SANDEZ ES PALABRA DE NECIOS Y HUMANIDAD DE HUMANOS

Hialeah, Florida, vispera del 4 de julio de 2011. Carpa dedicada a la venta de fuegos artificiales con los cuales celebrar la independencia de Los Estados Unidos. Foto:Carlos Manuel Estefanía

José (Pepe) Martel

Necedades, tonterías y simplezas se escriben a diario en la prensa escrita y se observa en muchos medios de Miami. Sin lugar a dudas personas que viviendo en un país que hoy celebra el Día de Independencia de Estados Unidos, un 4 de julio de 1776 donde los fundadores de la nación norteamericana marcaron el camino de libertad y democracia en la patria de George Washington, Thomas Jefferson, John Adams, Abraham Lincoln y Richard Henry Lee irrespetando el legado patriótico de estos grandes fundadores del Comité de los Cinco de esta gran nación marcados al olvido cuando y por consiguiente acentuando sus intereses y ambiciones personales con ideas contradictorias con sus postulados patrios. Estados Unidos es grande por su constitución y sus libertades de expresiones, opiniones y acciones ante el mundo.
Las últimas declaraciones del representante republicano, Mario Díaz-Balart, deja mucho que decir en su nueva campaña de eliminar los contactos directos de cubanos que vivimos fuera de Cuba, la patria que nos vio nacer y las relaciones fraternales que se ha establecido de pueblo a pueblo de los viajes de nacionales a la isla y el envío de remesas a nuestras familias y amigos íntimos. Revivir la era del gobierno republicano de George W. Bush que implantó limitaciones de envío de dinero y viajes de compatriotas al archipiélago cubano opciones similares a las que emplea el régimen totalitario de Castro para los cubanos que no les permite salir y a millones que no se les permiten viajar libremente a la patria esclavizada.
El artículo de Oscar Peña titulado “El dilema de los congresistas “es un denuncia firme de violar esa soberanía y sus postulados. Las medidas anteriores implementadas por la anterior administración y rectificadas por el nuevo vecino de la Casa Blanca han sido aplaudidas por la oposición, el pueblo cubano que vive en la isla y una gran mayoría de los que vivimos afuera son repudiadas por un sector de extrema derecha que en su mayoría no tiene a familiar alguno residiendo adentro del terruño. Es lógico y humano de quienes tenemos familiares sufriendo la hambruna impuesta por ese sistema no compartamos las lujurias que promueven algunos legisladores cubanoamericanos que luchan por hacer un apartheid de aislamiento injusto a nuestros hermanos.
El aislamiento a una dictadura es intolerable y solo conlleva a sumar años de existencia a los Castro Brothers y secuaces. Un oficialismo ahogado dentro de una economía destrozada solo busca la soledad y la falta de comunicación con el exterior para sostenerse intocable y solitario. Cada cubano que vaya a Cuba es una revelación de cómo se vive, progresa y prospera liberado de esa cortina de bambú miserable y represiva. Otro que valientemente denuncia esa campaña del legislador Díaz-Balart en su “Viajes y remesas” que publica Perspectiva es el colaborador de prensa, José A. Vargas recordando que es una violación a la Declaración Universal de los Derechos Humanos que “toda persona tiene el derecho de salir y entrar a su país de origen sin pedirme permiso a nadie”. Es una virtud insoslayable e innegable el acto de viajar sin restricción alguna.
La unidad de los cubanos empieza con el respeto a todos nuestros derechos que nadie debe cuestionar ni oponerse. Hemos visto que nuestros políticos legislativos sean confabulados en hacer de su agenda de procedimiento un punto de azocar y entorpecer la vida privada del ciudadano legislando decretos y leyes contradictorias a la libertad de ser humano. El caso de Cuba es controversial y ha servido de tribuna injusta para conseguir el voto de algunos sectores que piensa distinto y sin darse cuenta demuestran frustraciones y fracasos de una política consecuentemente deteriorada y fracasada. Ningún pueblo se liberar de una dictadura por hambre, otros factores positivos y directos son los que al final lleva a exterminar ese cáncer maligno que en caso de Cuba es el castrismo. Más de medio siglo de guerra sorda contra un régimen que ni escucha ni se compadece de la desgracia del cubano de adentro. Matarlo de hambre desde afuera es criminal e injusto.
Esa apertura cosmética para algunos que se iniciado en Cuba es solo un nuevo eslabón para que de forma virtual, inteligente y progresiva la gente logre su independencia económica social y aunque parezca mentira política de un régimen cerrado y sordo a toda forma de democracia. El cuentapropista manejándose por si solo es una batalla ganada. La producción de bienes de consumo y los servicios privados son pasos cortos pero perspectivas futuras. Es como el niño que ya comienza a caminar por sus propios pasos sin que nadie lo manipule. No hacernos cómplices de la hambruna de nuestros hermanos eso dejárselo al castrismo.
Y es algo cierto cuando Vargas dice categóricamente que esos legisladores que se oponen a mejorar las condiciones internas del pueblo de Cuba se dediquen un poco a resolver los problemas de sus electores de distrito. O es que el problema cubano les conmueve más que sus nativos y que muchos que no ha vivido lo suficiente en Cuba quieren ser más sufridos que los que moran allá. Señores de todo nos damos cuenta Cuba necesita de nuestra ayuda moral y material no hagamos de trizas al caído y abramos nuestros corazones a los que realmente sufren las desgracias, desesperanzas y martirios de vivir bajo un comunismo irracional, cruel y maldito.
Conocí al Dr. Rafael Díaz-Balart en la residencia del senador Félix Ayón del reparto Fontanar en La Habana. Era representante a la Cámara durante el gobierno de Fulgencio Batista. Yo era un joven de 18 años y acompañaba a mi padre que era político. Más tarde nos reencontramos en Nueva York donde compartíamos bandos distintos en esa ciudad y combatimos frente a frente. Pasaron los años, bastantes para ambos y meses antes de su fallecimiento no volvimos a ver en el restaurante Versailles, nos abrazamos y compartimos con buenos cubanos. Me gustó las declaraciones de su hijo Lincoln Díaz-Balart ante la prensa cuando manifestó: “Amor para todos los cubanos sin rencor ni odios ya que somos un solo pueblo”. Sigo de cerca a otro que escogió el periodismo como vida laboral, José Díaz Balart, magnifico presentador de televisión y analista político que últimamente se destacó en una entrevista efectuada directamente al presidente Obama en Washington, D.C., me gustó su forma de conducir ese evento. Y solo me resta decirle a Mario que se documente y profundice más el caso cubano. Sin partidismo alguno y de forma imparcial, mas solo le digo: “El pueblo de Cuba necesita comprensión, amor y humanidad”.
Miami, Florida, USA. / joselmartel@yahoo.com

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