de credibilidad en sus incumplidas promesas, son obstáculos insalvables para que los mismos auto-entronizados puedan realizar los cambios necesarios por falta de respaldo sincero del decepcionado pueblo

Al final, después de reconocer la inviabilidad del modelo impuesto al pueblo por cincuenta años, ofende la inteligencia de los hombres al achacar los males presentes del país al embargo económico de los Estados Unidos. Un embargo que por cierto,
—-aunque es otra historia—- empezó por la negativa de Fidel Castro de honrar las cuotas de azúcar en 1960, compradas y pagadas por Estados Unidos a Cuba y revendérselas a la Unión Soviética, porque él era quien quería separar a Cuba de toda relación con los americanos.

Como siempre, la culpa del fracaso es toda de esa cúpula que persiste en el poder, pero mas fácil el echársela al toti.

En el campo internacional, luego de las cursis baboserías para con sus aliados del ALBA, el discurso del nuevo dictador entronizado, adula a la Iglesia Católica y al anterior canciller español por su intervención en la liberación de los presos políticos, haciendo alardes de una inexistente libertad religiosa, sin recordar cuando ellos mismos cerraban iglesias, enviaban a los religiosos a los campos de concentración de la UMAP o los encarcelaban o los expulsaban del país; o cuando a los Testigos de Jehová los atropellaban porque se negaban, por convicción religiosa, a servir u honrar símbolos patrios o revolucionarios.

También calló, los atropellos a los opositores y las andanadas represivas contra la oposición, los cuales todavía continúan como parte de una política de terror del Estado. Todo ello mientras se daba golpes de pecho en sus alocuciones diciendo lo “respetuoso” que era el gobierno cubano de los derechos humanos. Es ese mismo gobierno que aplica el terrorismo de estado hundiendo barcos cargados de niños, mujeres y ancianos, para luego premiar a sus ejecutores como ocurrió con el remolcador “13 de Marzo” o cometer genocidio tras juicios simulados, faltos de toda legalidad, fusilando 462 personas en un solo día el 30 de agosto de 1962.

En este tema, se destaca su hipocresía cuando respalda el derrocamiento de los dictadores de derecha de Túnez y Egipto pero destaca y defiende a brazo partido a su aliado y también genocida Muamar Kadafi de Libia. ¿Será que estarán viendo sus imágenes en el espejo por similitud con el caso libio?

Ellos saben muy bien que las alegadas 311 medidas tomadas y no publicadas de inmediato, no resuelven en nada los problemas sociales, políticos y económicos del pueblo cubano. Y para no variar, tratando de evitar que la desesperación del frustrado pueblo los arrope como en Libia, dicen que las medidas se tomarán sin prisa, “a lo largo del quinquenio, sin precipitaciones, ni improvisaciones “. ¿A quien engañan?

Quizás también pretendan engañar a la administración Obama para que les abra al régimen una tubería de salvadores dólares, mientras que simultáneamente, hace alarde del poderío militar y la disposición combativa de sus tropas, previo haber lanzado en su discurso inaugural una desesperada “disposición al dialogo”, expresando su deseo de una “relación normal con los Estados Unidos” pero “respetando sus diferencias”, léase su dictadura totalitaria seudo vietnamizada. El ramo de olivo que tendió a los yankis, visto en su conjunto circunstancial, parece mas el grito del naufrago por un salvavidas.

El miedo los paraliza. Todo cambio real les aterra. Mientras, en Cuba, luego del Congreso, todo sigue igual o como dijera Alejandro Magno al asumir el trono tras la muerte de su padre Filipo de Macedonia: “Nada ha cambiado, solo el nombre del Rey”… el Conclave del Miedo ha concluido.

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2 pensamientos en “EL CONCLAVE DEL MIEDO

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