El desliz del senador John McCain

John McCain. Foto: Richard Johnstone

 
Por Dr. Darsi Ferret
Miami, Florida. 12 de Julio de 2013.
En medio de la perjudicial debilidad mostrada por la administración de Barack Obama en política internacional, la figura del senador republicano John McCain despierta simpatías por su posición más a tono con los desafíos que presenta EEUU. Sin embargo, se ha lanzado con una jorobada en el caso de Egipto que resulta reprochable.
McCain pidió a Obama suspender la ayuda estadounidense a Egipto, valorada en unos 1500 millones, conforme establece la ley en casos de golpes de Estado contra gobiernos democráticos. Apostar por el depuesto gobernante, Mohamed Morsi, es ponerse del lado de quienes apoyan la radicalización del islamismo en Egipto a espalda de la voluntad popular.
Hace un año, la población de ese país árabe logró sacar del poder a Hosni Mubarak mediante protestas masivas, luego de décadas imponiendo su dictadura autoritaria. Y los manifestantes no portaban carteles reclamando Ley de Sharia, sino libertad.
Luego vinieron las elecciones que fueron ganadas por Morsi, al frente del movimiento Hermandad Musulmana. Durante su corta gestión, no gobernó en función de los intereses de sus representados, sino que adoptó una serie de decretos para reforzar su autoritarismo y apuntillar los intereses de su grupo religioso radicalizando el islamismo.
Los egipcios se negaron a seguir por ese rumbo inaceptable y volvieron a la carga en las calles de manera masiva. Unos 20 millones manifestaron por sacar a Morsi y su grupo religioso fundamentalista del poder. El ejército dio un ultimatún a la presidencia para que aceptara negociar una salida a la grave crisis en la que metieron a la nación. Como Morsi se aferró al poder desoyendo las exigencias de la mayoría del pueblo, los militares lo destituyeron por la fuerza y acto seguido entregaron el poder a las autoridades civiles nucleadas en la oposición.
En ningún momento hubo una intervención de los uniformados para quedarse con las riendas del poder. Tampoco actuaron, como si lo hizo Mursi y su panda de islamistas recalcitrantes, aplastando la voluntad de la mayoría de la población.
Democracia es algo más que respetar los resultados de una elección. Más importante es que se gobierne representando los intereses del pueblo, y no imponiendo los intereses de grupos particulares.
Esa peligrosa petición de McCain siembra la duda en el caso cubano de que: si un grupo de militares decide sacar del poder a los Castro y entregárselo a autoridades civiles para que se encarguen de llamar a elecciones, ¿acaso condenaría la acción? O, ¿llamaría a que los EEUU rompan las relaciones con Venezuela si algunos militares destronaran a Nicolás Maduro e igualmente le dieran el poder a civiles que convocaran a elecciones?
Lo condenable es que se desconozcan las libertades y derechos de los pueblos, no los intereses de personajes que se creen ungidos con el derecho divino a gobernar a los demás según se les antoje. El hondureño Roberto Micheletti tiene toda mi admiración.
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