CREO, NO CRE0 Y SI CREO, RESPETO

Estatua de San Lázaro; este santo se sincretiza con Babalú Ayé en las religiones afrocubanas. Foto: Carlos M. Estefanía

Por José (Pepe) Martel
Esto me sucedió en 1957 en mi ciudad natal, La Habana. No pretendo que comprendas este suceso pero la experiencia vivida quiero compartirla. No es un cuento de Hadas y menos de camino. Después de ser aprobada mi entrada en Estados Unidos como residente permanente accedí a una petición de mi querido padre. Su gran amigo, un famoso santero que en varias ocasiones salió en la revista Bohemia en Cuba, quiso conocerme y darme un resguardo a mi persona para que no tuviese tropiezos en tierra norteña. Yo no creyente en esa religión ya que había sido educado en un colegio metodista (protestante).
Ya en casa del santero de apellido Monte de Oca en su residencia en el reparto El Calvario y a regañadientes entre a la casa donde en la sala temía un inmenso San Lázaro con su capa morada. Ya entrando en el cuarto del , sitio de sus rituales, solo me dijo quítate esa linda manilla de oro de la muñeca y sostenla apretada en la mano derecha. Tomó una paloma blanca le hizo una incisión en el cuello, me dijo “abre la mano” y vertió la sangre caliente del ave sobre mi prenda y enseguida me dijo “cierra la mano y pide que tus caminos estén abiertos y aún mas que nunca se te cierren en tu vida”. Sorprendido eso hice. Me mandó a lavarme las manos, secar la manilla con un pañuelo blanco de seda y consumado el trabajo fuimos para la sala. Su esposa nos brindó café y a continuación manifestó:
“Fíjate llegarás al Aeropuerto Internacional de Idlewild (hoy JFK) y al bajarte del avión y chequear las maletas y verificaciones en la inmigración comprobarás que nadie te está recibiendo y ¿sabes por qué? tu radiograma que dices enviaste por la Western Unión no llegó a tiempo. Ese abrigo que le pediste a tu tía no lo tendrás a tu llegada así que vete abrigado pues en Nueva York el mes de octubre es frío. Cogerás un taxi y te llevará al edificio donde tu tía y esposo tienen un cuarto alquilado en una casa de una familia cubana que tiene un hija de unos 13 años de edad. A tu llegada a la que va ser tu morada por unos meses pues ya tienes un cuarto alquilado allí tocarás a la puerta y al notar que nadie esta en su interior te sentarás en el suelo a esperar a la primera persona que llegue. Será la niña que se sorprenderá de tu visita pues no tenía conocimiento de la fecha y hora de tu arribo. Ya todos juntos te contarán que ninguna comunicación recibida y que por la noche varias amistades te visitarán para conocerte y ofrecerte trabajo en distintos lugares. Pero tu no aceptes ninguno pues te veo trabajando en oficina con muchas maquinas y gente de cuello, corbata y traje”.
Salí del lugar atónico por todo lo escuchado pero sinceramente totalmente incrédulo y no convencido. Llegó el día de mi partida con una triste despedida de dejar a mis padres, hermano, tías y un queridísimo abuelo. Viaje en un cuatrimotor de National Airlines rumbo a la Babel de Hierro (hoy La Gran Manzana) y al llegar y después de los chequeos de aduana e inmigración lo dicho por Montes de Oca nadie estaba en el aeropuerto. Que clase de frio y yo sin abrigo. Llegue a la casa de apartamento, subí la escalera y toque a la puerta, nadie me respondió y me senté en el suelo a esperar. Llegó Magaly la niña de la casa sorprendida en verme (pues ya me conocía de un primer viaje a esa ciudad en 1955). ¡Y eso tu aquí, sin avisar! Le conté lo ocurrido. Llegó la familia y estando comiendo llegó el dichoso y demorado radiograma anunciando mi llegada.

Estatua de San Lázaro en La Ermita de la Caridad de Miami,. Foto: Carlos M. Estefanía


En la noche varias personas acudieron a conocerme y también a ofrecerme ofertas de trabajo. Unos en las factorías donde trabajaban, otro en una cafetería limpiando platos y otros como colocador de mercancías en supermercados. Les agradecí a todos ese interés en ayudar a un recién llegado pero que trataría de conseguir un trabajo en oficinas ya que en Cuba me desempeñaba como contador, además de mecanógrafo-taquígrafo y dominaba el idioma inglés. Algunos conformes y otros se fueron disgustados y hasta juzgado de prepotente y autosuficiente.
Montes de Oca también me dijo: “Fíjate eso no va ser fácil para ti pues cómprate The New York Times y sale a buscar empleo o vete a las agencias de colocaciones (empleos) que vas a encontrar uno antes de dos semanas. Caminarás y tocaras muchas puertas pero no desmayes, pues de esa firmeza, constancia y tenacidad tendrás la oportunidad de resolver un buen empleo y grandes beneficios. Ese trabajo te costará casi medio mes de salario que pagarás a la organización que te abrirá el camino del trabajo y después será respaldado por la misma”. Sinceramente eso no lo tuve muy claro pero asimilé sus palabras.
No compré el periódico y si comencé a visitar todas las agencias de empleos (employment agencies) que existían en la calle 42 cerca de Times Square. Por espacio de 10 visité y llené mas de 40 solicitudes y en todas el mismo disco rayado: “Thank you sir, don´t worry, we will call you or get in contact very soon”. En muchas ocasiones algo cansado y desilusionado me hizo pensar que en esa parte el santero se había equivocado. Me levanté una mañana y me vestí con el mejor traje que tenía mi tío político (teníamos la misma talla) y salí a buscar ese dichoso y anhelado empleo. Recuerdo que era una agencia pequeña, sucia y de mal aspecto pero entré. Fui atendido por un señor de edad muy educado y tratable quien me dijo: “Por este planilla o formulario de empleo observo que estas preparado, hablas bien el inglés, estudios y experiencia de trabajo en Cuba admirable pero, tengo solo una plaza de Mecanógrafo de Estadísticas (Statistical Typist) en la Surface Transit, Inc. & Fifth Avenue Coach Lines, Inc. Es urgente que esa plaza sea ocupada, pero tienes que pasar primero el sindicato (Transport Workers Union-Local 100) máximo responsables de enviarte a esas oficinas, claro tienes que pagarles una prima de admisión. Al salir del lugar rumbo a la unión enseguida me dije . Efectivamente ya con conversando con uno de los directivos de Local 100 me hizo una carta que firmé donde si resultaba aceptado en la plaza y terminados mis 30 de prueba tenía que pagarle a la unión una semana de sueldo como cuota de nuevo miembro de la organización sindical y claro esta la cuota mensual. Conseguí el trabajo, tuve oportunidades de ascender a otras posiciones y si puede analizar que “no crecía y el tiempo comencé a creer que algo pasa, se cumplen vaticinios y esta experiencia vivida marco mi vida para siempre.” Las predicciones de este gran amigo de mi padre, conocido santero cubano de aquellos tiempos en La Habana, dejó una huella de fuerza en toda mi vida y cada vez que enfrento situaciones duras, pienso en Él y aprieto la manilla que siempre me acompaña desde que tenía 18 años y nunca se separa de mí mientras viva. Gracias Montes de Oca, gracias padre mío y como titulé esta reseña: “Creo, no creo, si creo y respeto”.
Miami, Florida, USA. / joselmartel@yahoo.com

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  1. Pingback: 17 dic 2011

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