Una breve caminata por La Habana

La Habana. Foto: Ion Antolin Llorente


José (Pepe) Martel

Nunca me canso de caminar por las calles de mi ciudad natal y nunca olvidar sus calzadas y avenidas. Sus parques y paseos donde demuestra que en un tiempo llego a ser la bella de Cuba, una nación prospera y envidiada por muchos donde hoy en día denota tristeza, desolación y destrucción física y atormentada por un régimen que impera desde 1959 que la sumido en la miseria y la desesperación. Confiemos que pronto desaparezca para siempre y podamos devolverle todos sus atributos y la libertad ciudadana.

Entrando por esa histórica Habana Vieja recorrer sus estrechas calles y aceras coloniales de casi dos siglos de fabricación. Caminar Aguiar, Amargura, Compostela, Habana, Luz , Mercaderes, Muralla, Obispo, O’Reilly, San Ignacio, Sol, Obrapia, Teniente Rey, Villegas, Empedrado, Tejadillo, San Juan de Dios, Egido, Callejón del Angel hasta salir a la Avenida del Puerto y ver la acogedora Bahía de La Habana.

Sus viejos castillos y fortalezas que en tiempo de la ocupación española defendieron a sus habitantes de ataques corsarios y piratas. Sus hoteles, bares, restaurantes y bodegones donde se almacenaba la mercancía y suntuosas residencias con sus cocheras. Calles asfaltadas y algunas cubiertas por adoquines mostrando la calidad de ese duro material diseñado para soportar el paso de coches y caballos. Son recuerdos de aquella gran ciudad Caribbean de tiempo de antaño.

Saliendo de esa legendaria sección seguir la ruta programada caminar por la Calzada de Monte (Máximo Gómez) que comienza en la Plaza de las Ursulinas (calle de Egido) y pasa por el Mercado Único hasta la Esquina de Tejas, continua por la Calzada de Jesús del Monte (mas conocida como Calzada de 10 de Octubre) hasta entrar en el pueblo de Santiago de las Vegas.

Y escogiendo la Calzada de Ayestaran que nace en la Avenida de Carlos III (conocida ahora como Salvador Allende) en la intersección de Infanta (Avenida de Menocal) hasta la Avenida de Rancho Boyeros (Avenida de Independencia) antes de llegar a la Calzada de Puentes Grande (unas cuadras antes de llegar a la Fuente Luminosa (vulgarmente conocida como el bidet de Paulina) rotonda frente a la Ciudad Deportiva.

Y si habláramos de la Avenida de Carlos III (históricamente Paseo de Tacón) en honor aun gobernador español que la inaugurada en 1836. Comienza en la intersección de la Calle Reina (Avenida Simon Bolívar) y la Calle Belacoain (Padre Félix Varela).

Si volvemos a la Avenida del Puerto que bordea todo el litoral de la bahía y puerto se termina en el Paseo del Prado donde comienza la Avenida del Malecón (Avenida George Washington) que continua pasando por el Parque de Maceo, Hotel Nacional, edificio Embajada de Estados Unidos (hoy Sección de Intereses) y sigue hasta La Chorrera desapareciendo en las cauces del río Almendares. Y retornando a la Avenida del Puerto (al sur) buscaríamos la carretera conocida como la Vía Blanca que nos llevaría a la provincia de Matanzas.

Hablando del Reparto del Vedado, su famosa y muy transitada Calle 23, no se nos puede escapar donde se fabricaron bellos edificios de apartamentos conocidos como “propiedades horizontales”, cines, teatros, restaurantes, clubes, cafeterías, cines, parque de diversiones, centro comercial y un tramo del Malecón a la Calle L conocido como La Rampa con aceras de granito. Edificios de gobierno, agencias de pasajes, exhibidora de automóviles, bancos. El edificio del Seguro Medico, el Pabellón Cuba y el edificio de L y 23 donde radica el Cine Yara (antes Radiocentro y también conocido como Warner) actualmente ocupado por el Instituto Nacional de Radio y Televisión (antes propiedad de los hermanos Goar y Abel Mestre). Ese tramo de calle mostrando el Hotel Habana Libre (antes Havana Hilton) construido con el dinero de los trabajadores gastronomicos através de su caja de retiros. El antiguo edificio de apartamento “Alaska”, la Funeraria Caballero. El Cine La Rampa con su pizzería y un club soterrado. Otros clubes “La Zorra y el Cuervo”, “Club 23”, Cafetería “Wakamba” y otros atractivos negocios.

Seguir caminando Calle 23 arriba disfrutar de la Heladería Copelia que esperamos que cuando el actual régimen castrista desaparezca se convierta de nuevo en un sitio donde disfrutaríamos de variedades de exquisitos helados. Los cines Riviera y la Cinemateca 23 y 10. Una tienda de variedades (F. W. Woolworth Co. /Ten Cent) y amplios locales de cafeterías y restaurantes. Esta monumental 23 muere en el puente del río Almendares donde comienza la Avenida 41 (Columbia).

Y por ahora para hacer cansancio tanta lectura transitar por la Avenida de Línea (antes conocida como Calle 9) del Vedado es un encanto. Comienza desde el Malecón hasta el túnel que atraviesa el río Almendares. Se dice que fue en 1950 se comenzó a enumerar esos inmuebles. Bellos parques, colegios, sala de cines (Trianon, Mella (antes Rodi), Olimpic), altos edificios de apartamentos y de oficinas. Amplias residencias, bancos, estaciones de correo. La reconocida “Casa Potin” lugar para merendar y disfrutar de exquisitos platos a la orden. El Hospital de Maternidad “America Arias” y dos grandes calles que las atravesaban, Calle G o Avenida de los Presidentes y la Calle Paseo ambas desaparecen en el Malecón.

Hasta otra ocasión de volver a caminar La Habana y si aclaro que todo lo expresado es cosas del pasado pues nada, con alguna ligera excepción, es apetecible en la Cuba de los Castro.

Miami, Florida, USA.
Joselamartel@yahoo.com

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