Como lo recuerdo se escribe

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La Habana, Cuba

Por José (Pepe) Martel

Es rico el refranero cubano que se conserva y muchos se renuevan con la llegada de nuevas generaciones. La fraseología de refranes y dicharachos criollos son parte del vocabulario del cubano costumbrista. En casi todos los casos tienen nombres propios y comunes con sus referencias alegóricas describiendo innumerables hechos verídicos que se recuerdan en todo momento y nunca pierden vigencia. Los pregones son inolvidables como las coletillas que le agregamos a nuestras conversaciones de acuerdo al lugar y ambiente que disfrutamos. Los dichos y dicharachos son producto de situaciones especificas ocurridas que la gente las aprovecha y las repite dándole humor y sabiduría.
Hablando de pregones, canciones y personajes que cautivaron a generaciones como: El Bombón de Elena”; “Olga, la Tamalera que cocina que se pasó”; “el Manisero se va, caserita no te acuestes a dormir sin comprarme un cucurucho de maní”; “Abelardo, báñate en el mar”; “María Cristina me quiere gobernar”: “camina como Chencha, la gamba”; “el Platanal de Bartolo”; “Pepe Cabecita”; “Berta Matraquilla”; “el Morro viejo y tira cañonazos”; “Bigote Gato, el gran sujeto de Luyanó”; “Caramés y todo su pelotón”; “El Bombín de Barreto”; “Ramón, el hombre reloj”; “La Carabina de Ambrosio”: “El hombre con el bacalao a cuesta”; “El Caballero de París”; “La Duquesa Sonrisa”; “La Marquesa de Subirana”;”la mujer de Antonio, la que camina así”; “Lola con su movimiento”; “El Andarín Carvajal”, “la Taberna de Pedro”; “la Manzana de Gómez”; “Pancho Carrancho, quien mató a su mujer”; “Toña la Negra”; “Francisco Guayabal”; “Daniel Santos, el Anacobero”; “el bigote que canta, Bienvenido Granda”; “la guarachera de Cuba, Celia Cruz”; “el borracho de la televisión, Guillermo Álvarez Guedes”; “El bárbaro del ritmo, Benny Moré”; “el mago de las teclas, Antonio María Romeú”; “la única, Rita Montaner” y dos caricaturas que popularizó la prensa en Cuba antes de 1959, “Liborio y el Reyecito”.
Lugares destacados y que se recuerdan en vivencia: La “Loma del Ángel” (una calle inclinada y peligrosa de la Iglesia del Ángel); el Parque de los Cocos (frente a la entrada de la Bahía de La Habana);el famoso “Ciclón del 26”un poderoso huracán que azotó la capital dejando muchos estragos; “El Principal de la Comedia”(famoso y antiguo teatro de variedades y obras de la capital), “La Cueva del Pirata” (un bar-club del Vedado) y algunos anuncios publicitarios que a simple vista pudiesen entenderse de forma equivocada pero como decimos los cubanos el doble sentido bien administrado. Como este de “señora no pase trabajo, no se la haga ni que se nadie le haga el trabajo enviando las camisas de su esposo a la Tintorería Palace de 23 y J en el Vedado” o aquel de “Póngase en 4, no piense más póngase en 4 horas de La Habana a Nueva York por los Super Constelatations de Cubana de Aviación”.
Barrios de indigencia e insalubridad: “Las Yaguas”; “La Cueva del Humo”; “La Timba”; “Carraguao”; “Llega y Pon”; “El Fanguito” y otros que no recuerdo en estos momentos. Y sin dejar de mencionar infinidades de frases escuchadas como: “Se acabó lo que se daba, se acabó”; “se acabó el pan de piquitos”; “si me pides el pescado, te lo doy”; “el que presta pierde ¡Nao!”; “la peste el último”; “súbete a la acera, mira que te tumbo…que viene la Boyera, tumbando a todo el mundo”; “Está quemao”; “no filtra, está tupido”; “se apagó, ni pa´trás ni pa´lante”; “se quedó con la carabina al hombro, se ponchó”; “no me digas ni pío”; “no jorobes”; es una bomba!; “quitárselo de encima”; “me huele a quemao”; “se tostó” y “lo cogió la rueda de la historia y a este no lo salva del médico chino”.
Nunca olvidaría mis primeros carnavales en Santiago de Cuba (1955) donde fui invitado y arrollando en sus calles se cantaba aquello que estaba de moda en esa legendaria segunda ciudad en importancia que decía: “¡Ay que chivo mas sabroso, el que se comió Miguel! ¡Deja me lo ver, deja me lo ver, deja me lo ver! Mataron al chivo y se lo comieron. ¡Deja me lo ver, deja me lo ver, deja me lo ver! Otra tomada decía: “¡Ay se quema el pan, ay se quema el pan, ay se quema el pan del sacristán, del sacristán! ¡Dale la leche al nene, acurrúcalo que tiene frio, acurrúcalo que tiene frio! Una conga majestuosa que todos arrollaban tomando cervezas y comiendo chorizos en sendos tibores esmaltados en blanco. Una costumbre santiaguera de aquellos tiempos que no ha dejado de celebrarse claro con distintas características atendiendo a las actuales circunstancias. Y me despido con ese estribillo tan cubano y original que canta Roberto Faz en una de sus guarachas soneras cuando decía´;
“De tierra cubana es la rumba,
la rumba de nuestro país;
por eso al cubano le zuma,
el que no tiene de Congo tiene de carabalí;
el que no tiene de Congo tiene de carabalí.
Y es para mí, de mi país rumba cubana de mi país,
Sonerito la rumba te llama, Sonerito ven a gozarla aquí;
rumba cubana de mi país”-

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  1. Pingback: 4 oct 2011

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