ES HORA

Sembremos rosas blancas.

Sembremos rosas blancas.

París, 30 de noviembre de 2013.

Querida Ofelia:

Te hago llegar este interesante artículo que escribió nuestro amigo poeta disidente cubano Yndamiro Restano. Me lo envió ayer desde Miami.

“Todo parece indicar que hay dos voces en el interior de los seres humanos: Una nos propone la armonía; la otra la disgregación y el caos. También sucede esto con la sociedad que está compuesta por hombres. Obviamente, para que haya armonía debe haber proporcionalidad. El exceso es el delirio del demonio cuando grita y gesticula en sus peores momentos. Hay otros instantes que lo peor se disfraza de bondad, que el mal aparece como algo banal, especialmente porque al principio nadie sabe lo que persigue el mal. En el caso cubano el mal persiste en las fuerzas polarizadas y dominantes y el bien es tomado por debilidad e ingenuidad. ¿Pero quien está sufriendo en medio de esta polarización reaccionaria? La respuesta es obvia: El pueblo.

Curiosamente nadie habla del pueblo de Cuba. El que creyó que sobrevenía la Revolución Martiana que Cuba necesitaba. El que alfabetizó en las montañas a campesinos olvidados. El que cruzó los mares y entregó la vida de sus mejores hijos. El que creyó y fue engañado por la demagogia de un liderazgo que luchaba a toda costa por el poder mientras que la mayoría de los revolucionarios luchaban por la libertad. Porque ese es el meollo de la cuestión, en Cuba como en tantas otras revoluciones: Unos luchan por el poder y otros lo hacen por la libertad. No tengo que explicar lo que eso significa y el desastre moral que acarrea. Es seguro, que hay seres humanos que prefieren la libertad y eso son los héroes de la humanidad. Pero otros prefieren el poder y son los antihéroes de la especie. Pues, no tienen libre albedrio y son incondicionales a su ego.

Parafraseando a Anna Harend, son marionetas de su ego, son narcisistas soberbios que no les alcanza el pequeño charco de su vanidad y se esfuerzan de manera apocalíptica en ensuciar las aguas transparentes de la libertad. Sin embargo, a pesar de esta incuestionable realidad vital, el Espíritu, los sentimientos humanos, el altruismo, existen. Por supuesto, eso también se ha demostrado en el caso cubano. Hombres íntegros de la cabeza al cielo, que parecen regar rosas y comprensión, a su paso como es el caso de Bernardo Benes, han demostrado que la buena voluntad puede más que el bicho retorcido del odio y del resentimiento. No tengo que enumerar la obra de Benes, pero si resaltar que el fundador de la Reconciliación Nacional, que por medios diplomáticos e inteligentes logró que salieran miles de presos políticos de la cárcel, hoy se encuentra en un home. Una mente neutralizada por el extremismo. Recordemos que los extremistas no dan la mano al otro sino que ponen traspiés.

Todos los que queremos al pueblo de Cuba. No hablo del gobierno. Todos los que amamos a Cuba somos águilas del Espíritu que deseamos que el pueblo cubano salga de la crisálida y vuele libremente. Antepongamos de una vez, la libertad a la verdad. Al fin, la verdad es un brillante de mil facetas. Los que pensamos que es hora de que Cuba vuele como el águila de la libertad. Debemos partir del lenguaje de las águilas no de la elaboración pícara de dos polos de poder que ocultan el verdadero lenguaje y nos entregan su interpretación tendenciosa. Es hora para Cuba, es hora para todos los cubanos, los de afuera y los de adentro. Dios nos colocó a 90 millas del país más generoso y desarrollado del planeta. Raúl Castro debe proclamarse presidente de todos los cubanos. Gusano es quien llama a otro ser humano gusano. Todo ser humano debe ser respetado por el solo hecho de ser una persona. Hay que ir a una Cuba mejor sin odios ni venganzas, envolvamos a los Salieri envidiosos y resentidos en el olvido. Odiar a los malvados es inmortalizarlos. En los momentos de desesperación solo nos salva el amor y la poesía. Además, la voz del bien es fácil de identificar porque ilumina lo que toca; mientras que la del mal, marchita y apaga todo lo que hay por donde pasa. Es la hora de Cuba. No tratemos de componer la espada rota por la barbarie de seguir glorificando la violencia. Sembremos rosas, preferiblemente blancas » .
Yndamiro Restano

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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