Origenes del Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba en el Exilio

Al centro, el Sr. Vicente Pedro Rodríguez, Decano del del CNP. hasta el 2011 Foto: Carlos M. Estefanía

 
Por El  Lic. Luis Felipe Marsans, Decano Advitam

Con la fundación en Miami del “Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba en el Exilio”, se cumplía el propósito de que hubiera un organismo que agrupara a los profesionales de la prensa nacidos en Cuba, de manera que éstos tuvieran algún tipo de asistencia; y   aunque en Estados Unidos la colegiación periodística no es obligatoria para ejercer la profesión –como es el caso del BAR para los abogados–el Colegio siempre ha sido un elemento de ayuda en el empeño de conseguir recomendaciones de trabajo.

En Cuba republicana el “Colegio Nacional de Periodistas” fue constituido por el Decreto-Ley   Presidencial No. 3382, de 16 de mayo   de 1942, y promulgado sus estatutos el 16 de noviembre de 1943. Desde entonces, se le ha conocido   por sus siglas “C.N.P” en su emblema, pero al fundarse en Miami, se le añadió la palabra “Exilio”.

Desde su creación en Cuba como profesión organizada –en cuyo proceso entró la fundación de la “Escuela
Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling”, de La Habana, para   la formación académica y profesional de los futuros trabajadores de la prensa, que anteriormente se forjaban en los talleres y las redacciones de   periódicos, siguiendo la misma vocación de los escritores (autores)–, el “Colegio Nacional de Periodistas de Cuba” fue modelo
entre todos los existentes en países latinoamericanos, con un singular profesionalismo y una pujanza que le ganó el apelativo de “El Cuarto Poder”, tal vez por la influencia en el objetivismo que recibió de los diarios norteamericanos.
Valga recordar como antecedente, que   a la par de la fundación de la República de Cuba, en 1902, se creó la “Asociación de Reporteros”, que agrupó en sus filas a los primeros periodistas del país, y les dio el carácter de profesión organizada, a la que pertenecieron grandes escritores y reporteros. Gustavo Parapar, uno de sus últimos Presidentes, tuvo una larga vida, que le permitió llegar a pertenecer al Colegio de Periodistas de Cuba en el Exilio, en el que fue proclamado por el Decano Marsáns y su Junta de Gobierno, como “Decano de   Honor”, poco antes de morir en Miami, hace varios años.

Como clase, el periodismo cubano participó en todas las convenciones internacionales y eventos culturales a que fue invitado, dentro y fuera del territorio, al igual que lo ha seguido haciendo el “Colegio del Exilio”, mediante la comparecencia de sus decanos a numerosos congresos y seminarios en diferentes países de Latinoamérica, los últimos de los cuales fueron en España, donde estuvo representado por el extinto Decano Dr. Roberto Pérez-
Fernández (también abogado); y en la Universidad Autónoma del Caribe, de Barranquilla, Colombia, en el que   compareció el Decano Luis Felipe Marsáns, para dictar su conferencia titulada “Cuba en la Prensa Internacional”, en 1998, durante el primero de sus cinco bienios en el cargo, el último de los cuales expiró en mayo del 2007, cuando fue electo Vicente P. Rodríguez por dos años, y luego reelecto por igual término.

En el exilio, el Colegio ha cumplido su misión de llevar a los países de habla hispana   y a España el mensaje de alerta sobre la peligrosidad del comunismo internacional, como organismo de información y formación doctrinal e ideológica, bajo las directrices de sus decanos a lo largo de sus cuarenta y ocho años de existencia, como complemento de los pocos que pudo operar en Cuba, por la llegada del castrismo (de 1942 al 1959), con grandes   esfuerzos encabezados por sus decanos, desde el primero y fundador, Don Mario Barrera, hasta el actual.

Sobresalieron también, en distintos períodos de gobierno, los Decanos Carlos Romero, Fausto Lavilla –el de más largo tiempo en el poder– (12 años); Roberto Pérez-Fernández, también de varios años de servicio; Ramiro Boza, Laurentino Rodríguez, Ariel Remos, y Armando Alejandre, padre del joven militante anticomunista de igual nombre, que fuera abatido en una avioneta de “Hermanos al Rescate” por el régimen de Castro.

Cada uno de los Decanos ha defendido el regreso de Cuba a la libertad   exponiendo la necesidad de erradicar de ella al comunismo internacional, para dar paso a la nueva República, libre y soberana. Así lo hicieron, como se apunta anteriormente, Mario Barrera, en Punta del Este, Laurentino Rodríguez, en países de Centroamérica y Roberto Pérez Fernández, en el Congreso Internacional de la OAPI celebrado en España, con la asistencia del Rey Juan Carlos II. Dentro del siguiente Congreso de la OAPI (Organización de Asociaciones de Periodistas Iberoamericanos), el Decano Marsáns dictó su citada conferencia.

Marsáns, quien gobernó desde 1997 elegido y reelecto hasta el 2007, fungió hasta ese año, con distintas   Juntas de Gobierno, la última de las cuales estuvo integrada   por Vicente Pedro Rodríguez, como Primer Vicedecano, la doctora Xenia Bas de Tamayo y   la Licenciada Vilma Plana, como Segunda y Tercera Vicedecanas, respectivamente.

En los otros cargos de la mesa ejecutiva, figuraron   el Dr. Vicente Grau Imperatori, quien murió en funciones); y Antonio Ruano,   como su Vice; así como Roosevelt Bernal, ocupando la   Secretaría   de Actas y Correspondencia y José Antonio   Márquez, como   Vicesecretario de Actas. El también falleció antes de terminar sus funciones. La Tesorería estuvo a cargo de Abelardo García-Berry (quien lo fuera en el Colegio de La Habana, en épocas de la República); y Manolo Gajano, ocupó el puesto de   Vicetesorero, tras el   fallecimiento de la titular, Dra. Lucila García-Negrín.

Los miembros del   cuerpo legislativo del Colegio, o sea los Diputados de este período,     encabezados por   Miguel Piñeiro, como Primer Diputado, fueron, en orden alfabético de   apellidos, los señores José F. Arenal, Eladio José Armesto, Dr. Ángel Cuadra, Marta Ferreiro, el ya fallecido Capitán Eduardo Ferrer, la Dra. Herminia de Ibaceta; Esteban Lamela, Zoraida López, Ivón Martín,   Demetrio Pérez Jr., Orlando Pérez-Fernández, Rosendo Rosell, Guillermo Romay, Elías Romero, César Temes, Osvaldo Valdés-Fernández y la   Dra. Rosa Leonor Whitmarsh Asimismo, ocuparon   los cargos de Diputados Suplentes –que prescribe la ley de la institución con iguales facultades que las de un Diputado   cuando estén ejerciendo como tales— los periodistas Alfredo Novela, Hada Rosette y José Ramón Puig. Por otra parte, y a manera de recompensa a   las contribuciones al Colegio de “Diario Las Américas” y su Director, Dr. Horacio Aguirre, la Junta de Gobierno lo nombró “Presidente de Honor”, al igual que a Ariel Remos,
Decano Advitam, por iniciativa del finado Decano, Armando Alejandre. Años después, a la terminación de la década de gobierno de Luis Felipe Marsáns, el nuevo Decano, Vicente P. Rodríguez y su Junta de Gobierno, lo nombraron en semejante cargo de Decano Advitam.

El Colegio ha mantenido igualmente delegaciones en otras   ciudades de Estados Unidos y en países de este
Hemisferio, como son las de   West Palm Beach, Florida; Washington D.C., Chicago, Illinois; Houston, Texas; New York-New Jersey (al frente de la cual estuvo por muchos años el Dr. Antonio Acosta); Los Ángeles, California; Puerto Rico, República Dominicana,   y Venezuela, y actualmente en Europa-Suecia, España y Francia

De acuerdo al Reglamento 2000, aprobado por la Junta de Gobierno en sesión extraordinaria, a principios del corriente Siglos XXI, se establecieron conceptos a tono con la nueva era, pero   respetando los plasmados   en las anteriores   versiones, como un compendio de todas ellas. La Junta de Gobierno se reúne el último sábado de cada mes para tomar acuerdos internos y otros relacionados con la comunidad, pero el Decano puede convocar a una Asamblea General cuando lo estime conveniente por razón de alguna emergencia.

Sin embargo, la celebración mayor del Colegio se efectúa el “Día del Periodista Cubano del Exilio”, cada 24 de octubre, o el sábado más cercano a la fecha, con un   gran banquete de confraternidad, según se describe en el comienzo de esta información.

El “Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio” también edita desde antaño su órgano oficial impreso “Papel Periódico”, en recordación y homenaje a la primera publicación que vio la luz en   Cuba, en el año de 1790, mediante la cual se diseminan noticias, comentarios y opiniones editoriales sobre el desenvolvimiento de la institución y la actualidad mundial, particularmente en Cuba.

Su número de publicaciones en el año, empero, ha disminuido, tras la creación de la   “Página Web”,   en el Internet (www.cnpexilio.com), que lleva las mismas informaciones y fotografías alegóricas a todo el mundo, a través de la tecnología moderna de la computación, a un costo mucho más reducido para la tesorería. La página en cuestión, subdividida en varios capítulos, contiene uno denominado “Gráficas”, donde aparece una larga selección de fotografías de los principales momentos de la institución y de sus actividades actuales, así como los nombres de su
actual directiva.

Pero tal vez la obra más piadosa del Colegio a favor de sus miembros de pocos recursos, fue la construcción, en la segunda administración del Decano Marsáns,   del Panteón Nacional del C.N.P., en el Cementerio “Dade Memorial Park”, paralelo al Palmetto, con 18 bóvedas para periodistas que mueran sin recursos. El panteón también tiene una gran piedra que lo   identifica con el símbolo de la institución, una cruz cristiana y un pensamiento martiano que reza: “No hay Monarca   Mejor que un periodista Honrado”.

La obra fue construida con dineros extraordinarios recolectados por los miembros del Colegio, al igual que se hizo el vitral que cubre una de las ventanas superiores de la Iglesia de San Juan Bosco, en Miami, con el sello de la institución y su nombre completo. (En la Página Web del Colegio de Periodistas de Cuba en el Exilio, a la que se hace referencia anteriormente, hay también otros detalles sobre la historia y funcionamiento de la institución y sus miembros más destacados, como lo fue el caso de Arturo “Willy” del Pino, a cuya gestión diligente se debe que las oficinas y administración del Colegio hayan estado al día durante muchos años, hasta el día de su muerte. Incorporo
este recuento histórico a mi propia página   cibernética para constancia de todos en el Colegio, y orgullo personal mío, que la presidí por 10 años. En la actualidad ocupa el cargo de Decano el Sr. Vicente Pedro Rodríguez, que estará hasta el 2011 que se celebran elecciones generales para un nuevo periodo 2011-2013.

Desde el año 2011-2013,ocupa el cargo de Decano, el Lic. Abelardo Garcia-Berry, con su Junta de Gobierno, democráticamente electa en las correspondientes elecciones, cada dos año, como señala nuestro reglamento.

Participa la Fundación Nacional Cubano Americana en foro para la Democracia Arabe

 

Amman, Jordania. Foto:Galería de txefo

Director de Derechos Humanos de la Fundación Nacional Cubano Americana, participó en el 1er Foro Regional para la Democracia Arabe

Celebrado en Amman, Jordania, del 24 al 27 de septiembre de 2012. Para tomar parte en el evento fueron seleccionados 50 activistas provenientes del Medio Oriente y el Norte de Africa, y otros 25 de otras partes del mundo, entre los que fue escogido López Montenegro.

La asistencia al Foro tuvo un carácter exclusivamente por invitación, y contó con la presencia de muchos de los protagonistas de la llamada Primavera Árabe, entre los que se encontraban activistas de Siria, Líbano, Túnez, Egipto, Marruecos y Yemen, entre otros. Durante el evento se compartieron experiencias mutuas de los recientes eventos en estos y países de la región, y se impartieron además talleres sobre lucha estratégica noviolenta, y los retos de las transiciones democráticas.

“Ha sido una maravillosa oportunidad de compartir con los ejecutores del fenómeno político más cautivante del presente siglo”, declaró desde la capital jordana. “Resulta de gran provecho el enorme caudal de experiencias, tácticas y estrategias que pueden ser aplicadas en la lucha por la democracia en Cuba. . . Me ha impresionado extraordinariamente la juventud, creatividad, entusiasmo y visión estratégica de estos activistas, una auténtica representación del futuro democrático que le aguarda a la región . . . Hay mucho que aprender de estos auténticos héroes del Siglo XXI.”

Omar López Montenegro arriba al aeropuerto internacional de Miami el viernes 28 de septiembre a las 9:30 pm, en el vuelo 832 de American Airlines procedente de la ciudad de Chicago.

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Para más información: Blanca Gomez (305) 592-7768)bgomez@canf.org

 

El Parlamento ficticio


Lcdo. Sergio Ramos

Cuando se habla de parlamento, pensamos en el organismo legislativo de un país, usualmente compuesto por personas electas por la población votante, y los cuales en mayor o menor grado contienen un ingrediente de heterogeneidad resultante de la participación de las diversas corrientes ideas políticas y sociales que pugnan en unas elecciones por alcanzar escaños en dicho foro legislativo.

Dentro de su funcionamiento se produce el debate como fundamental y usual proceder del foro parlamentario, como consecuencia de la participación de las líneas de pensamiento político encontradas, dando como resultado natural y frecuente la votación dividida sobre los proyectos de ley presentados ante el foro, siendo vencedor el voto mayoritario entre los parlamentarios, que surge como producto del consenso, o por las coaliciones de distintos partidos tras un propósito común o por razón de la victoria por quines tienen la mayoría parlamentaria.

El debate y el intercambio libre de ideas está siempre presente en la política y la sociedad cuando se trata de países democráticos en donde se respeta y se garantiza la libertad de expresión de cada ciudadano. Incluso, existen países que otorga variados grados de inmunidad a los parlamentarios para garantizar la libertad de su función legislativa. Sin libertad de expresión todo parlamento pierde su sentido y razón de ser.

En muchas ocasiones, los proyectos de ley, abierta y libremente debatidos, resultan con enmiendas que las hacen diferir de sus textos iniciales al convertirse en leyes por el voto de los políticamente heterogéneos legisladores.

La sociedad, siempre es heterogénea, y queda así representada en mayor o menor grado cuando se trata de una sociedad democrática. Sin la diversidad representativa del espectro social y político del país, se anula la representatividad que le otorga la legitimidad de la voluntad del pueblo y la participación ciudadana en la elaboración de las leyes.

Pero desgraciadamente, las asambleas legislativas han sido usadas por los dictadores en distintos países, bajo diferentes sistemas y épocas para proyectar una imagen engañosa de democracia, legitimidad y separación de poderes. Cuba no es la excepción.

El próximo 21 de octubre tendrá lugar las “elecciones” en Cuba para elegir a los miembros de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Una simple mirada a los componentes de dicho parlamento nos demuestra que todos provienen de una “elección” sin alternativas electivas, pues los candidatos son seleccionados entre personas afines a la línea de pensamiento político que respalda el oficialismo. Esto hace que dicha legislatura no sea en nada representativa del espectro social y político del pueblo cubano. La falta de representatividad de la legislatura cubana produce una falta de legitimidad por carecer de ciudadanos opuestos al gobierno.

Otras de las características del funcionamiento cotidiano del alegado cuerpo legislativo de Cuba, es que , consistentemente, casi todas las decisiones se toman por unanimidad. No hay discrepancias, no hay debates de posiciones encontradas, no hay disidencia de las mayorías. Lo cual revela que la función de dicha Asamblea Nacional del Poder Popular no es mas que crear un paripé para proyectarle a los incautos la falsa imagen de que en Cuba existe una “legislatura”.

La otra característica del susodicho parlamento cubano es que sesiona dos veces al año por unas escasas semanas que en suma apenas llega a un mes. Es imposible que en un mes se discutan, enmienden y aprueben un sinnúmero de leyes en un país de once millones de habitantes. Esto deja de manifiesto el propósito de simulacro que tiene, mas enmarcado en la parodia teatral que el verdadero procedimiento parlamentario. Por lo que podemos señalar que no existe una verdadera legislatura en Cuba, sino un seudo parlamento.

Una de las funciones de cualquier parlamento es fiscalizar la obra del ejecutivo. Sin embargo, la libertad del acción de los diputados cubanos esta limitada a los lineamientos y políticas del ejecutivo y, además, por la coacción generalizada impuesta a todos ciudadanos por el Estado, a pesar de que el Artículo 83 de la Constitución cubana garantiza que los diputados no sean sometidos a procesos penales sin autorización de ese foro. Esta falta de libertad de acción quedó recientemente evidenciada cuando la Delegada por las Tunas Sirley Avila León, expresó públicamente sus críticas al gobierno relacionada con el cierre de una escuela en la localidad de Limones de esa provincia y otras sobre la situación de maltrato gubernamental a los campesinos del área. La legisladora ha sido víctima de represiones, cesuras y hasta amenazas. Esto prueba la coacción a que están sometidos los diputados, a quienes se les coarta el derecho a fiscalizar y actuar a favor de sus representados, derrotando el propósito legislativo, pues convierte a los 600 diputados en un rebaño de corderos.

La separación de poderes es cuestionable. No existe una legislatura autónoma como poder independiente del ejecutivo y el judicial. Sobretodo del ejecutivo. De acuerdo al
Artículo 89 de la impuesta constitución vigente : “El Consejo de Estado es el órgano de la Asamblea Nacional del Poder Popular que la representa entre uno y otro período de sesiones, ejecuta los acuerdos de ésta y cumple las demás funciones que la Constitución le atribuye. Tiene carácter colegiado y, a los fines nacionales e internacionales, ostenta la suprema representación del Estado cubano.” O sea, la máxima función ejecutiva. Por cuanto dicho parlamento es un apéndice del Consejo de Estado y por ende, del dictador de turno que lo preside.

Hablar entonces de la existencia de un Parlamento o Legislatura en Cuba es como si habláramos de las fantasías de Alicia en el País de las Maravillas, ya que las elecciones para delegados a la Asamblea Nacional del Poder Nacional resulta un ejercicio en futilidad, pues el organismo no es mas que una artimaña a los fines de crear una ficción parlamentaria y si por casualidad, algún legislador se sale valientemente de las amarras impuestas para defender los derechos de los ciudadanos, honramos su excepción.

Experiencias milicianas

Enrique Meitin

La manera de actuar de muchos jóvenes que arrastrados conscientes o inconscientemente al enfrentamiento con sus hermanos por una causa que se creía entonces justa, se le debe en parte al poder de la propaganda castrista sobre la juventud cubana de entonces… ¡Qué poder el que ha tenido hasta hoy! Sin olvidar que fue la generación de los primeros que llegaron al “exilio”, los causantes de que sus nosotros al llegar a la edad adulta nos encontráramos con el comunismo ya instaurado en Cuba… nosotros nacimos en él, o éramos muy jóvenes “cuando llego el comandante y mando a parar”.
No obstante mi respeto y honor a aquellos cubanos que desde un inicio enfrentaron o combatieron con las armas a la tiranía aun a riesgo de su propia vida o de permanecer encarcelados por muchos años. Honor a ese compañero de Colegio vilmente asesinado por un “sarampionado” aspirante a comunista, un miliciano consciente… muy diferente al inconsciente personaje de este cuento, quien vivió en carne propia experiencias imborrables…
…fue en aquellos primeros meses de la década en cuestión cuando, por haber nacido en una cuna humilde o por las mas disimiles razones exacerbadas por la propaganda castrista, que enarbolaba como único y “Gran Enemigo” de Cuba al “imperialismo” y causante de todos los males —no de los logros—, de aquella sociedad pre-revolucionaria, se incorporó a la “defensa” de la Revolución … tras el periodo de entrenamiento de quince días realizado en el campamento de “La Chorrera” en La Habana, se hizo miliciano y con orgullo recibió su “boina verde olivo”, que reconocía su nueva condición.
…una vez integrado en un batallón de combate fue trasladado a la “Sierra del Escambray”, en la antigua provincia cubana de Las Villas, donde participaría en la llamada posteriormente “primera limpia”… ya que habría más de una… su Batallón fue designado a cubrir una amplia zona con el propósito de que los “alzados” (como se les llamabas a los grupos que se oponían a las medidas de la Revolución y la instauración de nuevo sistema), arrinconados por el Ejército Rebelde no pudiera escapar fuera del cerco ni abastecerse de comida… se nos ubicó en una finca privada, de cuyos dueños se sospechaba que colaboraban con los primeros.
La familia de estos, las de las fincas aledañas, sus arrendatarios, así como la inmensa mayoría de los campesinos del lugar eran simpatizantes de los “alzados”, a quienes apoyaban, escondían y no delataban de su presencia, ante las tropas y “milicianos” del gobierno.
De inmediato me di perfecta cuenta —en contradicción a lo que tanto cacareaba la radio y la prensa ya al servicio del régimen proclamaba y afirmado por nuestros superiores de manera continua—, que la simpatía de los “guajiros” no estaba a favor de la causa que nosotros los milicianos defendíamos, o al menos creíamos defender… la realidad allí, en el campo villaclareño era muy, pero que muy distinta… la confusión y la duda comenzaron a realizar su labor en mi mente adolescente
—Ortega, mande una escuadra de su pelotón a desalojar el bohío… que me saquen todo lo que hay dentro… busquen armas o municiones… y me traes al viejo de mierda ese. Gritó el Teniente Vargas al sargento jefe del 3er Pelotón donde de mi compañía…
… fornido, de buen porte y cierta apariencia militar al estilo de los viejos oficiales castrenses, el mencionado Teniente siempre con sus botas bien lustradas, pese al estado de los caminos en la zona, todos llenos de tierra… Más tarde me enteraría que por su “labor” en la provincia con el Ejército Rebelde, había sido recientemente ascendido de sargento a teniente… como de seguro tal vez lo lograría luego a capitán después de la “limpia” y mas alto aun después, por la sucinta explicación de que… la mierda flota..
—El resto del personal me lo ubica alrededor del bohío. Continuaba ordenando … aproximadamente a unos cincuenta metro, en dirección del “trillo” que va a las lomas… que se oculten bien, por si vienen “alzados”… que estén separados unos de otros… mas o menos diez metros, y que estén listos para el combate… cuando los ubique repórtese… ¿Está claro?
—Si mi Teniente. Contestó el sargento miliciano, sin aclarar nada y raudo se dispuso a cumplir el mandato del oficial del Ejército Rebelde, que a la sazón era quien estaba al frente de la compañía…, ordenaba al resto de los milicianos.
—Tú. Dirigiéndose a mí… Martínez y Gervasio, saquen a esos cabrones de la casa… que tanto el viejo como sus hijos apoyan a los “alzados”. Vociferó el sargento Ortega,… mientras el resto del pelotón sin miramiento alguno saqueaba el bohío, en busca de algo que evidenciara un real apoyo de la familia.
Martínez y Gervasio encontraron dentro a un viejo montuno que parecía tener por lo menos unos setenta años que dijo llamarse Servando, mientras suplicaba que no le hiciesen nada a su familia… mientras una a mujer de cara vulgar pero con buen tipo, frunció el ceno al verme… ¿Hay alguien más ahí?. Grité, y de inmediato mi grito pareció perderse en un silencio completo en aquel humilde bohío…
…tres pares de ojos salidos de sus orbitas, correspondiente a igual número de críos —dos niños y una niña—, me observaron como si yo fuera el causante de otra guerra que recién comenzaba en el interior de su vivienda como continuación de la que al parecer había terminado fuera de su casa… nunca he podido olvidar la expresión de terror de los ojos de aquella niña, que a pesar de mirarme fijamente al igual que sus hermanos, tenía algo distinto… siempre mantuvo la calma, de la cual carecía el resto de la familia, y ante mis ojos su aparente fealdad se comenzó a transformar poco a poco en esa belleza femenina que precede a la adolescencia… me dirigí hacia la puerta antes de que ella (el) pudiese cuestionarse mis respuestas
Una vez que Martínez y Gervasio sacaron al guajiro, a su esposa y a sus tres hijos, llevaron al primero casi a rastras ante la presencia del Teniente, quien enseguida tomó a este por uno de sus brazos y lo obligó violentamente a sentarse en un “taburete” que había levantado del suelo y recostado contra la pared del bohío… mientras yo y otro de los milicianos que entramos primeramente en la vivienda, nos ubicábamos a ambos lados del prisionero… De pronto pensé en mi vida, allá en la Habana Vieja, y me dio mucha lástima lo que le estaban haciendo a esta familia, pues si a mí y a mi gente nos sacan de esa manera de la casa, yo no estaría muy contento que digamos, sobre lo que los milicianos estaban haciendo, y por supuesto defendiendo… cuando la voz del Teniente Vargas me hizo abandonar mis pensamientos
—Siéntese mi viejo, que quiero que me cuente algunas cositas. Comenzó el Tte. Vargas, al parecer “dulcemente” a interrogar, al nervioso anciano, para ir elevando el tono cuando le hacia las siguientes preguntas: ¿Dicen que su hijo esta “alzado”? Cuénteme… ¿Es eso verdad? ¿Donde está Eleuterio?
—Mi hijo está en el monte, trabajando. Respondió el tal Servando, con manifiesto orgullo. Está cortando leña… para hacer carbón…
— ¡Cabrón! Rectificó irónico Vargas… porque eso es lo que es… Sabemos que está en el monte…pero no coartando leña… leña es la que le vamos a dar a él y a los que están con él cuando lo cojamos… va a dejar de robar y asaltar a los guajiros… y de asesinar a gente inocente…
—Mi hijo no es ningún asesino. Contestó indignado el guajiro mientras trataba de levantarse de su asiento, lo cual fue impedido por el propio Vargas.
El anciano ya de nuevo en el “taburete” se quedó pensativo por un momento, meneo negativamente su cabeza y sin tener en cuenta el alcance que pudiesen tener sus palabras agregó valientemente… Mire señor oficial, estar en contra de ustedes los comunistas, no es ser asesino, es ser patriota… si yo tuviera menos edad, estuviera allí con los “alzados”, que son más cubanos que ustedes.
Pude captar el dolor moral que había provocado en el humilde anciano tal acusación. Aquel dolor —que aparentemente parecía compartir con él—, solo podía soportarse por el hecho de saberse al otro lado del sistema que aquel “verde-olivo” representaba, el haber contrariado al oficial lograba que aquella aparente derrota se convirtiera en una victoria sobre el ahora indignado oficial. La mejor respuesta del noble anciano en defensa, no tan solo de su hijo, sino de los principios que él y la familia defendía, frente al terror que implantaban en su propia casa, era la confianza en la justicia suprema. Por ende el rechazo a dejarse intimidar se hizo latente y ese humilde, débil y empobrecido anciano, ante mis ojos se hizo rico, fuerte y joven…
…mis pensamientos de solidaridad con aquel padre digno comenzaron de inmediato a desfilar por mi mente y a ordenar otros sentimientos. Recordé al mío cuando una vez nos dijo —a mí y a mi hermano—“… el dolor es un don… la humanidad no conocería el miedo, ni la piedad, sino conociera el dolor…no podría existir la humildad…el reconocimiento del dolor y del miedo en los demás despierta en nosotros la piedad, y en nuestra piedad reside nuestra humanidad”
De más está decirles que el oficial no pudo contenerse… fue mucho para él. Las palabras del anciano carentes de temor alguno, despertaron su enojo y sin pensarlo dos veces, levantó su brazo para darle una bofetada… fue entonces cuando yo lo detuve… por múltiples razones no lo podía permitir… y a partir de ahí comenzaría mi Odisea, pero al mismo tiempo también, mi toma de conciencia.
—Compañero Teniente, por favor discúlpeme. Mostrándome sensiblemente indignado por el proceder del oficial lo aparte cogido de la mano, ante el asombro del anciano y del resto de mis compañeros milicianos, y agregue… Yo creo que usted no debe hacer eso… yo no permitiré que golpee a nadie, menos a una persona mayor, que puede ser su abuelo…
Reflexionando ante mi intromisión, Vargas se desprendió de mi, se mantuvo en silencio por unos segundos y después de tragar en seco, me contestó entre dientes: “… tiene mucha razón soldado… gracias… trasladen a este señor a la Jefatura del Batallón —refiriéndose al guajiro—, para que lo interroguen, los que saben. Al decir esto último, me miro con absoluto desprecio mientras alzaba la voz para decir…Y usted miliciano incorpórese al resto del pelotón… monten en las carretas a toda la familia para que los lleven al “apeadero” del tren. Ante mi indecisión, pues me había quedado casi paralizado después de haber interrumpido el interrogatorio, al parecer ya algo más calmado Vargas concluyo… Cumpla miliciano que a su regreso ya hablaremos.
Una vez finalizado el desalojo de los campesinos, de despojar a una de las familia de sus escasas pertenencias, custodiar al prisionero, obligar a sus miembros a montar en carretas para conducirlas al tren, que según su teniente los trasladarían a otro sitio, fuera del cerco —no supo que era hacia otra provincia—, donde le darían comida, ropas y otro lugar donde vivir, mientras terminaba la “limpia”, fue entonces cuando me percate de lo que había hecho. Había enfrentado a un superior, y eso se pagaba caro, dado el caso de que me acusara por insubordinación. No me importaba, no sentía arrepentimiento alguno por mi proceder, por el contrario, estaba indignado por lo que quiso hacer el hijo de puta Teniente y estaba más que dispuesto a asumir las consecuencias de mis actos.

Concluido el incidente y alejados los prisioneros, tal y como había dicho, Vargas me llamó para “ponerme en mi lugar”. Entre en el bohío, que se había convertido en la Jefatura de la compañía, me pare en atención y desde la puerta pedí permiso para dirigirme a él, tal y como establece la cortesía militar…
—Descanse, compañero miliciano… creo conocerte bien, eres de allá de regla o de la Habana Vieja… y que estás bajo las ordenes del sargento Ortega, ¿No? Comenzó diciendo el Teniente.
—De la Habana Vieja compañero Teniente, y el sargento Ortega es mi jefe inmediato. Ordene usted. Respondí…
—Sabe usted, soldado lo que ha hecho hace unos minutos… Si no es así, para que lo sepa… cometió un acto de insubordinación ante un prisionero… eso es una falta bastante grave… ¿No lo cree? Preguntó con prepotencia el oficial.
—No, ese es su punto de vista, no el mío…Yo lo único que hice, fue defender los principios que me han inculcado. Respondí aparentemente calmado, pero manteniendo mí firme convicción en lo que estaba haciendo.
—Mira hijo, ya bastante estamos jodido con estar aquí… no se le puede permitir a ninguno de estos “culos de mierda” que atenten contra la Patria ayudando al enemigo… ¿Quiénes se creen que son?… además, ¿Quién se cree usted que es para meterse en lo que no le importa?… ¿Sabe que yo soy aquí el que manda? …. ¿Cree que puede interponerse en un interrogatorio con los prisioneros? Visiblemente enojado me disparó una tras otras sus preguntas.
—En realidad lo que hice fue impedir que usted cometiera un acto del cual pudiera arrepentirse después más tarde. Le contesté tratando de que recapacitara e inclinar la conversación a mi favor…Debería agradecérmelo en vez de censurármelo.
— ¡No jodas!, además tengo que aplaudirle su falta de respeto… y que le reconozca un mérito… ¡Manda cojones!… Expresó con ironía el Teniente. Lo que debía hacer es llevarlo a una corte militar.
—Proceda usted entonces, pero sepa el problema es mas suyo que mío. Esta vez el enojado era yo y en mi defensa agregué. Si quiere lléveme a una corte… hágalo, que allí diré que usted se dedica a darle golpes a los prisioneros, sin comprobar siquiera si es un colaborador o no… Sepa usted además compañero Teniente que no soy un militar, soy miliciano, y estoy aquí voluntariamente.
— ¿Voluntario de que cojones? Interrogó el Teniente ya fuera de sus cabales… lo que me incendio del todo por la forma descompuesta de expresarse aquel oficial… pero yo tenía que mantenerme calmado y decirle en su cara lo que pensaba de él.
— Se me olvidaba agregar que además insulta a sus subordinados. Lléveme si quiere, que allí diré todo eso, pero hoy aquí le diré algo mas… se que debo respetar su jerarquía militar y creo haberlo hecho… pero los cojones se los mete compañero Teniente… no le aguantó grosería a nadie, por muy oficial que sea…
—Veo que tienes agallas… vamos a ver si en el combate mantienes la misma “guapería”… allí es donde se prueban los guapos…
—No soy guapo, soy un hombre y a los hombres se le respeta. Le expresé sin tratando por todos los medios de no perder la calma y ponerme a su altura. Concluí diciéndole. Haga lo que usted quiera… yo sé defenderme… Permítame retirarme.
—Mira muchacho…Contestó el Teniente, hasta ese momento enfurecido, al parecer el tono de mis palabras sin alteración, lo hizo cambiar de aptitud. Déjame decirte una última cosa antes de que te marchas… porque todos ustedes los jóvenes de ahora, son unos equivocados… se es voluntario para el ingreso en las Milicias, después tienen que acatar las órdenes de sus superiores, y punto… Pensaré bien lo que voy a hacer contigo… retírese, yo lo llamaré de nuevo, cuando tenga una respuesta para su caso. Dio por concluida la conversación y de inmediato llamó al sargento, el cual apareció de súbito, pues había permanecido en el portal de la vivienda sin perderse nada de lo que ocurrido dentro… mostrándose ante mi sensiblemente indignado por el proceder de su Teniente.
—Ortega, sáqueme de aquí a este muchachito que me resulta un poco conflictivo. Le ordenó tan pronto rebasó la puerta… Sitúalo en la primera línea de combate… veremos si es guapo de verdad… para que se cujee en el combate, que vamos a tener que enfrentar a estos cabrones. Terminó diciéndole al sargento mientras se dirigía mí. Y tú, vamos a ver cómo te comportas muchachito. Y con ironía me expresó. A ver si allí defiendes con tanto arrojo los principios de la Revolución que dices practicar… vas a tenerme que demostrar que eres cumplidor de esos principios de lucha contra el enemigo del Pueblo… después veremos lo que hago contigo…
Cumpliendo la orden del Teniente, Ortega me mando a mí y a dos milicianos mas, Martínez y Gervasio —ambos de mi escuadra y que habían presenciado el debate completo—, a cavar unas trincheras alrededor del bohío de Servando, ubicándonos a los tres en la que estaba más cerca del trillo que comunicaba la vivienda con las lomas, por donde se pensaba que podían aparecer los “alzados”
Desde el inicio de la actividad en la Milicia, cada vez que coincidíamos los tres, o cuando estábamos cerca, como fue en esa trinchera, hablábamos de nuestra vida, del pasado y del futuro, casi nunca del presente… lo evitábamos. Un día Martínez, quien era un mulato de más de seis pies de estatura, mayor que yo, y trabajador de la construcción me confesó que se había incorporado a las Milicias para no perder su empleo en el Ministerio de esa rama, e incluso llegó a manifestarme que no le gustaba eso de estar “guerreando” con todo el mundo. Marcos —nombre de ese humilde trabajador que había sido criado como yo en el barrio de “Atares” en mi nunca olvidada Habana Vieja—, me recordaba en algo a mi padre, debido a su forma de hablar utilizando el “refranero español”.
El otro miliciano, Gervasio a pesar que solo tenía unos los cincuenta años, y que nosotros por fastidiarlo le decíamos “el abuelo” no era citadino como Martínez sino de origen campesino, nacido en Pinar del Río, pero vivía entonces en Regla —todos los hombres del Batallón vivíamos en Regla, Guanabacoa o La Habana Vieja. Cuando ingresó en las Milicias ya tenía experiencia como combatiente, pues participó en la lucha insurreccional contra Batista. Afirmaba que a él, al contrario de Marcos, si le gustaba el combate y pensaba una vez que terminara la “limpia” incorporarse al Ejército. En realidad los tres formamos un “trió” que nos preocupábamos entre sí por lo que pudiera ocurrirle a uno de nosotros. Es por ello que tanto Marcos como Gervasio que habían presenciado la discusión que yo había tenido con el Teniente, trataban de aconsejarme sobre lo que debería hacer, en caso de que el oficial tomara alguna represalia contra mí…
—Ese es un come mierda de los grandes. Expresó en una oportunidad Martínez, refiriéndose al Teniente, llevando la conversación a ese tema, una tarde, en que Vargas pasaba revista a los atrincherados, casi una semana después del incidente. Mira que pegarle al viejo ese… si es en mi barrio se lo comen vivo… hiciste bien en detenerlo y ponerlo en su sitio… alguien tenía que hacerlo… pero no por él. Pero no vamos a permitir que te envuelvan a ti… ¿Verdad Gervasio? Busco la aprobación del otro combatiente
—Por supuesto que no. Enfatizó el aludido y agregó dirigiéndose a mi… pero se te fue la mano amigo… a veces hay que aguantar lo que dicen los jefes, y después actuar… pedir un, y “pa’lante”…
— ¡No jodas!… que conducto reglamentario ni un carajo… no me fastidies compadre —interrumpió Marcos— lo que se merece ese cabrón, es que lo boten de aquí y lo manden a cortar caña. Y que se joda… que es bastante hijo de puta con la tropa…. Hiciste bien socio, y tú. Dirigiéndose nuevamente a Gervasio… tenías que ser de Pinar del Río… Regla al parecer no te ha enseñado nada… tú debes de ser de los que le echan cojones y se quedan así como así, y luego le dices… tenientito, por favor, me da un conducto militar reglamentario para ver al capitán, porque Vargas me echó cojones… ¡No jodas “mi’ambia”!.. ¿Quieres que el socio sea maricón o qué?… acuérdate que nosotros somos de la Habana Vieja y de la calle… ¡Bien hecho varón! Reafirmó Marcos de manera risueña, en el dialogo que se había transformado prácticamente en una discusión entre ambos antes de que yo me metiera…
—Yo se que cuento con el apoyo de ustedes…pero sigo pensando que hice bien, no me arrepiento… me da lo mismo este que haga lo que haga…como si me quieren licenciar y mandarme a casa… mejor, ya estoy harto de este mierda, de lo que le están haciendo a los guajiros… no quiero pensar que esto sea mandado por Fidel… quiero pensar que es Vargas el extremista… No creo que la Revolución permita esos abusos…
—Yo no sé qué pensar ya, con todo lo que he visto. Replicó Marcos.
—A mí con estos abusos se me están quitando las ganas de ser militar…Nos estamos pareciendo a la Guardia Rural de Batista con los “desalojos” esos. Apuntó Gervasio.
—Bueno muchachos, la cosa es que él ha tenido tiempo de llamarme a contar, y no lo ha hecho… por eso todavía creo que es cosa de él… sabe que metió la pata hasta los huevos y le está dando largas al asunto a ver qué pasa… ¿Creen ustedes que él está arrepentido por lo que hizo?… ¿O tiene miedo? Pregunte buscando la opinión de mis compañeros.
— ¡Arrepentido!… ¡Miedo ese!, ¡No jodas!… lo que está esperando es que te maten en este cabrón hueco… no por gusto te puso aquí en la vanguardia… Te quiere joder a ti, y de refilón a tus socios, que fueron testigos de la mierda que quiso hacer, para que no quede nadie que pueda hablar de él… esa es la larga que está dando… ¡Pero ni pinga!… no nos van a joder. Exclamó afirmativamente Marcos.
—Tú crees que por eso estamos aquí, al frente. Interrogó iluso Gervasio.
—Porque entonces no puso una ametralladora de pie, peinando el camino, y nos mando a nosotros con solo tres fusiles. Continuó el moreno.
—Puedes que tengas razón, pero sigo creyendo que él sabe que falló, y quiere darle tiempo al tiempo… veremos qué pasa en los próximos días… si no me llama, yo soy el que lo va a llamar a él.
—Verdad que tu eres “cojonuo” “mi’ambia”. Se dirigió a mi Marcos usando un argot popular.
—Yo creo también que tu lo debes llamar… que te diga que es lo que hay… que no te la caliente más. Concluyó Gervasio.
En realidad no me llamó para nada. Así los días trascurrieron, incluso mis amigos se dieron cuenta, que tanto el sargento como Vargas, parecían haber olvidado el asunto y se mostraban mas afables, tratando incluso de congraciarse conmigo. Pasaron alrededor de dos semanas y ningún “alzado” bajó por el camino rumbo a la vivienda ocupada por la Milicia. Solo una compañía del Ejército Rebelde contactó con ellos trayendo varios prisioneros maniatados, que denotaban por su vestimenta ser guerrilleros.
En los días sucesivos pudimos apreciar como se les negaba agua y comida a los prisioneros, hasta tanto firmaran confesiones que oficiales de la Seguridad redactaban para ellos. De manera continua se les vejaba, incluso en ocasiones, se les torturaba sin juicio alguno. Vimos como soldados rebeldes, mandados por oficiales del Ejército, ante mi asombro , sumergían a los “alzados” prisioneros en el agua para sacarlos cuando ya casi se estaban ahogando, no pudiendo algunos de ellos superar la inmersión, muriendo ahogados.
Ante tales evidencias, los tres —sobre todo yo—, llegamos a la conclusión que eso era política del régimen y no de ciertos oficiales, como inocentement5e y engañados por la propaganda creíamos en un principio, y que impunemente cometían tales excesos, por lo que juramos que si regresaban vivos a La Habana, dejarían las Milicias, para siempre ya que no estaban de acuerdo con seguir apoyando al sistema en su política represiva.
Si bien a mediados de marzo, de ese año, la gran mayoría de los milicianos de la provincia de La Habana que llevaban varios meses en El Escambray, se les dio algunos días de pase para que visitaran a sus familias, para luego ser destinados a otros lugares ante el peligro de una agresión militar directa por parte de Estados Unidos, a mi Batallón no le cupo tal suerte, por el contrario nos mantuvimos en operaciones de control y traslado de prisioneros por un mes más, sorprendiéndonos en eso la invasión por “Bahía de Cochinos”, territorio entonces de la antigua Provincia de Las Villas.
De ahí fuimos trasladados en camiones hacia la zona de “Playa Larga”, por lo que ni él ni sus amigos pudieron llevar a cabo su licenciamiento, como habían acordado. “Bahía de Cochinos”, sería para mí no solo otro aspecto que eliminaría parea siempre la duda sobre las “bondades” del régimen que inconscientemente hasta ese momento había creído defender, sino la gota que desbordó la copa de mi aguante, cuando con mis propios ojos vería el vil asesinato de un conocido, ex alumno del Colegio en el cual había estudiado, quien formaba parte de los cubanos que venían a rescatar la soberanía y la libertad de nuestro pueblo.
Fue en la búsqueda de los sobrevivientes de la invasión, diseminado por la ciénaga, cuando me pareció ver a uno, detrás de los arbustos, tratando de pasar inadvertido ante nosotros, que nos acercábamos sigilosamente. Pude divisar a un hombre de camuflaje, como de mi edad, y sin que este pudiera percatarse de mi avance me encamine hacia él, lo encañone, con el propósito de hacerlo prisionero y le exigí que se rindiera…
— ¡Oye cubano!, será mejor que te rindas, ya hiciste demasiado… levanta las manos y sale poco a poco de donde está para que pueda verte bien. El joven patriota, indefenso, con las manos levantadas, salió de su escondrijo… Cuál fue mi alegría y mi sorpresa al mismo tiempo al reconocerlo…De inmediato ante la presencia del miliciano, que de inmediato lo reconoció…
— ¡Tú no eres Richard!, no jugaste con nosotros “pelota” en el Colegio, aunque creo que lo hiciste en el equipo de infantil. Le exprese al prisionero cuando pude ver bien su rostro, mientras bajaba mi arma y apuntaba hacia el suelo…
— ¡Qué barbaridad!… claro que me acuerdo de ti, tú eras lo máximo en el Colegio. Me contestó el prisionero, mientras el bajaba sus brazos, y se acercaba hacia mi tendiéndome su mano para saludarme… cuando en ese preciso instante, tronó una ráfaga de ametralladora que lanzó por los aires al joven invasor, para caer destrozado a un lado del arbusto, que hasta entonces lo había resguardado.
— ¡Cojones!, que hiciste “condenao”…se estaba rindiendo, estaba desarmado y lo mataste. Grité encolerizado….
—Te iba a atacar, no viste que bajo las manos, para buscar su arma… Me replicó el miliciano asesino, sorprendido por la crítica hacia lo que acababa de hacer y consternado por la defensa hacia el “invasor”…
— ¡Lo mataste… asesino!, ¡Lo mataste!.. Yo lo conocía, era un gran muchacho, y tú lo mataste. Mientras le decía esto, me lance sobre el miliciano, enroscándonos en una pelea casi a muerte, hasta que fuimos separados por otros de la escuadra miliciana, entre los que se encontraban mis amigos, Marcos y Gervasio, mientras el sargento raudo se acercaba a ver que había motivado los disparos lo que estaba ocurriendo.
— ¡Qué hacen, estúpidos! Gritó el sargento Ortega.
— Que este hijo de puta fusiló al jovencito ese, que estaba desarmado y que se había rendido ya. Le informe al sargento mostrando irrefrenable y colérico. Lo cosió a tiros. Dije y trate nuevamente de lanzarme sobre el miliciano que le había disparado a mi antiguo condiscípulo, siendo separado por Marcos. Sin poder contener mi ira volví a gritarle, esta vez utilizando la palabra que se merecía. ¡Asesino!…
—Si yo disparé. Afirmo el agresor, temblando como una hoja… no podía decirle si de miedo o de impotencia, pues para él lo que había hecho era un acto de heroicidad al ejecutar a un “invasor”. Como tú te sorprendiste porque lo conocías, no te diste cuenta de que él buscaba su arma para… te iba a disparar. Casi tartamudeando, trataba por todo los medios de disculparse… aunque no se mostraba muy seguro que debía hacerlo…
—Aquí no veo ningún arma. Aseguró Gervasio, después de haber recorrido el lugar donde yacía el joven invasor, visiblemente destrozado por la “ráfaga”…
—Bueno señores, sigamos con lo que estamos haciendo, un muerto más o menos de ellos, no es significativo… que se jodan, no vinieron a matar… pues no vamos a detenernos a pensar si estaba o no armado, lo cierto es que ya no está… ¿No es así?, y ustedes dejen ya la bronca o los mando a la Jefatura… ¿Está bien?…
—No no está bien sargento… Dije aguantando rabia que bullía dentro de mi…
—En realidad ese hombre no estaba armado. Insistió Marcos ante su oficial inmediato.
—Lo cierto fue, que mató a un prisionero. Recalcó Gervasio, manifestando también su marcado malestar, por la acción cometida por dicho miliciano.
—Y que quieren ustedes que yo haga, que la muerte de uno de estos singaos acabe con mi tropa, tildando a uno de asesino y al otro de defensor de los mercenarios… ¿Es que tú lo conocías verdad? Aprovechó a decir Ortega, tratando de chantajearme como recordando los sucesos de semanas atrás en el Escambray… Voy a pensar que siempre estas defendiendo al enemigo…
—Eso es lo último que podía oír de usted sargento… ya sabía yo que lo del Escambray no se había olvidado del todo…siempre ustedes los extremistas se guardan algo.
—Bueno dejen eso ya. Interrumpió Gervasio, no para justificar las palabras del sargento, sino tratando que lo ocurrido no fuese a perjudicar a su amigo, y traer a colación las rencillas pasadas, después agregaría como conclusión…. que hay muchos mercenarios por la zona, y hay que detenerlos antes de que caiga la noche… dejen las rencillas, y celebremos la victoria… Aquella nefasta victoria sobre una guerra entre hermano que nunca debió tener lugar, victoria que como todos sabemos fue sobrevalorada por el régimen, más que manipulada para que pudiese ser celebrada por la mayoría de la población cubana engañada, quien vitoreo a los aguerridos milicianos, a su regreso a sus lugares de residencia —donde se incluían a aquellos que asesinaron a algunos que se habían rendido.
Singular fue la fiesta que hubo de celebrarse en la casa del Batallón de Milicias, frente al “Parque de la Mandarria”, del ultramarino pueblo de Regla, donde entre los asistente estuvo el mismito hermano del tirano, asistió Raúl Castro, para congratular y galardonar por su disciplina y heroísmo a los milicianos que según el “…heroicamente habían defendido la Patria”. Los hombres de este Batallón habían pasado del Escambray a “Bahía de Cochinos”, sin detenerse a refrescarse en sus hogares, donde había tomados más de cien prisioneros, y sufrido la pérdida mortal de cinco milicianos —tal vez sin conciencia como yo—, y otros veinte, que se encontraban recluidos en hospitales sanando las heridas que habían sufrido en el combate de “Playa Larga”.
Tan pronto regrese a la casa, tomado ya conciencia de cómo me habían manipulado, como a muchos jóvenes de mi generación, decidí no acudir más a los llamados del Batallón, mucho menos asistir a una fiesta que clamaba una victoria pírrica entre hermanos —después hube de enterarme que igual lo habían decidido y hecho Martínez y Gervasio—, donde repartieron medallas y diplomas. Cuando finalmente recibí, por correo, el diploma que certificaba mi participación en la “limpia”… resueltamente lo rompí con furia y lo quemé, tratando de arrojar de mí con esa acción, la soberbia que sentía, no solo por mí, sino por todos los jóvenes que como yo habían sido engañados, por ellos conscientemente, y yo inconsciente lo había permitido.
Sin importarme nada mandé al Estado Mayor de las FAR, aun departamento que se encargaba de la Milicias Máximo, mi carne de miliciano y una carta en que le comunicaba de mi renuncia y le manifestaba los motivos por lo cual tomaba dicha decisión, en términos que podían incluso tildarme como traidor y desertor…
Es por ello queridos compatriotas cubanos en el “exilio” el porqué digo con mucho orgullo, que a pesar que fui miliciano sin una real conciencia en los turbulentos sesenta. Dios nuestro Señor con una de la dolorosa prueba que pone en el camino de los humanos me hizo tomar el camino correcto… Por eso no temo hoy hablar de ese pasado… no tema usted tampoco si cree haber hecho lo correcto, como yo lo creo y lo sostengo…

¿Quién nos defiende de los heterofóbicos?

Por María Argelia Vizcaíno

http://www.mariaargeliavizcaino.com

Las organizaciones que supuestamente defienden a los homosexuales están cada día más agresivas contra los heterosexuales, y sin embargo a ellos nadie los acusa de abuso, hostilidad, difamación, intolerancia.

Lo que le han hecho al pelotero cubano Yunel Escobar en Toronto, en septiembre de 2012, es una falta de respeto a la libertad de expresión y una muestra de incomprensión. Tengo muy buenos amigos y seres queridos que son homosexuales, jamás ninguno se ha manifestado en contra de los que no lo somos cuando usamos chistes a su costa, igual que se usan sobre pinareños, gallegos, bobos, fañosos, y negros. Porque mis seres queridos que son homosexuales no son heterofóbicos, como sí lo están demostrando esas organizaciones como las llamadas “Alianza de Gays y Lesbianas contra la Difamación”, y “You Can Play”, una organización dedicada a eliminar la homofobia en el deporte, a donde fue a parar el sueldo descontado a Escobar por la suspensión de tres días, por hacer un chiste usando el vocablo “ma…”.

En lo personal casi nunca uso ese vocablo para chistes, ni siquiera me atrevo a escribirlo completo, por considerarlo entre cubanos muy fuerte delante de una mujer, mucho más saliendo de su boca, pero sí es muy popular entre los hombres cubanos, y entre suramericanos, incluso entre sus mujeres, usándolo frecuentemente sin el deseo de ofender ni menospreciarlos. Ahora voy a hacer la excepción, para ver que organización me va a demandar por ejercer mi libertad de derecho de expresión, porque yo sí no tengo el $$$ que gana el pelotero para que me intimiden.

No sé si hay alguna organización que defienda los derechos de los heterosexuales, pero si la hay me gustaría sugerirles que salgan a las calles, o mejor a un juego de pelota usando sombra de protección facial como la que usan los jugadores de futbol y de pelota que los protege del resplandor del sol, y escriban como Escobar la frase “Tú ere ma…”, que en definitiva no sé a quien ofende, en todo caso a los heterosexuales. Estoy segura que si hubiera escrito “Yo soy un ma…”, con seguridad lo hubieran aplaudido y hasta premiado en esas organizaciones.

También estoy segura que hay que protestar contra los heterofóbicos. Es hora de que los que exigen respeto respeten también. Si seguimos tolerando pasivamente las exigencias absurdas de grupos minoritarios extremistas, no vamos a poder vivir en libertad, los que somos la gran mayoría de esta nación, un país democrático, y eso quiere decir que la mayoría gobierna, y que podemos expresarnos libremente.

Las fobias sexuales al sexo opuesto (miedo irracional, enfermizo, o aversión) son intolerables en ambas direcciones, lo mismo las raciales. Pero hay que establecer un límite coherente para evitar que se expanda el miedo a la libre expresión, cuando no se ofende intencionalmente como en este caso.

Sé que la mayoría de mis amigos homosexuales están con Escobar, porque respetan la democracia, porque saben que ha sido una exageración y mala interpretación. Ellos como yo estamos unidos a salir con un letrero que diga “Tú eres ma…”, así con sus puntos suspensivos. Y otro que diga “Abajo la heterofobia”, porque mis amigos no odian a los heterosexuales y saben cuidar la procreación del futuro, y muy especialmente la libertad.

Alguien tiene que defendernos de los heterofóbicos, antes de que se tornen más peligrosos. Pero ¿quién?

El Comité Cubano Pro Derechos humanos se pronuncia sobre las huelgas de Hambre


NOTA DEL COMITÉ CUBANO PRO DERECHOS HUMANOS

Consideramos que recurrir recurrir a utilizar huelgas de hambre como método de oposición y enfrentamiento a los desmanes y abusos de un régimen totalitario es un grave error. La muerte de Boitel, de Orlando Zapata Tamayo y de tantos otros debe hacernos concluir que esa no es la vía. Son nuestras filas las que van teniendo bajas.

El hecho que en varias partes del mundo otros ciudadanos hayan practicado este tipo de protesta los cubanos no debemos copiarla. No nos parece nada útil, ni inteligente. Lo valioso es lograr los ideales con vida y vigor y no aportando cadáveres. Estamos ante una ruleta rusa. Dio resultados con el sacrificio de Guillermo Farinas, pero podía haber muerto como Boitel, Zapata Tamayo y tantos otros.

No estamos ajenos que la acción es de honor, sacrificio y valor, pero no es la via correcta. ¿Cual seria entonces la vía correcta?. La mas difícil, la vía de seguir siendo útil a la nación cubana con vida y salud. Seamos completamente honestos. De que vale un sacrificio individual o de un grupo si todavía tenemos a un pueblo inconsciente. El sacrificio mas útil que pueden hacer esos activistas que hoy están en Huelga de Hambre es seguir con su valentía y luz patriótica en contacto directo con nuestro pueblo en cada rincón de Cuba haciendo conciencia que los problemas que tiene nuestro país también son porque ellos –el pueblo- no se siente protagonista y no se siente parte del problema.

¿Como se es mas útil a Cuba hoy? ¿Haciendo una huelga de hambre por la liberación de un preso político o caminando diariamente por las calles y vecindarios haciendo conciencia en el pueblo para que en las próximas elecciones acudan a las urnas y pongan en su boleta una D grande que a la vez que anula la boleta (forma de protestar) esta diciendo que vota por Democracia para Cuba con esa D?

Nuestra historia ha estado abundante de acciones heroicas pero que no han resuelto los problemas. No hay pueblo de Cuba que no tenga sus calles llenas de nombre de mártires de todos los tiempos, también fabricas y talleres y sin embargo el país sigue históricamente estancado…. No, no es valido el sacrificio de ninguna vida. Lo valido es el combate diario de ideas con el adversario por fuerte que sea.

Es hora de dejar de ser un país de mártires y tratar de ser un país de ciudadanos vivos que luchan diariamente por resolver sus problemas. No hay receta mejor.

Oscar Peña
Director