Robar es robar

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VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. Foto publicada en Cubadebate

Por José Gabriel Ramón Castillo

A la luz de un informe presentado en el recientemente finalizado VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, en el que se señala que más de 40 mil militantes fueron sancionados por hechos delictivos durante el 2010, han surgido muchos comentarios sobre el estado delictivo en la sociedad cubana.

Robar no es un arte como tampoco es comparable la idea de la corrupción y las infracciones laborales, mucho menos en Cuba donde el Régimen es el dueño y señor de todo y el cubano se las tienes que agenciar solo para salir adelante.

Aun cuando luchar no es robar, en Cuba, este término se emplea como sinónimo de estafar, robar con fuerza, atracar, hurtar, carterear; sacrificar ganado mayor, penado fuertemente por las leyes; comprar y vender clandestinamente; no pagar impuestos abusivos y trabajar por la derecha porque allí todo es por la izquierda.

“Yo tengo que luchar” es el decir constante del cubano que se apaña la vida de mil maneras.

La frase “hay que luchar la vida porque la muerte está segura” fue popularizada por el grupo musical santiaguero Gloria Latina en los ochenta. En esa época los fines de semana se hacían unas fiestas de barrios y actuaban las mejores orquestas del patio.

El ‘rumboncito’ como le decía la gente al compararlas con el Rumbón mayor, el tradicional carnaval santiaguero fue establecido por el extinto comandante Juan Almeida Bosque, un apasionado por el jolgorio masivo.

La gente decía “Con Almeida to’ el mundo etá de fieta”.

Con el comandante Julio Camacho Aguilera, que sustituyó Almeida, continuaron las fiestas y con él se hizo famosa la locución “Con Camacho to’ e mundo anda borracho’, al propiciar la venta de bebidas alcohólicas por todas partes.

Camacho aumentó los termos de cervezas en la ciudad y aun así las personas se aglomeraban para comprar la espumosa fría. Esta es la fecha que aun continúan las aglomeraciones y los botellones casi siempre terminan en riñas tumultuarias donde hay muertos y lesionados.

Al ‘reinado’ de Camacho Aguilera le siguió el de José Ramón Balaguer Cabrera, otro comandante revolucionario, hasta hace unos meses ministro de Salud Pública, el cual en su tiempo libre, por cierto bastante amplio, se dedicaba a practicar artes marciales. Balaguer llenó la ciudad de academias de Karate do y como sus antecesores continuó la tradición fiestera.

En las esquinas de barrio la gente decía “con Balaguer vamo to a bebel”.

Las frases señaladas no tienen falta de ortografía sino que están plasmadas tal y como las pronuncia el oriundo de esa región oriental, que se caracteriza por cambiar la l por r y acortar los vocablos. ¡Y todavía hay quien duda de las profundas raíces andaluzas en la nacionalidad cubana!

En la gubernatura de Esteban Lazo comienzan a cambiar las cosas, Lazo sustituyó a Balaguer, y a día de hoy las personas recuerdan su período de mandato partidista como el más corrupto en ese territorio, extensible al ámbito nacional.

Cuando alguien se refiere a Lazo lo llaman “Este bandido”, por Esteban, y apuntan hacia el municipio Songo – La Maya donde tenía criaderos de puercos, hortalizas y cafetales.

Lazo no sólo cuidó lo suyo, que dicho sea de paso lo ha hecho muy bien durante muchos años pues escaló al Poliburó y allí se mantiene contra viento y marea, sino que protegió también las propiedades de sus superiores como la hacienda de Fidel en las inmediaciones de Contramaestre, administrada por la Sra. María Antonia Pujol Bravo, hermana de crianza, una de las pocas expositoras de ganado cubano que viaja a distintos lugares del planeta a presentar sus sementales de Santa Gertrudis, y la de Raúl en ese mismo territorio, en Dos Palma, en las estribaciones de la Sierra Maestra, a donde viaja en helicóptero los fines de semana a pelear gallos con sus amíguetes del generalato gobernante.

Raúl tiene una mansión en la ciudad de Santiago de Cuba, conocida como la casa de Raúl, antigua propiedad de la acaudalada familia Babún en el reparto residencial de Vista Alegre.

En el territorio santiaguero también tuvieron fincas los difuntos comandantes Juan Almeida y René Rodríguez Cruz, las que han ido a parar a manos de los Guerra Pardo, excombatientes guerrilleros.

A mediados de los noventa, el economista Juan Carlos Robinson Agramonte sustituyó a Lazo y continúo la obra de su antecesor. En su momento se dijo que se ‘creyó cosas’ y a pesar de que lo promovieron al máximo órgano de control partidista por su supuesta lealtad fue a parar a la cárcel. Como casi todos los comunistas pecó de corrupto pero ese no fue su mayor error sino cuestionar determinadas políticas del Comandante.

Por cierto, cables recientes revelados por Wikileask hacen referencia a la corrupción cubana y hablan de los casos de Roberto Díaz Sotolongo y Jorge Luis Aspiolea, ministro de Justicia y presidente del Instituto de Recursos Hidráulicos, respectivamente, sustituidos por manejos turbios en años atras.

El documento clasificado por Michael Parmly, otrora Jefe de la Sección de Intereses en Cuba, señala que “el sistema de justicia se caracteriza por la corrupción y el sometimiento a dictados políticos (…) El régimen está “sorprendido” de que la corrupción puede estar pasando en su seno”.

Para la legación estadounidense, profundamente anticastrista, ese monopolio estatal hace que “corrupción y robo sea la misma cosa”. “Las prácticas corruptas incluyen el soborno, la malversación de los recursos estatales y los chanchullos contables”, como señala el diario español El País.

Se sabe muy bien que los puestos bien remunerados suelen ser asignados por sobornos al funcionario que decide. Ejemplo, una plaza de camarero en una instalación turística puede costar miles de dólares, pues permitirá al beneficiario tener acceso a la propina y a tener contacto directo con el extranjero, todo un “privilegio” en la isla.

Por mucho que se esconda esta realidad subyacente en la sociedad cubana siempre se conocerá de alguna manera.

La poderosa burocracia, que es la que manda realmente en Cuba no cede el poder en un ápice, porque la corruptela castrista forma parte del entramado social y está arraigada institucionalmente. Fidel no pudo contra eso, tampoco Raúl podrá. Como dice el viejo refrán: “¿cómo van a pedirle peras al olmo?, que es como pedirle a Fidel que se suicide y Raúl que claudique.

Robar no tiene nada de artístico: robar es robar y al que roba se le debe condenar, de ahí también la conocida frase que “ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”.

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