YOANI SÁNCHEZ: UN HURACÁN CUBANO EN BRASIL (PARTE 3)

Por Jorge Hernández Fonseca

28 de Febrero de 2013

Si la repercusión de la llegada de Yoani Sánchez a Brasil confirmó –según la prensa brasileña– la organización de los ‘actos de repudio’ por parte de la embajada cubana, materializado en la ruidosa bienvenida de Yoani por un grupito de asalariados del embajador cubano en el aeropuerto de Recife (confirmando la información de la revista VEJA) el pretendido linchamiento en “Feria de Santana” por otra claque traída de otras ciudades del estado de la Bahía, vino a colocar definitivamente la opinión pública brasileña del lado de la frágil y activa cubanita. La canallada de “Feria de Santana” fue ejecutada además contra uno de los senadores más queridos y respetados entre los políticos brasileños, Eduardo Suplicy, con reconocida militancia en la izquierda, objeto de improperios y faltas de respeto de la turba sedienta de sangre. Lo sucedido quedó como un acto de intolerancia inadmisible, no sólo contra una supuesta bloguera “agente de la CIA” como se quería hacer ver, sino como un intento de un país extranjero (el gobierno cubano) de definir el curso de la política interna del Gigante Sudamericano.

Después de la referida presentación pública en “Feria de Santana”, Bahía, Brasil, que tenía por objetivo la exhibición del documental del cineasta brasileño Dado Galvão –objetivo frustrado por obra y gracia de la baderna que organizaron los manifestantes pagados por la embajada cubana en Brasilia– las posteriores presentaciones de Yoani Sánchez en Brasil tenían el simple y único objetivo de escuchar lo que ella tenía que decir sobre los tópicos más variados, todos centrados en una isla muy querida para los brasileños de todas las tendencias: Cuba. Después de esa primera noche de intolerancia, vencida con el coraje de la bloguera y el apoyo del senador Suplicy, a Yoani le fue ofrecido una cena en la residencia de uno de los organizadores de las actividades en la ciudad, donde la bloguera cubana compartió toda la noche con el senador Eduardo Suplicy, participante importante de los actos de ese día, fundador y miembro destacado del PT brasileño, como es conocido. Yoani y Suplicy hablaron largamente.

El día siguiente, martes 19 de Febrero, aguardaba a Yoani una comparecencia –en la parte de mañana– ante la prensa nacional e internacional, con la asistencia de periodistas credenciados solamente. Al final de la tarde tendría una segunda presentación suya ante estudiantes de la Universidad local, que se efectuaría ya con todas las reglas de seguridad que garantizaran a la bloguera cubana su participación en el acto, sin riesgos de posibles agresiones físicas.

Yoani Sánchez es una mujer frágil y frugal. Durante la cena ofrecida la noche del lunes 18/02 y el desayuno del día siguiente, pude comprobar que “no come nada”. “Yoani come carne, está deliciosa” le dije durante la cena. “No me gusta la carne, es que no estoy acostumbrada”. Para el desayuno ni siquiera probó el café con leche. “Es que en Cuba sólo desayuno un poco de café”. Una mesa repleta de frutas, banana entre ellas, ni siquiera llamó su atención. Y confirmando las mentiras del dossier preparado por la policía política cubana contra ella; tampoco tomó cerveza durante la cena, “no me gusta”. En realidad, la fragilidad física de Yoani es en parte producto de su estructura física propia, pero también producto de una alimentación deficiente, no necesariamente relacionada con escasez de productos, cosa comprensible dentro de Cuba, pero que en el exterior no tiene explicación. Es simple falta de costumbre de comer.

La comparecencia de Yoani ante la prensa la mañana del martes 19/02 fue normal. No había manifestantes frente al auditorio donde unos 30-40 periodistas aguardaban a Yoani para escucharla. El moderador de la actividad pidió, por el hecho de haber muchos periodistas municipales y regionales, que hubiera traducción al portugués de las respuestas de la bloguera. Como traductor improvisado, me coloqué junto a Yoani en la mesa del estrado, en un pequeño teatro local, donde la platea estaba conformada exclusivamente por periodistas, camarógrafos y fotógrafos. Hubo cuatro temas que se repitieron en casi todas las presentaciones públicas de Yoani y que también se tocaron en casi todas las entrevistas que concedió en Brasil: el embargo norteamericano, “los 5” espías presos en EUA; la base naval de Guantánamo y las fuentes de financiamiento de su largo viaje internacional. Estas preguntas, impuestas por la agenda de la embajada cubana y no por la propia Yoani, fueron el “plato fuerte” del día anterior, al que se añadió entonces su supuesta “pertenencia a la CIA” norteamericana, que Yoani despachó entonces con otra pregunta a los revoltosos: “Uds. creen que si el gobierno de Cuba supiera realmente que yo soy agente de la CIA, podría circular libremente por la Habana”.

Sobre el embargo Yoani ha respondido en más de 20 ocasiones el siguiente punto de vista: “estoy en contra del embargo por tres razones; primero, lo considero injerencista y detesto toda injerencia de un país grande en los asuntos de un país pequeño; segundo, lo creo un “fósil de la guerra fría” que debe ser eliminado para seguir adelante, y tercero por que el embargo es la tabla de salvación del gobierno cubano para justificar su ineficiencia económica, ya que toda carestía de productos o servicios lo justifica culpando al embargo”. En la conferencia de prensa agrego: “el embargo no es un tema para los cubanos que vivimos dentro la isla; lo que nos importa dentro de Cuba es el embargo que el gobierno tiene sobre nosotros, que nos ha embargado nuestra libertad de expresión, de asociación, de acceso a la Internet, entre otros”.

Sobre “los 5” ‘miembros del ministerio del interior’ (como los califica Yoani) dijo: “déjeme decirle que no eran 5, sino 14 miembros del ministerio del interior cubano, presos dentro de EUA mientras conformaban una Red de espionaje llamada ‘Red Avispa’; 9 de ellos de ellos hicieron acuerdos con la fiscalía de EUA y reconocieron sus culpas, envolviendo a los 5 compañeros que no quisieron hacer acuerdos, por lo que recibieron penas mayores. Ninguno es inocente”.

Sobre la cárcel en la Base de Guantánamo expresó: “yo soy una activista cubana, que lucho por defender la falta de libertades de todo tipo en Cuba; la cárcel de Guantánamo, aunque está en Cuba, no es un problema cubano, es norteamericano; sé que en EUA hay muchos activistas que luchan por cerrar esa cárcel de Guantánamo, de manera que son problemas diferentes; se dice que ha habido violación de los derechos humanos dentro de esa cárcel, bueno, yo no estoy de acuerdo con la violación de los derechos humanos, en ningún lugar donde sean violados”.

Sobre la fuente de su financiamiento, explicó: “mi viaje a Brasil fue financiado por una colecta entre cubanos residentes en Brasil y brasileños amigos de Dado Galvão (yo soy testigo de la colecta, para la cual hube de “poner” 300 Reales, unos 150 dólares) contabilidad que Galvão ha puesto transparentemente en su Blog de Internet. Mi viaje a Praga está financiado por Amnistía Internacional, porque fui convidada como jurado de un festival de Cine que ella organiza; iré a Italia a recoger un premio que antes no me permitieron recoger, que incluía –en la época– el boleto de avión; de Italia voy a España por el premio de “El País”, que también incluye boleto de avión; de España salgo a Nueva York, convidada por estudiantes de dos universidades, en las que daré cursos sobre informática; de NY voy a Miami para visitar mi hermana, con boleto de avión pagado con su dinero; de Miami voy a México, a una reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, de la cual soy vice presidenta (cargo que detento sin salario, como equivocadamente dice la propaganda cubana) pero ellos sí me financian el pasaje.

Al inicio de la noche de ese martes 19/02 nos preparamos para otro embate contra la turbas, en función que se trataba de una universidad. Estábamos totalmente equivocados. La presentación de Yoani fue en una especie de campo deportivo, de las dimensiones algo mayores que un campo de tenis, con una platea de dos mil alumnos universitarios, sin que faltara el grupito de 15-20 asalariados de la embajada, con sus carteles, pero sin gritería, porque la masa de los dos mil estudiantes presentes simplemente los calló con silbidos y una gritería mayor de repudio. Yoani y yo subimos a un estrado relativamente alto, lo cual nos protegía. La platea estaba conformada por sillas plásticas, cuya primera fila comenzaba a prudente distancia del estrado, también como seguridad. Aquello fue tremendo. Yoani habló sobre su Blog, su experiencia en la informática, de cómo “armó” un computador con piezas viejas y como incursionó en las actividades de soft-ware para poder hacer, ella misma, su Blog e instalarlo en Internet.

Para la sesión de preguntas, varios del grupito de la embajada se apresuraron a pedir la palabra para tratar de “poner en crisis” a Yoani. El líder de los asalariados de la embajada hizo la primera pregunta, para la cual prolongó su introducción más del tiempo necesario; realmente hacía una arenga, de espaldas a Yoani y de frente para la platea. Yo, sentado junto a Yoani, lo interrumpí y la dije: ¿cuál es la pregunta, por favor?; el me contestó algo así como que tenía que continuar hablando; yo de dije: “mira, las personas presentes aquí vinieron a escuchar a Yoani, no a ti”, yo quería continuar diciendo que su derecho era preguntar, con una introducción prudencial, pero no hacer discursos, pero no pude hablar más, la platea en pleno se paró a aplaudir mis palabras intimándolo a hacer su pregunta. Cuando el aplauso y el repudio hacia el representante de la embajada se calmó, el joven quiso continuar su discurso y la platea lo calló con una rechifla memorable. La pregunta era sobre el mismo guión del día anterior.

Lo mejor fue después de las primeras tres preguntas, hechas por el grupito de militantes (que se mantuvo tranquilo todo el tiempo por la correlación de fuerzas adversa que había. El resto de las preguntas procedentes de estudiantes interesados en saber de Yoani y Cuba, casi siempre incluían una introducción criticando a los extremistas que hostilizaban a la bloguera, haciendo también referencias a escándalos de corrupción de los partidos de izquierda brasileños juzgados en el conocido como mensualón. Allí comenzó a revertirse la situación de Yoani, que lució a gran altura, contestando las múltiples preguntas, seguido siempre de una atronadora ovación. La correlación de esa noche, se repitió en adelante, en toda presentación pública.

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YOANI SÁNCHEZ: UN HURACÁN CUBANO EN BRASIL (PARTE 2)

Jorge Hernández Fonseca

27 de Febrero de 2012

La mañana del 18 de Febrero pasado amaneció en todo Brasil la foto sonriente de la cubana Yoani Sánchez estampada en la primera plana de la mayoría de los periódicos brasileños de gran circulación, así como en una buena cantidad de los más de cinco mil periódicos regionales y municipales. La recepción simple que los amigos brasileños y cubanos prepararon para la bloguera, se convirtió en noticia nacional por obra y gracia de la conspiración del embajador cubano en Brasilia, del escándalo nacional destapado por la revista VEJA –al publicar parte del dossier lleno de calumnias contra la cubanita– y la serenidad y la paz de espíritu, acompañado de la sonrisa permanente de Yoani Sánchez y su proverbial cabello largo al frente de su figura.

Después de dar sus primeras tres entrevistas en la madrugada, poco después de su llegada a tierras sudamericanas y lejos de mostrar el agotamiento de un largo viaje desde Cuba –con escala en Ciudad Panamá– la bloguera cubana recibió la primera de una larga serie de muestras de solidaridad de brasileños que no estaban entre los que organizaron su llegada, muchos que ni siquiera habían escuchado antes hablar de su Blog. En una sala VIP, providenciada por la línea aérea que la había traído desde la Habana, dio sus primeras entrevistas, con respuestas que aparecieron el la primera plana de los principales diarios brasileños y que iniciaron una larga saga de descorrimiento de velo castrista que hasta ese momento cubría la realidad cubana ante la sociedad brasileña, que la convirtió en una heroína.

De la sala VIP fuimos trasladados, atravesando pasillos interiores de las dependencias administrativas del aeropuerto de Recife –por el temor a que en los pasillos convencionales del aeropuerto hubiera manifestantes pagados por la embajada cubana– a la sala de operaciones de la línea aérea que nos llevaría desde Recife hasta la ciudad de Salvador, capital del estado brasileño de la Bahía, palco de la primera comparecencia pública de la ya famosa bloguera cubana. El espacio de la sala operativa de la aerolínea brasileña era pequeño, suficiente para albergar algunas mesas de trabajo, equipos de comunicación y computadores, donde fuimos atendidos “a cuerpo de rey” por los trabajadores operativos de la empresa, que nos ofrecían las facilidades a su alcance. Yoani, que había traído desde la Habana su “Lap-Top”, se apresuró a entrar en la Internet, sorprendida de la velocidad de la conexión, no paraba navegar extasiada.

Casi al amanecer, fuimos llevados por los trabajadores de la línea aérea hasta el avión, no sin antes pedir a Yoani un rito que se iría a repetir hasta el cansancio en toda la geografía del gigante sudamericano, la correspondiente foto con cada uno de los funcionarios y trabajadores de la aerolínea que tan bien nos había atendido. No fue necesario comparecer al “check-in” del vuelo a Salvador. Todo fue resuelto sin nuestra participación, por la ayuda efectiva de los funcionarios de la línea aérea ‘amiga’, facilitado por el hecho que en un vuelo interno, como el que efectuaríamos, sólo los trabajadores de la aerolínea tienen que resolver esos detalles.

Rafael Velame, periodista bahiano y representante del grupo de la ciudad de “Feria de Santana”, que había participado de la recepción de Yoani en Recife y que junto a Dado Galvão, el bloguero brasileño Arlen –internauta amigo de Yoani– y yo, habíamos protegido a la bloguera cubana de la turba pagada por el embajada cubana, se comunicó con los brasileños que en el aeropuerto de Salvador nos esperaban en un micrómnibus, alertándolos de la probable presencia de manifestantes a la salida de la sala de desembarque. Como ese temor se materializó, los amigos que nos esperaban prepararon un esquema que nos permitió la salida de la sala de desembarque hacia el micrómnibus por una puerta lateral y a su vez, la salida del vehículo del aeropuerto, que nos conduciría a “Feria de Santana” por un portón trasero, que de forma tardía llegó a ser identificado por los manifestantes sin efectos prácticos. Llegamos a ver, desde el micrómnibus, los manifestantes en tropel hacia la puerta que liberó nuestro camino hacia la ciudad donde se efectuarían las primeras presentaciones públicas de Yoani.

Llegamos a la ciudad de “Feria de Santana”, a una hora de camino desde Salvador, cerca del mediodía y fuimos instalados confortablemente. A la llegada del micrómnibus al hotel de la pequeña ciudad bahiana, ya había un batallón de periodistas nacionales e internacionales aguardándonos. Yoani descendió del micrómnibus e inmediatamente aquel ejército de fotógrafos, camarógrafos y periodistas la rodearon. Mientras nosotros hacíamos los trámites de hospedaje, los amigos de “Feria de Santana” llevaron a Yoani a un espacio del lobby del hotel donde fue rodeada por camarógrafos, periodistas y fotógrafos que le preguntaban las cosas más disímiles sobre su Blog, su vida, Cuba y la embajada cubana. De este contacto inicial y la cercanía con la bloguera cubana, la mayoría de los periodistas y fotógrafos hicieron amistad con Yoani y una buena parte de ellos, turnándose, pasaron a viajar con nosotros en el ómnibus.

La actividad principal por la cual Yoani había sido convidada al Brasil, era la presentación del documental “Conexión Cuba-Honduras”, del cineasta brasileño Dado Galvão, en tierras de la Bahía, específicamente en la ciudad de “Feria de Santana”. La actividad fue programada para las 7 de la noche del mismo día de llegada de Yoani y contaría con la participación del senador brasileño y fundador del PT, Partido del Trabajo, Eduardo Suplicy, al cual pertenecen el ex presidente Lula da Silva y la actual presidenta Dilma Rousseff. A ser avisados que el senador Suplicy ya había llegado a la sala de la presentación del documental, salimos del hotel con Yoani en el pequeño ómnibus hacia la primera actividad pública programada durante su visita.

A pocos metros del local de la presentación, nuestro micrómnibus se detuvo y fuimos avisados que el local había sido “tomado por los manifestantes” y que deberíamos esperar porque el senador Suplicy entablaba negociaciones con la masa descontrolada, que gritaba en forma agresiva, incluso contra el propio senador. Cuando el ambiente se calmó un poco, fuimos avisados para llegar al local y descender del ómnibus. Yo me situé al lado derecho de Yoani abrazándola por sus hombros. Los manifestantes, al ver su figura –ya conocida por los diarios de esa mañana– irrumpieron en gritos y alaridos. Nosotros, flaqueados por amigos brasileños y periodistas, caminamos y entramos en un pequeño gimnasio y nos dirigimos hacia la izquierda. Yo, intentando proteger a Yoani a mi izquierda. Un batallón de fotógrafos frente a nosotros formaba un par de anillos protectores, caminando ellos de espalda y fotografiando continuamente. Divisé casi al fondo del gimnasio una puerta de vidrio en la que entré con Yoani.

En la salita había algunos periodistas y fotógrafos además de unas pocas personas, entre ellas, las autoridades locales. El alcalde (prefeito en Brasil) de “Feria de Santana” recibió a Yoani con mucho afecto y le dio la bienvenida en tan complejas circunstancias. Nos sentamos de espaldas a la pared lateral, junto a la mesa donde se colocó el alcalde. Yoani contestó preguntas sobre la multitud que le gritaba: “yo estoy acostumbrada a eso; el primer ‘acto de repudio’ de mi vida, lo vi a los 4 años de edad en el solar que nací, en la Habana, contra un vecino nuestro que había decido emigrar. Entonces no comprendí que sucedía, pero fue una experiencia que se gravó en mi mente hasta hoy”. El alcalde, bastante apenado y confuso, desconversaba.

Entró en la sala de repente uno de los militantes del PT ataviado con una boina verde olivo, con una estrella roja gigante y dirigiéndose a nosotros nos intimó. “Deben salir, el senador Suplicy dice que salgan”. Yo le riposté directamente y en el mismo tono intimidante, “Yoani no va a salir de esta sala en las condiciones actuales; no hay seguridad para ella”. El petista nos dijo, “deben salir, porque el senador quiere que salgan”. Yoani continuaba callada, pero sin demostrar absolutamente ningún miedo. Yo le contesté de manera casi descompuesta, “si el senador Suplicy quiere que Yoani salga, que venga ante nosotros a decírnoslo”. El hombre salió de la salita y al abrir la puerta escuchamos que el ruido de los gritos e improperios era ensordecedor.

A cabo de algún tiempo, entró en la sala el senador, pidiéndole a Yoani que saliera. Yo le expliqué que “en esas circunstancias no había garantías para ella salir a enfrentar los manifestantes”. El senador dijo que “ellos” se habían comprometido a respetar a la bloguera. Ante la insistencia, le dije: “senador, Yoani y yo vamos a ir hasta la puerta detrás de Ud., cuando la puerta se abra, Ud. le dice que Yoani sólo sale de la sala, si ellos se comprometen a respetarla físicamente”. Suplicy aceptó la sugerencia y caminamos hacia la puerta, Suplicy delante y nosotros dos detrás. El senador pasó un poco de trabajo, desde la puerta abierta, para conseguir la atención de los manifestantes y a gritos consiguió el consenso para salir.

Yo, que abrazaba a Yoani del lado de la pared lateral para protegerla de las turbas, salimos y nos dirigimos, ya casi sin gritos, a una mesa organizada frente a los asistentes. La mesa fue improvisada con varias mesas plásticas juntas, detrás de las cuales nos sentamos, el senador Suplicy al medio, en su lateral derecho Yoani, yo a seguir y Dado Galvão a mi lado. La platea estaba compuesta por unos 50 brasileños interesados en ver el documental y conocer la bloguera, todos sentados, y unos 15-20 manifestantes, todos de pie, vociferando consignas de inicios de la revolución. Suplicy tomó la palabra y de inmediato la dio el micrófono a Yoani.

Yoani se puso en pie y habló que no tenía ningún miedo a someterse a preguntas (aludiendo indirectamente a su falta de miedo con los manifestantes), que si eso era una demostración de democracia ella estaba dispuesta a aceptar; habló sobre el parecido de los cubanos y los brasileños, habló sobre su Blog y de otros aspectos generales, dándoles a los manifestantes la palabra para preguntas. La seguridad de Yoani era muy precaria en esas circunstancias. Había una mesa plástica entre los enardecidos manifestantes, de pie y a menos de un metro de distancia, y nosotros, de manera que no resultaría difícil una agresión física. Yo le pedí a Yoani que retirara el máximo la silla hacia la parte trasera, donde había policías del cuerpo especial.

Comenzaron las preguntas, típicas. Que Yoani era miembro de la CIA, que ella no se manifestaba sobre el “bloqueo”, ni sobre la cárcel de Guantánamo, ni sobre “los 5” espías cubanos presos en EUA. La procedencia de los recursos para su extenso viaje internacional, entre otras. Los manifestantes tenían –todos– un papel impreso en colores, probablemente por la embajada cubana, con las “orientaciones” escritas de las consignas y las acusaciones que deberían formulársele a la bloguera cubana. Yoani contesto con paciencia, humor e ironía, todas las preguntas e infundios sobre su Blog y su vida. Cuando más Yoani desmontaba las mentiras de la dictadura castrista contra ella, más se enardecían los manifestantes por la falta de base de las acusaciones. Uno de los líderes del circo romano quiso que Yoani firmara un hoja de papel escrita a mano por él diciendo que estaba en contra del “bloqueo” y que pedía la liberación de “los 5” espías cubanos. Yoani se negó a semejante propuesta, después de lo cual terminamos la reunión, con una nota promedio para Yoani de 100 puntos y con una nota 0 para la turba.

Salimos protegidos por un círculo de 6 policías del cuerpo especial, rodeándonos a Yoani y a mí, que la mantuve abrazada, esta vez por mi parte izquierda, en función de la posición de la pared lateral protectora. En la salida hubo gritos, pero no intentos de agredirla, en parte por el cordón policiaco alrededor nuestro y en parte por la paliza que Yoani les propinó esa noche.

(continuará)

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CUBA – BRASIL: YOANI Y “BRASILEAKS” PROCASTRISTA

Por Armando Valladares, Miami (FL), 25 de febrero de 2013, 05:01 PM. El artículo puede ser difundido y publicado en cualquier medio, sin necesidad de autorización previa.

La reciente visita a Brasil de la joven bloguera cubana Yoani Sánchez dejó al descubierto una especie de “BrasiLeaks”, o sea, un conjunto de informaciones confidenciales escandalosamente procastristas en el seno de ese gran país sudamericano.

A esas informaciones confidenciales las destapó el semanario Veja, días antes de la llegada de la bloguera al Brasil, en reportaje titulado “El dossier de la vergüenza” (20 de febrero de 2013). Veja reveló que desde la Embajada cubana en Brasilia se estaba coordinando la agresión de matonescas “brigadas de respuesta rápida” que actuarían contra Yoani a cada paso de su visita a ese país; “brigadas” fanáticamente procastristas, integradas por militantes de grupos de izquierda, inclusive del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).

Por una sintomática coincidencia, en una de las reuniones en la embajada cubana estaba presente Ricardo Poppi Martins, especialista en “ciberguerra” y asesor directo del ministro secretario general de la Presidencia de Brasil, Gilberto Carvalho. También por coincidencia, Poppi acababa de llegar de Cuba, con gastos pagados por el gobierno brasileño, donde se dedicó a trasmitir sus conocimientos de “ciberguerra” a equipos de propaganda del régimen cubano, peritos en destruir moralmente a opositores cubanos. La revelación de la existencia de ese “BrasiLeaks” dejó en una incómoda posición al gobierno brasileño, cuyos portavoces se vieron obligados a reconocer que Poppi recibió de manos del embajador cubano Carlos Zamora Rodríguez un dossier con informaciones contra Yoani, pero alegaron que el dossier había sido destruido por el funcionario gubernamental.

Cuanto más el gobierno brasileño trataba de explicar lo acontecido, más dudas creaba entre periodistas y entre miembros del Parlamento, que anunciaron la convocación del canciller, del ministro secretario general de la Presidencia y del propio embajador cubano. En cuatro días, la secretaría general de la Presidencia dio tres explicaciones, tratando de tranquilizar y de superar el comprometedor episodio. El canciller Antonio Patriota dijo que no sabía nada de nada. Y las autoridades del gobernante Partido de los Trabajadores cerraron la boca.

Lo concreto es que bastó que Yoani pusiera sus pies en el territorio brasileño para que el plan de la embajada cubana, favorecido por el gobierno brasileño, comenzara a ser ejecutado con brutalidad en cada local donde la visitante aparecía, llegando los matones en varias oportunidades casi a la agresión física.

Esa tentativa de amordazar a la bloguera no le impidió de denunciar que en el caso del Brasil, especialmente durante los gobiernos Lula y Dilma, ha habido “omisión” y “silencio” en lo que respecta a “las violaciones de derechos humanos que se cometen en Cuba”; y que faltó “dureza” de parte de la diplomacia brasileña para defender los derechos de los cubanos indefensos. La bloguera solicitó “una posición más firme” de las autoridades brasileñas, y constató que existe un “silencio” similar en los gobiernos de “toda América Latina”, que servilmente tratan de “no incomodar” al régimen cubano. Yoani hizo finalmente un llamado al gobierno y al pueblo brasileño, así como a los gobiernos latinoamericanos, a “denunciar lo que ocurre en la isla” de una vez por todas, inclusive, a “apelar a los organismos internacionales”.

Este talvez haya sido el mensaje más directo, importante, dramático y medular de Yoani Sánchez en Brasil. En realidad, el silencio cómplice de las cancillerías y gobiernos continentales es talvez la causa de la prolongación, durante décadas, de la cruel y sanguinaria dictadura castrista.

Hace exactamente un año, en febrero de 2012, tuve ocasión de abordar este tema del silencio del gobierno brasileño, en artículo “Yoani, compasión y Pilatos”, coincidiendo con el viaje de la presidenta Dilma Rousseff a La Habana y con una prohibición del régimen para que Yoani Sánchez viajara en ese momento a Brasil. En la ocasión afirmé que desde el punto de vista de los derechos humanos, el viaje a Cuba de la presidenta del Brasil constituyó un desastre inimaginable para el pueblo cubano y para sus esperanzas de libertad; y que ese viaje podría ser inscrito en el libro negro de las vergüenzas de nuestro tiempo y de nuestro continente. Con su silencio total sobre la violación sistemática de los derechos de Dios y de los hombres en la isla-cárcel desde hace más de cincuenta años, la presidenta de la mayor potencia de América Latina y una de las mayores potencias del mundo, dio implícitamente luz verde para que el régimen continuase persiguiendo impunemente a los opositores, matándolos de sed en las prisiones, reprimiendo a las Damas de Blanco y manteniendo prisioneros a 11 millones de cubanos.

Pero ahora con Yoani no se trató sólo de un silencio cómplice, en sí mismo muy grave, sino que se fue más lejos, permitiendo al gobierno cubano una operación de intimidación, agresión y denigración de Yoani en el propio territorio brasileño.

La lucidez demostrada por Yoani en su análisis sobre la desastrosa política externa brasileña y latinoamericana hacia el régimen cubano, también brilló en las primeras respuestas a las preguntas que los periodistas le fueron haciendo, machaconamente, sobre el denominado embargo económico estadounidense. Al comienzo de su visita a Brasil, en declaraciones publicadas por el periódico O Estado de S. Paulo, Yoani dijo que el régimen cubano, si quiere relaciones con los Estados Unidos, primero debe democratizarse: “En esa normalización de relaciones, no se puede olvidar el tema de los derechos humanos. No se puede dejar de lado una lista de requisitos necesarios que la isla debe cumplir para poder establecer relaciones no solamente con los Estados Unidos, sino con muchos otros países”.

De esa manera, Yoani dio un argumento decisivo que toca en el centro del problema cubano, y que muchas veces he tenido oportunidad de analizar: la causa real y primera del problema cubano es el embargo interno que el propio régimen de La Habana aplica desde hace más de medio siglo contra el pueblo cubano; y el denominado embargo externo no es sino un efecto. Hay algunos que solamente critican el efecto, pero hacen silencio absoluto con relación a la causa del problema, que es lo principal y lo que debería ser especialmente enfocado.

Llama la atención el hecho de que en Brasil, en los días siguientes a la presentación de un argumento de tanto sentido común, que contribuye a desmontar la campaña-pretexto castrista contra el embargo estadounidense, Yoani cambió su posición y pasó a afirmar, como lo hizo en el Parlamento brasileño, que ella desea “que termine el embargo, para ver cómo el Gobierno cubano va a explicar su propio fracaso”; como si el régimen cubano no pudiera continuar inventando pretextos para justificar sus crímenes y calamidades.

Pareciera entonces que en su visita a Brasil la joven bloguera cambió de rumbo, de un día para otro, en lo que respecta a su argumentación sobre el embargo. Lo concreto es que uno de los “padrinos” de la visita de Yoani a Brasil, el senador Eduardo Suplicy, del gobernante Partido de los Trabajadores, señaló en la tribuna del Senado su esperanza de que la posición de Yoani contra el embargo estadounidense, por la relevancia internacional que estaba adquiriendo la figura de la joven bloguera, podría repercutir en la propia política externa de los Estados Unidos, transformándose en un “paso importante” para el fin del embargo a Cuba.

El régimen cubano, para mantener en pie su campaña-pretexto, trata de ocultar que los Estados Unidos son uno de los principales socios comerciales de Cuba, a la que vende carne de res, pollo, ganado en pie, frutas, leche, equipos médicos, remedios y hasta la tinta para imprimir el Granma. Cuba puede comprar todos los alimentos y remedios que desee, con la única condición de que pague al contado.

Yo no podría dejar de mencionar, junto con la anterior salvedad sobre el embargo interno del régimen (la causa del problema) y el embargo externo estadounidense (un efecto del problema causado por el régimen), las lamentables declaraciones de la joven bloguera cuando pidió, en el Parlamento brasileño, la libertad de los cinco espías cubanos que fueron detenidos, juzgados y condenados en los Estados Unidos por su participación en el asesinato de cuatro jóvenes cubanos desterrados indefensos. Las fuertes críticas suscitadas entre opositores de la isla, como Martha Beatriz Roque y Oscar Elías Biscet, y en el destierro cubano de Miami, hicieron que Yoani trasmitiera una rectificación, alegando básicamente que se valió de una ironía. Lamentablemente, una herida ha quedado abierta, y su visita a Miami podrá verse empañada por esas declaraciones desafortunadas.

No obstante, en todos estos años, las denuncias de la joven bloguera Yoani Sánchez han sido positivas para mostrar el verdadero rostro la tiranía castrista. Su voz de alerta sobre los silencios y complicidades latinoamericanos con relación al régimen de La Habana es una prueba de esa contribución a la causa de la libertad de Cuba.

Armando Valladares, escritor, pintor y poeta. Pasó 22 años en las cárceles políticas de Cuba. Es autor del best-seller “Contra toda esperanza”, donde narra el horror de las prisiones castristas. Fue embajador de los Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU bajo las administraciones Reagan y Bush. Recibió la Medalla Presidencial del Ciudadano y el Superior Award del Departamento de Estado. Ha escrito numerosos artículos sobre la colaboración eclesiástica con el comunismo cubano y sobre la “ostpolitik” vaticana hacia Cuba.

YOANI SÁNCHEZ: UN HURACÁN CUBANO EN BRASIL (PARTE 1)

Jorge Hernández Fonseca

25 de Febrero de 2012

Antecedentes.- Dado Galvão, documentalista brasileño y director del documental “Conexión Cuba Honduras” –donde Yoani Sánchez es entrevistada como parte de la trama de la cinta, cuyo tema básico pudiera resumirse así: ni gobiernos autoritarios de la derecha (Honduras), ni dictaduras de izquierda (Cuba)”– convidó a Yoani para estar presente en Brasil –en dos ocasiones diferentes– para presidir la ‘Premier’ de su documental. La primera actividad fue frustrada por la negativa castrista a permitir la salida de Yoani y en la segunda tentativa, que tampoco Yoani fue autorizada a viajar, asistió solamente el periodista hondureño entrevistado como Yoani en el documental. Galvão entonces prometió ayudar a Yoani para venir al Brasil.

Cuando se hizo público que en Enero 14 de 2013 la dictadura cubana comenzaría a aplicar una “reforma migratoria” Galvão me contactó personalmente para iniciar en Brasil un movimiento entre cubanos residentes y brasileros demócratas, para traer a Yoani Sánchez al Brasil. La primera actividad fue organizar una colecta de fondos para comprar el boleto de avión que trajera la bloguera al Brasil. Muchos cubanos y brasileños donaron su dinero para tal causa, hasta que un grupo de brasileños de la ciudad de “Feria de Santana” en el estado de la Bahía, asumió como suyo el compromiso, compró el pasaje y viajó a Cuba a entregarlo personalmente a Yoani, junto con la carta de invitación de Galvão para conseguir la visa de entrada a Brasil.

En paralelo con los esfuerzos cubano-brasileños para traer a Yoani al Brasil, la embajada cubana en Brasilia comenzó a preparar un documento de más de 230 páginas (llamado en Brasil de “dossier”) con calumnias y fotomontajes burdos sobre la bloguera. La tesis contenida en el “dossier” era que a Yoani “le gustaba el capitalismo y el dinero” por tres razones: primero porque ‘comía bananas’, segundo porque ‘tomaba cerveza de lata’ y tercero porque ‘le gustaba ir a la playa’”. Los supuestos tres gustos de la bloguera eran respaldados por fotos de Yoani comprando bananas, sentada en una silla tomando sol en la playa y ante una mesa con latas de cerveza. Esta burda acusación oficial contra Yoani, hecha por un país donde estas actividades son un privilegio de turistas, desmontó desde el inicio el impacto contra la bloguera cubana en Brasil, donde hasta el más miserable ‘toma cerveza, come bananas y va a la playa’.

Pero había más. El embajador cubano, con su prepotencia característica convocó a una reunión con militantes del PT y de otros partidos de izquierda locales en la embajada cubana en Brasilia, para organizar y financiar el ataque a la bloguera cubana en las redes sociales y preparar los “actos de repudio” durante su visita, con consignas suministradas por la propia embajada. En esta reunión injerencista en los asuntos internos brasileños, participó incluso un funcionario que trabaja directamente en la presidencia de la República, tal fue la profundidad de la conspiración contra la visita al país de “una de los 10 intelectuales más influyentes de Latinoamérica” según la revista “Foreing Police” lo que debe llenar de vergüenza al castrismo.

El viaje y la recepción inicial de Yoani Sánchez en Recife.- El cineasta Dado Galvão, en coordinación conmigo, había preparado un programa de actividades de Yoani en Brasil que tenía como primer punto una recepción simple en el aeropuerto de Recife, capital del estado brasileño de Pernambuco, por parte de una comisión compuesta por el propio cineasta, un representante del grupo de “Feria de Santana” y yo, momentos que Yoani sería presentada a la prensa brasileña y serían coordinados con la bloguera los movimientos del viaje, que incluía de inicio el desplazamiento inmediato desde Recife –lugar de la recepción inicial en Brasil– hasta la ciudad de Salvador, capital del estado brasileño de la Bahía, al cual pertenece la ciudad de “Feria de Santana” donde había una programación de dos días con la bloguera cubana.

Yo me desplacé hacia Recife el domingo 17/02 desde la ciudad de Belém, capital del estado brasileño del Pará, para estar presente en el recibimiento de Yoani. Momentos antes de partir, recibí una llamada telefónica de Galvão comunicándome que la mayor revista semanal brasileña, VEJA, acababa de publicar en su edición de ese sábado 16/02, todo lo relativo a una conspiración del embajador cubano en Brasilia –que la revista había obtenido de uno de los militantes convidados a la reunión, el “dossier” contra Yoani– estallando así un escándalo de proporciones nacionales, que lejos de perjudicar a la bloguera cubana, amplificó su importancia y destaque en Brasil, como posteriormente fue comprobado. Le salió “el tiro por la culata”.

Antes de viajar a Recife compré la revista y fui en mi viaje leyendo los detalles del “dossier”, que contiene las 3 fotos de Yoani –referidas antes– como “pruebas” de que le ‘gusta el capitalismo’ (bananas, cerveza y playa). En el reportaje se hacían pesadas acusaciones a las autoridades brasileñas por autorizar a un alto funcionario de la Presidencia de la República a asistir, en nombre del gobierno, a una reunión imposible de concebir el un país libre, como lo es Brasil. La lectura me llenó de estupor, porque en realidad la preparación del su viaje por parte de Galvão y mía, no incluía nada referente a la seguridad de la pacífica y frágil bloguera cubana en Brasil.

Al llegar al aeropuerto de Recife, lo primero que hice fue reunirme con el jefe de INFRAEREO local (una organización estatal que cuida de la infraestructura de los aeropuertos) con vistas a señalarle la gravedad de lo publicado por VEJA contra la bloguera cubana, que yo había ido a recibir y que llegaría por este punto al Brasil. La razón de este contacto era el solicitar la autorización de las autoridades locales, para contactar con Yoani antes de salir del área internacional y comunicarle los hechos narrados en la revista, con dos objetivos: primero prepararla para una recepción hostil, pagada por la embajada cubana y segundo, para ella no dar opiniones sobre la participación del la presidencia en la conspiración de la embajada, hasta no tener mayores precisiones al respecto, evitando una confrontación con el gobierno de inicio.

Fui profesional y excelentemente atendido en el INFRAEREO local, pero el área de recepción internacional no está sobre el control de esa institución, que me comunicó que debería ir a la Receta Federal (que cobra los impuestos de entrada de objetos al pais) o a la Policía Federal, encargada de operar la aduana de entrada a Brasil. Con esa información decidí acudir a la Policía Federal, donde comuniqué el problema que se presentaba con lo publicado por la VEJA y la potencial recepción negativa, para lo cual no estábamos preparado. El oficial fue muy receptivo con mi pedido y se comprometió a reforzar la seguridad en el horario de llegada del vuelo de Yoani (la madrugada del lunes 18/02, a las 12:30) pero que no había posibilidades de yo ser autorizado a pasar al área internacional bajo su control, por razones de seguridad.

De la Policía Federal me trasladé al buró de la empresa aérea que traía a Yoani al Brasil, la empresa panameña COPA. Un alto funcionario de la empresa me atendió con mucha cortesía, pero no tenía autoridad de autorizarme a entrar al área internacional para hablar con Yoani antes del su salida. A la salida de Yoani seguramente habría muchos periodistas así como los manifestantes pagados por la embajada cubana. Sin embargo, el funcionario de COPA me ofreció una solución: él interceptaría a Yoani en el tubo de salida del avión, antes de la frontera, para llamarme a mi teléfono celular desde su teléfono móvil, para ponerme al habla con Yoani, cosa que me pareció una buena solución en esas complejas circunstancias y así se hizo.

Al presentarse Yoani en la puerta de salida del área internacional, ya había un batallón de unos 30 fotógrafos y medios de prensa brasileños e internacionales junto a un grupo de otros 20 manifestantes pagados por la embajada cubana. A la salida de la bloguera habíamos coordinado que fuera inicialmente abrazada por Galvão y posteriormente por mí. De inicio, el abrazo de Galvão se produjo sin los manifestantes haber identificado la demasiado frágil figura de Yoani como para que su mente la asimilara como la mujer que ponía en crisis a su ‘Comandante’ de la Habana. Fue durante mi abrazo que comenzaron los gritos, así como el despliegue de los carteles orientados por el embajador cubano. Las consignas eran en español y de inicios de la revolución, como “Cuba sí, yankees no”, “pin pon fuera, abajo la gusanera”, lo que resultó sumamente simpático a Yoani, que identificó enseguida el origen de la “protesta”.

Como ya habíamos planeado antes, nos trasladaríamos del área internacional de salida hacia una sala VIP ofrecida por las autoridades del aeropuerto. Los periodistas hicieron algunas preguntas a Yoani y los flashes de las cámaras iluminaron el ambiente con un clarón ininterrumpido. Yoani caminó por el corredor, seguida por los periodistas mientras los manifestantes intentaban llegar hasta ella con sus carteles, pero Yoani fue flanqueada por Galvão y uno de los organizadores de sus actividades en “Feria de Santana”, mientras yo me situé a sus espaldas, para evitar cualquier intento, que afortunadamente no se produjo.

Una vez dentro de la sala VIP, la manifestación se dispersó afuera y Yoani fue recibida dentro de la sala por los trabajadores del aeropuerto allí presentes, todos abrazándola y queriendo retratarse con ella, pidiéndoles disculpas por las improperios en su contra “de un grupito de inadaptados a la democracia” le decían, “que no representa la hospitalidad del pueblo brasileño”. Allí Yoani dio sus primeras entrevistas (tres en esa madrugada) diciendo que “las manifestaciones no le habían causado mala impresión, porque en democracia hay que estar dispuesto a cosas como esta”. Que “lo único que sentía es que en Cuba no hubiera cosas así con los visitantes, porque la represión cubana acabaría con las protestas en 2 minutos”, dijo.

La calurosa recepción de los brasileños simples en el aeropuerto, funcionarios de las líneas aéreas, policías, personal de limpieza, fotógrafos y periodistas, me dio el primer indicio de lo que se repetiría durante todo el viaje. Un grupito de ‘militantes’ pagados por la embajada cubana fueron los únicos brasileños que recibieron agresivamente a Yoani Sánchez en Brasil. Yoani Sánchez, al recorrer las calles y plazas del país en adelante, siempre fue recibida con muestras de cariño, respeto, curiosidad y una admiración más propia de un “por star” (como la califica la prensa brasileña) que de una bloguera. Todos se admiraban y sorprendían que una persona tan frágil –y mujer– fuera quién había puesto en crisis total al “Comandante cubano”.

(continuará)

Artículos de este autor pueden ser encontrados en http://www.cubalibredigital.com

UN LLAMADO A LOS CUBANOS TRIUNFADORES PARA QUE COOPEREN CON EL MEMORIAL CUBANO

Aqui vemos las pardedes con los martires y victimas, la bandera cubana y un medallón

Aqui vemos las pardedes con los martires y victimas,
la bandera cubana y un medallón

Este articulo lo escribo como cubano y periodista y aclaro que no soy miembro de la Comisión del Memorial Cubano que tan buen trabajo ha realizado para que se construya este inmortal monumento.

Gracias a nuestros mártires que les abrieron los ojos a muchos cubanos hoy exitosos, estos se exiliaron y debido al Exilio pudieron con su inteligencia, voluntad y trabajo ser los cubanos triunfadores de hoy.

Que menos pueden hacer estos triunfadores por los mártires que cooperar económicamente con el Memorial Cubano, monumento que será una denuncia permanente del régimen castrocomunismo a través de los años y los siglos.

En el medallón de bronce que verán a continuación, su donación les permitirá que su nombre, el de su negocio o el de que usted designe permanezca unido al de los mártires y victimas en señal de agradecimiento por la vida que ellos ofrendaron por nuestra patria.

Por favor aquel que reciba este e-mail y conozca a alguno de esos cubanos triunfadores que Gracias a Dios son muchos, envíenle este e-mail y si es posible llámenlo para que ayuden a la Comisión del Memorial Cubano a finalizar esta inmortal obra cuanto antes.

Dos medallones de bronce donados por La Peña Foundation en honor a los Hermanos al Rescate asesinados y las victimas del Remolcador 13 de Marzo

Dos medallones de bronce donados por La Peña Foundation en honor a los Hermanos al Rescate asesinados y las victimas del Remolcador 13 de Marzo

 

 

 

 

Con la ayuda de ustedes muy pronto
se podrá inaugurar esta gran obra.

Los interesados en cooperar o en información

pueden llamar a Francisco (Frank) García al

teléfono 786-621-7505

Asi aparecen cerca de 10,000 martiresy victimas del castrocomunismo

Con la ayuda de ustedes muy pronto
se podrá inaugurar esta gran obra.

Asi aparecen cerca de 10,000 martires
y victimas del castrocomunismo
Con la ayuda de ustedes muy pronto
se podrá inaugurar esta gran obra.

Enviado por: Jesús Angulo
Periodista y fotógrafo voluntario del Memorial Cubano
http://www.jesusanguloguines.com

Otro crimen cubano

Por Oscar Pena
oscarpena_CUBA@yahoo.com

Foto: Otro crimen cubano Derrumbes y destrucción Los cubanos debemos saber que los seres humanos nacemos con derechos, pero (algo que no se quiere siempre saber) también con deberes… Y no ejercer cada uno nuestros deberes individuales hace que seamos cómplices de la ausencia de nuestros derechos humanos… Pongamos el ejemplo del silencio de la población en Cuba ante los crímenes sociales y económicos, ya no políticos… ello hace que cada uno de los ciudadanos se convierta en un cómplice contra nuestra propia convivencia… Veamos hoy este crimen social y económico que hemos conocido: El que fuera el Hospital Pedro Borrás Astorga, encuadrado entre las calles 29 y 27 y F y G, en el capitalino Vedado, y uno de los dos ejemplos más importantes de arquitectura Art Déco (el otro se encuentra en la ciudad de Chicago), será totalmente demolido en el primer semestre del presente año 2013. Las preguntas que uno se hace son: ¿A qué se debió el deterioro de tan magnífica construcción? ¿No se pudo evitar a tiempo con medidas de mantenimiento y reparación antes de llegar a esta situación? ¿Puede darse el país el lujo de perder indolentemente instalaciones de este tipo? ¿Por qué, desde hace dos décadas, se está discutiendo qué hacer con la edificación y nunca se hizo nada para salvarla? ¿Quién responde por esto? De seguro no habrá respuestas, como tampoco las hubo cuando, de la noche a la mañana, por causas que no convencieron a nadie, se decidió demoler el conocido edificio Alaska en la esquina de las calles M y 23, también en el Vedado y se dice que igual suerte le espera al edificio López Serrano, otro ejemplo de Art Déco, en las calles L y Línea… algo parecido pudiera sucederle al Hospital América Arias, en la calle G entre Línea y calle 9. Como es de suponer no son los únicos casos…. lamentablemente muchos más. Otro caso de abandono es el majestuoso gran cine de la playa de Guanabo que se ha dejado deteriorar y llenar de murciélagos… Esto de permitir que edificios importantes se deterioren progresivamente y se conviertan en pérdidas irreparables, sin ningún tipo de acción que evite su destrucción, ya se ha vuelto una costumbre… y lo peor es que nadie responda por ello… Actuar así demuestra, entre otras cosas, absoluta falta de cultura y de respeto por la ciudad y sus valores, algo que debiera ser la divisa principal de quienes dicen servirla por los cargos que ocupan. Mientras la ciudadanía no alce su voz ante estos crímenes sociales y económicos nuestra ciudad continuará cayéndose a pedazos.

Derrumbes y destrucción

Los cubanos debemos saber que los seres humanos nacemos con derechos, pero (algo que no se quiere siempre saber) también con deberes… Y no ejercer cada uno nuestros deberes individuales hace que seamos cómplices de la ausencia de nuestros derechos humanos…

Pongamos el ejemplo del silencio de la población en Cuba ante los crímenes sociales y económicos, ya no políticos… ello hace que cada uno de los ciudadanos se convierta en un cómplice contra nuestra propia convivencia… Veamos hoy este crimen social y económico que hemos conocido:

El que fuera el Hospital Pedro Borrás Astorga, encuadrado entre las calles 29 y 27 y F y G, en el capitalino Vedado, y uno de los dos ejemplos más importantes de arquitectura Art Déco (el otro se encuentra en la ciudad de Chicago), será totalmente demolido en el primer semestre del presente año 2013.

Las preguntas que uno se hace son:

¿A qué se debió el deterioro de tan magnífica construcción? ¿No se pudo evitar a tiempo con medidas de mantenimiento y reparación antes de llegar a esta situación? ¿Puede darse el país el lujo de perder indolentemente instalaciones de este tipo? ¿Por qué, desde hace dos décadas, se está discutiendo qué hacer con la edificación y nunca se hizo nada para salvarla? ¿Quién responde por esto? De seguro no habrá respuestas, como tampoco las hubo cuando, de la noche a la mañana, por causas que no convencieron a nadie, se decidió demoler el conocido edificio Alaska en la esquina de las calles M y 23, también en el Vedado y se dice que igual suerte le espera al edificio López Serrano, otro ejemplo de Art Déco, en las calles L y Línea… algo parecido pudiera sucederle al Hospital América Arias, en la calle G entre Línea y calle 9. Como es de suponer no son los únicos casos…. lamentablemente muchos más. Otro caso de abandono es el majestuoso gran cine de la playa de Guanabo que se ha dejado deteriorar y llenar de murciélagos…

Esto de permitir que edificios importantes se deterioren progresivamente y se conviertan en pérdidas irreparables, sin ningún tipo de acción que evite su destrucción, ya se ha vuelto una costumbre… y lo peor es que nadie responda por ello…

Actuar así demuestra, entre otras cosas, absoluta falta de cultura y de respeto por la ciudad y sus valores, algo que debiera ser la divisa principal de quienes dicen servirla por los cargos que ocupan.

Mientras la ciudadanía no alce su voz ante estos crímenes sociales y económicos nuestra ciudad continuará cayéndose a pedazos.

OP

Espacio Laical rechazó desde Cuba el hostigamiento a Yoani Sánchez en Brasil


“se hace necesario rechazar el hostigamiento al que está siendo sometida la bloguera-opositora cubana Yoani Sánchez, durante su estancia en Brasil que ha resultado posible gracias a la liberalización de las regulaciones migratorias. Grupos organizados y, según suponen muchos, en coordinación con alguna instancia de poder en Cuba, la confrontan insistentemente, no a través del razonamiento y del empleo de argumentos, sino mediante la ofensa y el boicot. Actos de esta índole atentan contra la dignidad de la persona agredida, contra la civilidad de la cultura política cubana y contra la credibilidad de la Revolución misma, a la cual esos grupos pretenden defender”
Espacio Laical.