LA TRAGEDIA DE HIALEAH

A propósito del asesinato masivo ocurrido en la ciudad de Hialeah, Florida, en la que perdieron la vida seis personas inocentes. Si el asesino no hubiera podido adquirir tan fácilmente el arma, y hasta hacer un curso para manejarla, quizás se hubiera podido evitar esta tragedia porque, si los homicidas carecieran de armas, no podrían disparar a matar como ocurrió.

Aún así, hay personas que defienden a capa y espada la ley que autoriza el porte de armas de fuego porque creen firmemente que de esa forma estarán más protegidos de los delincuentes, aunque, vale la pena reiterar: si los asesinos no pudieran comprarlas, les sería mucho más difícil perpetrar sus violentos ataques y, por lógica, se reducirían los horrendos homicidios que se cometen con tanta frecuencia.

Al leer o escuchar las noticias, es muy bajo el porcentaje de malhechores abatidos por personas que en determinado momento dispararon en defensa propia.

Tanto las personas de bien como los delincuentes, tienen la misma facilidad de adquirir armas de fuego ¿Quién las usa más, el asesino o el que trata de defender su vida? La respuesta es obvia, mata más el agresor que el agredido, a pesar que tanto el uno como el otro, tiene la misma facilidad de adquirir un arma de fuego.

Pero, claro, la restricción de venta de armas no le conviene a las poderosas industrias que las producen.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

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