SUS ULTIMAS PALABRAS FUERON: “LA LUCHA CONTINUA. ¡VIVA CUBA LIBRE!

 Don Huber Matos.

Don Huber Matos.

París, 28 de febrero de 2014.

Querida Ofelia:

Me llega desde Miami la mala noticia de la pérdida física de un gran hombre que dedicó su vida a la Libertad de nuestra Patria: Huber Matos.

Lo conocí personalmente en Roma, durante el “Congreso Europa Chiama Cuba”, organizado por la inolvidable Laura González. Compartimos: almuerzos, cenas, conferencias y paseos por la Ciudad Eterna. Después lo volví a encontrar en el “Congreso del 10 de Octubre” en La Asamblea Nacional (Congreso) de Francia y en la recepción en casa de la Sra. Nelia Barletta. Tenía gran sentido del humor. Cuando le presenté a mi esposa en casa de Nelia nos dijo: “Esta señora es la prueba de que la cubana es la Perla del Edén”.

Posteriormente, en cada viaje que hicimos a Miami, siempre tenía la oportunidad de hablar con él. Era un hombre luminoso, de mirada profunda, del cual se desprendía la simplicidad de los verdaderos grandes hombres.

“Comunicado de Cuba Independiente y Democrática:

Huber Matos falleció en la madrugada del 27 de Febrero en Miami. El día 25 había ingresado en el Hospital Kendall Regional donde se le diagnosticó un ataque masivo del corazón. El día 26 pidió que le retiraran el equipo que lo ayudaba a respirar, porque quería despedirse de su esposa María Luisa Araluce y de sus hijos y nietos. Durante el día recibió llamadas desde Cuba de los principales dirigentes de su partido, Cuba Independiente y Democrática (CID) quienes le ratificaron que la organización no descansaría hasta que la isla fuera libre. Activistas en Holguín le cantaron el himno nacional y miembros de la organización en toda Cuba fueron notificados de la situación y del compromiso con su dirigente. Sus últimas palabras fueron “La lucha continua ¡Viva Cuba Libre!”.

Huber Matos dejó un testamento político y una carta a los venezolanos. Será velado en Miami el domingo 2 de marzo y pidió ser trasladado a Costa Rica, país que lo acogió cuando llegó exiliado por primera vez durante la lucha revolucionaria en 1957. Fue de Costa Rica de donde partió hacia la Sierra Maestra a unirse a la guerra de guerrillas, y a esa nación regresó luego de cumplir dos décadas de prisión en 1979. “Quiero hacer mi viaje de regreso a Cuba desde la misma tierra cuyo pueblo siempre me demostró solidaridad y cariño, quiero descansar en suelo costarricense hasta que Cuba sea libre y de allí a Yara, a acompañar a mi madre y a reunirme con mi padre y con los cubanos.”

Huber Matos Benítez nació en Yara, Cuba, el 26 de noviembre de 1918. Fue un maestro de escuela convertido en revolucionario por su oposición a la dictadura de Fulgencio Batista. En 1957, durante una de las operaciones de apoyo logístico a los rebeldes, Matos fue capturado por el ejército de Batista en las inmediaciones de la Sierra Maestra, pero pudo escapar y exiliarse en Costa Rica. Allí, con el respaldo del presidente José Figueres reunió armas con las que aterrizó en un avión de carga en la Sierra Maestra. Estas armas fueron decisivas para el triunfo del pequeño y mal equipado Ejército Rebelde contra la ofensiva lanzada por las tropas de Batista en 1958. Por su audacia y liderazgo en la lucha guerrillera, Matos fue el rebelde que más rápido ascendió a comandante, como jefe de la Columna 9 Antonio Guiteras. Los frecuentes combates y triunfos de esta columna convirtieron a Huber Matos y a sus hombres en una leyenda. La Columna 9 estuvo a cargo del sitio, rendición y toma de la ciudad de Santiago, acción determinante para la victoria final del movimiento revolucionario. Las fotografías del ingreso triunfal de Fidel Castro en La Habana muestran a su lado a Huber Matos y a Camilo Cienfuegos.

En 1959 Matos fue nombrado Comandante del Ejército en la provincia de Camagüey. Después de haber discutido varias veces con Fidel Castro el creciente alineamiento del proceso con el comunismo, renunció, señalando que esto constituía una traición a los postulados democráticos de la Revolución tal y como habían sido prometidos al pueblo cubano. Como respuesta, Castro ordenó su arresto el 21 de octubre de 1959. Una semana después de su detención Camilo Cienfuegos, que compartía la misma preocupación con Matos, desapareció misteriosamente con su avión y piloto y nunca fueron encontrados. Durante el juicio sumario por sedición en diciembre de 1959 Matos insistió en denunciar la desviación de que era objeto el movimiento revolucionario por el que él y tantos otros habían arriesgado sus vidas. Fue sentenciado a veinte años de cárcel, que cumplió en rebeldía hasta el último día en 1979.

Al salir de prisión, una representación del gobierno costarricense viajó a Cuba a acompañarlo en su viaje a Costa Rica, donde un numeroso grupo de cubanos lo esperaba en el aeropuerto junto al presidente Rodrigo Carazo, José Figueres y Oscar Arias. Desde el exilio hizo una tenaz labor de denuncia al régimen castrista. Esto lo llevó a fundar en 1980 en Caracas, Venezuela, el movimiento Cuba Independiente y Democrática (CID), que cuenta hoy con una numerosa militancia organizada en delegaciones en todo el territorio de la isla. Los miembros del CID son con frecuencia hostigados, apresados y a veces torturados por las autoridades cubanas.

En su libro autobiográfico “Cómo llegó la noche”, del cual se han vendido más de 100.000 ejemplares y que circula clandestinamente en Cuba, Matos narra con detalle su participación en el ejército revolucionario y su posterior reclusión en el presidio, en la que fue sometido a toda clase de torturas.

Como Secretario General del CID, desde su base en Miami, Florida, Huber Matos desplegó una intensa actividad de denuncia y proselitismo en los Estados Unidos, América Latina y Europa. Su partido, de inclinación social demócrata, publicó en el año 2002 el Proyecto de la Nueva República, que tiene cinco puntos programáticos fundamentales: 1. Independencia y soberanía 2. Democracia pluripartidista 3. Economía de libre mercado 4. Derechos humanos y justicia social 5. Integración latinoamericana y continental. Además, en el año 2011 el CID hizo público un Proyecto Constitucional que garantiza el ejercicio de las libertades democráticas y el respeto a los derechos humanos para todos los habitantes de la isla, e incluye una amplia variedad de provisiones sobre educación, bienestar social, economía y medio ambiente.

El comandante Matos se graduó de maestro en Santiago de Cuba y alcanzó un doctorado en Pedagogía en la Universidad de La Habana”.

Rogelio Matos Araluce: 1 321 759 8066 rogeliomatos@gmail.com
Huber Matos Garsault; 1 305 906 1950 hubermatos@hotmail.com

Huber Matos no logró realizar su sueño de ver a Cuba Libre y Democrática. Pero, desde allá, muy cerca del Señor, contemplará más temprano que tarde a la Libertad reinar sobre nuestra querida Patria.

Mi esposa se une a mí para rogar por su alma y presentar nuestras más sinceras condolencias a sus seres queridos.

Con gran simpatía desde la Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio interviene en el conflicto Acero-Angulo

cm

A NUESTROS COLEGAS DR. JESÚS ANGULO Y LIC. GERMAN ACERO

Mis cordiales saludos a tan meritorios y distinguidos colegas:

Enterado del lamentable roce de opiniones e interpretaciones de cómo opera esa extraordinaria obra que es el Monumento a nuestros héroes preciso que el CNP como Institución gremialista está obligado-y lo hacemos- a intervenir cuando la Institución está involucrada, que no precisamente es el caso.

Entiendo como lógico procedimiento que los familiares de todos aquellos con interés de figurar en el Memorial deben en tiempo y requisitos a cumplir con lo requerido por tan noble Institución.

Hable dos veces con el Sr. Acero y por su parte no habrá más diferencia-que lo ideal es que hubiera sido en privado- ni mucho menos demandas judiciales de ningún tipo. O sea asunto terminado.

Finalmente salude al Colega y Primer Vicedecano, Dr. Angulo para informarle de dicha conversación y Felicitar en nombre del CNPEXILIO al comité organizador, por la gran Obra de vital reconocimiento a los Mártires de nuestra Patria, así como felicitarlo por la Placa de reconocimiento por su ayuda al monumento, que le fue otorgada por el Comité Organizador de dicha obra.

Dado en Miami, 25 de Febrero, 2014

Lic. Salvador Romaní Orúe

D E C A N O

JUNTA DE GOBIERNO CNPEXILIO

Ola humana de cubanos honró a los mártires y victimas en el Memorial en su día.

Reportaje gráfico realizado por Jesús Angulo.

 

Cubanos buscando entre los mártires y victimas a sus familiares y amigos - KopiaCubanos buscando entre los mártires y victimas a sus familiares y amigos.

De izquierda a derecha, el Vicepresidente Renato Gómez, la miembro - KopiaDe izquierda a derecha, el Vicepresidente Renato Gómez, la miembro.Marta Carrera, el Tesorero Eddy Carrera, la miembro Irma García, el Presidente Francisco (Frank) García, el miembro Emilio Subil y el Ex-Comisionado Joe Martínez.

El abogado Cesar Álvarez presentó al senador cubano-americano - KopiaEl abogado Cesar Álvarez presentó al senador cubano-americano. Marco Rubio.

El senador cubano-americano - Kopia El senador cubano-americano Marco Rubio mientras ofrecía un emotivo discurso en honor a los mártires y victimas del castro comunismo.

El presidente del Memorial Cubano, Inc. Francisco (Frank) García - KopiaEl presidente del Memorial Cubano, Inc. Francisco (Frank) García mientras hacía uso de la palabra

 

foto1

foto2

foto3

– – – – 0 – – – –

inlage

El que suscribe Jesús Angulo, periodista y fotógrafo voluntario del Memorial Cubano, agradece por este medio a los miembros de la corporación Memorial Cubano, Inc. la placa que se me entregó por haber hecho una labor publicitaria del Memorial Cubano desde su comienzo, trabajo voluntario que gracias a mi Dios, me fue impuesto como cubano por los mártires y victimas del castro comunismo y que hice lo mejor que pude.

Enviado por:

eesus angulo

Jesús Angulo

http://www.jesusanguloguines.com

RECUERDOS, RECUERDOS…

 El Cristo de la Catedral de San Isidro. Madrid.

El Cristo de la Catedral de San Isidro. Madrid.

París, 18 de enero de 2014.

Recordada Ofelia:

Hemingway dijo que París era una fiesta, pero creo que no se trata del pretérito, sino también del presente y del futuro, ¿Por qué lo afirmo? Pues, simplemente porque en esta ciudad siempre hay algo que festejar. Recuerdo en el verano del 2000 el encuentro final de la Copa de Europa de fútbol entre Italia y Francia. Nosotros le íbamos a Italia, pusimos hasta la bandera italiana en la terraza de nuestra casa. Al mismo tiempo varias veces comentábamos el partido por teléfono con amigos italianos de Nápoles, Milán, Como y Florencia. Faltaban 12 segundos en las prolongaciones y en ese momento Francia hizo un gol, lo que empató 1 a 1. Siguió el juego y Francia hizo un segundo gol dándole la victoria. A nosotros nos cayó un jarro de agua fría encima. Sin embargo aquí la alegría fue generalizada. Decenas de miles de personas salieron a las calles para cantar victoria, mientras que durante el encuentro la tele transmitía imágenes desde un helicóptero y las calles estaban completamente vacías, eran rarísimos los coches hasta en la animadísima Avenue des Champs Elysées. Y como a río revuelto ganancia de pescadores, bandas de delincuentes se aprovecharon y saquearon 19 tiendas de lujo de esa famosa avenida ante la impotencia de la policía, ocupada por tanta algarabía y tanta fiesta.

También recuerdo cuando fuimos al Stade de France, ese gigantesco estadio construido para el Mundial de Fútbol, es una especie de enorme platillo volador posado a sólo diez kms. al norte de la capital. Fuimos a ver el show de Tina Turner. El escenario de ciencia ficción estaba en un extremo del terreno, todo color aluminio, una especie de cohete con pasarelas, se abría, se cerraba, se movía en todos los sentidos. La Turner cantó sus viejos éxitos y otros nuevos, en cierto momento un brazo de metal la agarró delicadamente y la llevó a unos 50 metros sobre el público. Según la prensa éramos más de cien mil personas. Nosotros estábamos en la tribuna de honor, pues fuimos invitados por Solange, esta chica que yo conocí en la capital de la Perla de las Antillas recién nacida, hija de una profesora amiga mía, una belleza tropical intemporal, que ahora vive en Suiza.

Solange era una de las tres bailarinas que bailaban con Tina durante todo el espectáculo. Fue escogida entre 137 chicas que se presentaron al casting en New York. Yo al verla bailar me sentí muy orgulloso, como en cada ocasión en que veo que algún cubanito triunfa en este mundo capitalista donde sólo el talento cuenta y no la “integración revolucionaria”. Ya habían pasado por 69 ciudades y al día siguiente se iban a Londres y terminarían la gira en San Francisco, de nuevo en los EE.UU.

Al final del espectáculo Tina presentó a cada músico y a las bailarinas, sus rostros iban apareciendo en las tres pantallas gigantes que bordeaban el escenario. Al llegar el turno de Solange, la Turner dijo que era francesa, lo que lógicamente alzó un gran aplauso en el público galo. Al final la esperamos, y nos fuimos con esta chica de apenas 21 años a “souper” a un restaurante. Nos dijo que ya habían actuado en Miami, donde también la presentaron como francesa. Hay que decir que Solange tiene la doble nacionalidad cubano francesa.

Cuando la Turner salió al escenario con sus infinitas piernas, en lo alto de unos zapatos de tacones de altura vertiginosa (¿Cómo logrará bailar con ellos?), con una minifalda negra como sólo ella sabe llevar, parecía que un ciclón pasaba por el estadio. Desbordaba de energía a pesar de sus más de 60 años. Durante dos horas cantó, bailó, animó, hizo chistes, llenó el gigantesco escenario.

Por eso te digo que Hemingway tenía razón. Era un hombre que sabía vivir. Durante la liberación de París en 1944, mientras que los franceses y las tropas de los EE.UU. ocupaban los lugares estratégicos de la ciudad, él “liberó” el bar del Hotel Ritz, uno de los más lujosos del mundo. Además era un hombre que tenía buen gusto. Visité varias veces su casa en La Habana y también la de Key West, en ambas se nota ese gusto por las cosas verdaderas, no hay nada superfluo, nada de nuevo rico. Son casas llenas de ventanas, abiertas completamente al jardín, donde el aire circula, con recuerdos y… libros por todas partes. Casas donde da gusto vivir, inundadas por el verdor y la brisa. Hay hamacas, sillones, sombreros de paja, gatos, etc.

Pero bueno si te sigo contando mis anécdotas, mis aventuras o mis nostalgias en este exilio parisino (el exilio aún en el mejor de los casos es una pena muy difícil de soportar), el día en que te vea no tendré muchas cosas de que hablar contigo.

Cada semana recibo e-mails o mensajes por Facebook o Skype de amigos o familiares desde: Cuba, Puerto Rico, México, Venezuela, EE.UU. , República Dominicana, España, Italia, Suiza, Canadá, etc. ¿Cómo lograr contestarles a todos? Me es imposible, me haría falta una secretaria.

Con lo que me gusta a mí recibir cartas. Mi madre me contaba que un día viviendo allá en aquel pueblito villaclareño que se llama Camajuaní. El cartero pasó y dejó una carta a una señora que vivía enfrente, a Concha Portal, y como a nosotros no, yo empecé a llorar y quería que me compraran una carta; tendría unos 6 ó 7 años.

Concha era una buena mujer. Yo iba a su casa todas las tardes a ver los muñe por la tele. Éramos unos cuantos fiñes, los que nos sentábamos en el piso frente a la pantalla. La hija de ella que se llamaba Mercedita y siempre estaba vestida con encajes, lazos y vuelos (como las niñas de La Edad de Oro), se sentaba en un sillón, que para mí, visto desde el piso, era una especie de trono. Detrás del televisor había una pared donde eran expuestas las fotos de Mercedita, una por cada cumpleaños apagando las velitas: una verdadera colección. Sus cumpleaños le quedaban bien, yo siempre llevaba de regalo a todos una caja de talco marca Burbujas, Tres Flores o Maja, o una caja de tres jabones Maderas de Oriente, Heno de Pravia o Maja. No sé lo que se regalaría en San Cristóbal de La Habana, en mi terruño ésas eran las costumbres

Mercedita ponía los regalos sobre su cama. Lo que más me gustaba era la piñata, tirarse al piso a coger los caramelos, que eran de verdad, no como aquellos de azúcar prieta que regalaban de contra en la bodega de los Torres adonde yo iba a hacer los mandados.

Teníamos una vecina que me quería mucho y que se llamaba Digna, hacía honor a su nombre, ella tenía dos hijos: Teresita y José. En diciembre del 1958 Joseíto cometió el error de hacerse casquito por 33 pesos mensuales y lo enviaron a la Sierra Maestra. A partir de ese momento empezó Digna a rezar. Al triunfar la “gloriosa” revolución Joseíto estuvo preso unos meses.

Después cuando todo se puso muy rojo Joseíto trató de irse en una lancha por Caibarién, pero un “compañero” lo denunció y fue condenado a nueve años de cárcel, los cuales cumplió hasta el último día, pues era un plantado. Digna los pasó rezando sentada en un sillón al lado del postigo de la sala, pensando en aquel hijo detrás de las rejas en la tristemente célebre cárcel de Boniato.

Cada vez que yo iba a Camajuaní me la encontraba en su sillón como una Penélope cubana que tejía sueños de Libertad en su mente. Su marido Buxeda era todo un personaje, cuando yo era niño me regalaba por el día palomas o conejos blancos de ojos rojos, que yo metía en una jaula en el traspatio, pero que al amanecer habían desaparecido. Él me decía que las ratas se los habían comido. Yo ingenuamente debido a mi edad lo creía. Viví en Camajuaní hasta la edad de los 9 años. Me fui en febrero del 1959 para regresar sólo una vez al año de vacaciones.

Una de las anécdotas más sabrosas de Buxeda es famosa. La pared que nos separaba era de madera y por lo tanto a veces había fisuras entre una tabla y otra y mi tía Julita durante el verano planchaba en el cuarto en sayuela y ajustadores. En una calurosísima tarde caribeña, ella sintió una discusión en la casa de al lado. Era nada menos que Digna había encontrado a Buxeda debajo de la cama mirando por una rendijita como mi tía planchaba. Al preguntarle lo que estaba haciendo respondió que se le había perdido un quilo prieto. Cuando Digna se agachó, pudo comprobar que Buxeda había hecho un huequito con una cuchilla en la tabla, el cual tapaba con un papelito. ¡Qué personaje!

Cuando Digna falleció con ella se fueron muchos bellos recuerdos, ella siempre era mi Ángel de la Guarda cuando me castigaban, me defendía y protegía. Cuando veo conejos blancos o palomas siempre viene a mi mente la figura simpática del viejo y ocurrente Buxeda.

Una amiga que vive en los EE.UU. está loca por venir a París pero su esposo es celoso y por lo tanto a pesar de más de 30 años de casados, le es imposible. Yo sugiero la solución del cinturón de castidad. En la época medieval eran de hierro con cadenas y candados, ahora deben de ser, en el caso de que existan, de plexiglás con código secreto como las tarjetas de crédito, quizás modulables, deben pesar pocos gramos. Esa sería una buena solución. ¿No crees?

Esta semana llegará una vieja amiga que vive en Puerto Rico, la pasaremos bien como siempre. Decía la canción que recordar es vivir: Crearemos nuevos lazos y nuevos recuerdo comunes.

Dimos la Fiesta de la Libertad, y como cada año, vinieron amigos desde Suiza, Italia y España, en total 64, incluyendo a : franceses, armenios, libaneses, portugueses, argentinos, tunecinos, canadienses y unos 12 cubanos, además de una buena veintena de amigos de nuestro hijo de la universidad. Fue en la residencia de la familia Bourgarel a la que ellos llaman “Le Potager” (El Huerto). En el jardín se montaron dos grandes tiendas de lonas verdes con sendas mesas largas bajo ellas. En una estaban los platos de entremeses, carnes, ensaladas, pan y quesos, etc., y en la otra el bar.

Todo comenzó a la una de la tarde con la llegada de mi colega Marianne (así se llama también a la Patria francesa), la cual haciendo honor a su nombre, se apareció con una gran bandera de Francia, la que colocamos, bajo los aplausos de los amigos, en lo alto de uno de los faroles del jardín. Como “Le Potager”, está en la Rue du 14 juillet, era otro símbolo, ya que esa es la fecha de la Fiesta Nacional, pues ese día se tomó la Bastille en el ya lejano 1789.

En el gran salón que da al jardín se bailaba con música cubana. Los cubanos hacían galas de destreza y de “savoir faire”, mientras que los franceses daban sus simpáticos saltitos. Había seis profesores de español y como todos han estado en Cuba, conocían el ambiente.

Terminó la fiesta, a la cual habíamos llamado pic-nic bailable, a las ocho de la noche. De allí nos fuimos doce a casa y nos seguimos divirtiendo en ésta, hasta las dos y media de la mañana. Asistió a la fiesta una pareja cubana, ella muy simpática, tienen una hija nacida aquí que es una chica finísima, educada, culta y bella, además de simpática, osea que tiene todo lo que tiene que tener para triunfar en esta sociedad occidental. La chica en cuestión, cumplió los 17 años y quiere ir a conocer la tierra natal de sus padres. Por ese motivo nuestra amiga la va a llevar a San Cristóbal de La Habana el mes próximo, ya que según ella, su hija tiene un lado ingenuo y todo lo que ha hecho por su educación a lo largo de tantos años, tanta escuela de monjas, tanta misa, se puede ir a pique si allí en tierra caliente caribeña se encuentra con un cubanazo jineterazo, que le pinte villas y castillas o le haga una zafra erótica. Así ella irá como : madre, chaperona y guardaespaldas -y de todo lo demás- a la vez.

De esa forma celebramos los 32 años de Libertad, y parece que fue ayer cuando tomamos el avión de Iberia (un Douglas DC-10), que venía de Panamá, en aquel aeropuerto con nombre de apóstol laico.

Aquellas últimas seis horas en el aeropuerto fueron de humillaciones, me negaron un vaso de agua en la cafetería para mi hijo de cuatro años, pues según la compañera camarera, allí no había agua para los gusanos. Tuve que esconderme en uno de los servicios, al distinguir a la eminencia gris de Cubatour entre el público, al compañero del Busto. Tuve que donar a la “heroica” revolución, los veinte pesos que llevaba en el bolsillo para comprar algo de beber o comer al niño en la cafetería, por si fuera necesario. Yo no sabía que los “gusanos” no tenían derecho a beber ni comer allí, aunque tuvieran apenas cuatro años, como el niño.

Pudimos subir al avión sólo después de los turistas, que iban con camisetas de los heroicos C.D.R. y con el rostro en rojo y negro del Doctor Guevara de la Serna. A bordo del mismo, el capitán anunció que los cubanos que habían tomado el avión en La Habana, podían tomar y comer todo lo que quisieran, pues Iberia invitaba.

Unos momentos antes de cerrar las puertas, subió a bordo la empleada de Iberia que nos había vendido los billetes en la agencia de La Rampa, cruzó la mirada con la mía y me dijo: ¡Suerte!

Fue la última palabra que escuché de un cubano antes de cruzar el Atlántico. Era el 21 de mayo del 1981. Cuando subimos la escalerilla, yo llevaba un pañuelo rojo, que conservo preciosamente, al momento de entrar en el avión, lo agité en señal de despedida y de aviso a mi padre y a mi cuñada Magdalena, que estaban en la terraza, de que habíamos pasado por todos los controles policíacos de los compañeros y que pronto seríamos Libres.

Aquel avión se demoraba en la pista y yo rezaba, aún no podía creer que me lograba escapar del Coma-Andante. Cuando al fin despegó, sentí que mi corazón latía fuertemente. Miré por la ventanilla y vi algunas palmeras, poco después un mar espléndidamente azul y seguidamente unas islas que imaginé serían las Lucayas. Poco después comenzó la proyección de una película, supe que había que alquilar el casco y como yo no tenía ni un centavo en los bolsillos, le di como respuesta al niño, quien me decía que la película no se oía, que era como las de Chaplin: silente. Él aceptó la respuesta, pero un español que estaba en el asiento delantero, se volvió hacia mí y me preguntó que si era cierto que los cubanos salían sin dinero de Cuba. Ante mi respuesta afirmativa, ese desconocido señor, alquiló el casco y se lo ofreció a mi hijo. Fue la primera de la interminable lista de gentilezas, que tendrían con nosotros los europeos no compañeros.

En el aeropuerto de Barajas estaban los primos de mi esposa : Papito, Milagros, Chicho y Mary, todos se le habían escapado apenas un año antes al Líder Máximo por medio de la Embajada del Perú y de allí a Madrid.

También habían ido a esperarnos los « gallegos » Fernando y Carmen, desde Valladolid, personas encantadoras. Nos fuimos todos al apartamento del barrio de Canillejas, barrio de ladrillos rojos. Fueron allí mis primeras : tiendas, bares, cafeterías, bodegas, carnicerías, quincallas, en fin ,volví a ver comercios, volví a ver a hombres con chaquetas y corbatas, a mujeres con carteras en lugar de jabas, todo era nuevo, el metro, los autobuses limpios, las personas que daban las gracias. Estuvimos una semana paseando por la capital de la Madre Patria, recorrimos : el Museo del Prado, las Descalzas Reales, la Gran Vía, la Puerta del Sol, la Calle de Cuchilleros, ese Corte Inglés con tanta ropa linda. Fue el choque de la Libertad y de la sociedad de consumo occidental.

Recuerdo como recé con toda mi alma a los pies del Cristo de la Catedral de San Isidro. Desde entonces, nunca dejo de ir a rezar ante él cuando visito Madrid.

Estuvimos en un gran parque de diversiones que se llamaba El Batán, que tanto me hacía acordar del Coney Island Park, de la playa de Marianao de mi infancia.

Estuvimos dos días en Valladolid y allí Fernando y Carmen nos presentaron a toda la bellísima familia, paseamos por la ciudad que está llena de monumentos y es interesantísima, antigua capital de España al fin: la Rosaleda, San Pablo, la Universidad, el Museo de la Escultura en madera policromada, plazas, iglesias, monumentos, la Casa de Colón, etc. Nos fuimos a cenar a un castillo medieval, el Torre Lobatón.

Después de una semana castiza, a pesar de la insistencia de los primos de mi esposa, seguimos rumbo a París. La llegada a la capital gala no fue en absoluto agradable. Llegamos a Orly, bajo la llovizna de mayo. Pero allí no había nadie esperándonos, pasamos la aduana y salimos a un gran salón, transcurrieron: una hora, dos, tres, cuatro y no pasaba nada. Mi esposa se puso a llorar. Una aeromoza se aproximó y nos preguntó en un perfecto castellano qué ocurría. Le expliqué que habíamos llegado desde hacía varias horas, que éramos refugiados políticos y que en La Habana el cónsul galo nos había dicho que alguien vendría a buscarnos, pero no sabíamos quién. Ella muy extrañada nos afirmó que en nuestro caso era la “Croix Rouge” o la organización “France Terre de Asile”, quienes se ocupaban de recibirnos. Nos dijo que esperásemos, la vi hacer varias llamadas por teléfono y regresó con el sacerdote de la capilla del aeropuerto. Este señor nos hizo llamar un taxi, nos envió a un hotel próximo (Le Senia) al aeropuerto, pagó él todo, incluso el desayuno del día siguiente y el taxi de regreso al aeropuerto.

Allí estaba el padre a las nueve de la mañana junto a la azafata, que aunque ese día no trabajaba, fue especialmente para traducirnos, pues el sacerdote no hablaba castellano. Nos dio una carta dirigida a “France Terre d’Asile”, nos montó en un taxi y la chica nos regaló 200 francos.

¿Cómo se llama esa chica? Cada vez que voy a ese aeropuerto trato de averiguar infructuosamente quién era ella, esa encantadora francesa que tan amablemente nos ayudó.

El taxi pasó por carreteras más modernas que las vistas en Madrid; entró en la ciudad y nos dejó en las oficinas de la organización francesa de ayuda a los refugiados, a dos pasos de la Opera, allí nos recibió una señora que nos brindó chocolate caliente con galletitas y regaló unas maquinitas a mi hijo. Se puso a llamar por teléfono y en un español más o menos comprensible nos explicó que iríamos a un “foyer”. Nos llamó un taxi y unos treinta minutos después estábamos en el “foyer”. Éste consistía en un inmueble de seis pisos, una especie de hotel de dos estrellas, en cuya planta baja había un gran comedor donde tendríamos las tres comidas diarias gratis. Además nos dieron un ticket y fuimos al vestuario, allí nos regalaron ropas y calzado.

Al día siguiente una señorita nos entrevistó, nos llevó al dispensario para el examen médico y para ponernos las vacunas. Después nos hizo un “dossier” y nos dijo que estábamos, en un “foyer” (hogar) de tránsito, que dentro de tres semanas seríamos enviados a otro “foyer” en una de las provincias francesas.

Al día siguiente fuimos a la misa en la capilla Saint Léon, que estaba a dos cuadras de allí, resulta que ese domingo había una fiesta en el jardín. Una señora se nos acercó y nos preguntó si éramos nuevos en el barrio, le dijimos que éramos refugiados. Esa señora se llamaba Geneviéve Bourgarel, esa noche cenamos a su casa. Ella y su esposo nos presentaron a sus amigos y a sus cinco hijos. Venía a menudo a buscarnos al “foyer”, para llevarnos a su casa.

Mientras tanto, nosotros salíamos después del desayuno para el centro de la ciudad y la visitábamos. Entramos a los grandes museos sin pagar, colándonos por alguna puerta. Durante tres semanas no pagamos en el metro, saltábamos por encima de los torniquetes y hacíamos pasar al niño por debajo de éstos. Descubrimos que en los grandes almacenes, daban muestras de: embutidos, galletitas, aceitunas, pasas, quesos y de muchas cosas más de comer, incluso de vinos. Así íbamos a «almorzar» gratis gracias a las muestras de: Le Printemps, BHV, Le Bon Marché, Marks Spencer, La Samaritaine y Galeries Lafayette.

Una señora amabilísima venía a animar la sala de los niños del “foyer”, ella también y su familia se convertirían en grandes amigos: Cécile y Bernard Le Page. La farmacéutica de la esquina del hogar de refugiados, nos vio entrar en su farmacia y admirar los tetes, biberones y pampers, se acercó a nosotros y nos habló en castellano. Hogaño también es nuestra gran amiga Françoise Le Sage, mujer elegante, refinada y generosa.

Cuando mis padres vinieron en el verano de 1985, todos los recibieron en sus casas y les cubrieron de regalos y de simpatía. De aquella época conservo 25 casetes grabados, en los cuales mi difunta madre me cuenta anécdotas de toda la familia.

Así empezaba una nueva vida, aunque debo confesar que si bien la vida en mi cuadra, era infernal debido al control férreo del “heroico” Comité de Defensa de la Revolución Leopoldito Martínez y sus “heroicos” miembros vigilantes, los compañeros Down Fina (la que hablaba mirando al techo y girando los ojos de izquierda a derecha y viceversa, su hermano capitán, Arranz, su compañera esposa (no me atrevo a decir señora) , hijos, hijas, nietos y nietas, todos muy “heroicos” y sobre todo Ramón Vázquez, organizador de los mítines de repudió « heroicamente” revolucionarios. La vida a algunos cientos de metros de mi hogar habanero seguía más o menos igual, así logré pasar una semana en una cabaña del Hotel Kawama en Varadero con mi esposa e hijo y después durante una semana, ir cada día a almorzar a un restaurante diferente. No me atrevía a ir a cenar para no regresar de noche tarde a casa y levantar sospechas entre los “heroicos” vigilantes. Fuimos a : La Bodeguita del Medio, La Torre, Le Monseigneur, La Roca, El Cochinito, El Conejito, El 1830, etc.

Yo que había tratado de colarme en la Embajada de Perú en La Habana y que había llegado tarde, ya cuando habían cerrado el barrio. Yo que había hecho tantísimas gestiones en cuanto consulado occidental había en La Habana, yo que había tratado de irme por el puerto de Mariel, que había sido considerado como apestado por los compañeros, al fin lograba ser Libre, sin una perra en el bolsillo, como dicen en España, pero Libre, inmensamente L I B R E . Y me pregunto: ¿Cómo se puede vivir en la docilidad y hasta en la sumisión en la Perla de las Antillas?

En el consulado francés en La Habana, la secretaria del cónsul se llamaba Juanita y era la que entrevistaba a los “gusanos”. Después supe aquí gracias a un amigo cubano, que esta española estaba casada con un capitán del glorioso MINFAR. El mundo es pequeño.

Ya apestados, un día llegó un cable del padre de mi esposa que decía : “No se muevan de la casa. Voy a buscarlos. Tata”. Aquéllo nos llenó de esperanzas, podíamos escapar de los compañeros, pero finalmente éso no se logró. Cuando mi suegro llegó de New Jersey a Key West, no logró conseguir una lancha de acuerdo a sus posibilidades económicas.

Mi amiga Mayra nos hacía gestiones en Venezuela, mientras que Fernando y Carmen las hacían en España, pero nada resultaba satisfactorio. Nuestro cordón umbilical con el mundo era el teléfono de mis compadres Ñico y Cuca, desde cuya casa habíamos tirado un alambre por arriba de tres casas y que caía en el patio de la mía. Al extremo de la cual había una lata que contenía tres piedras. Cuando alguien nos llamaba por teléfono, ellos tiraban del alambre y la lata hacía ruido en mi patio. Entonces mi padre o yo lanzábamos un desgarrador grito a lo Tarzán, que se oía en toda la cuadra de : ¡Ya vooooyyy ! El que más se divertía con la lata era mi hijo, el que aplaudía a cada vez que ésta sonaba.

Ayer por la tarde fui al “foyer”, entré y me puse a recorrerlo. Hace treinta y tres años estaba lleno de : vietnamitas, laosianos, cambodianos, rumanos, búlgaros, checos, afganos, etc. Ahora hay muchos africanos. La visita me provocó un poco de nostalgia.

Allí en el “ foyer” conocimos a Ricardo, un joven uruguayo, que había sido profesor en Montevideo y que por no ser políticamente correcto para la policía uruguaya, lo confundieron con un tupamaro, lo llevaron a la cárcel, le dieron una pateadura y a Ricardo no le quedó más remedio que irse, él ,que no se había metido en nada. Pues bien, años después me encontraría con él en la universidad y volvimos a reanudar los lazos de amistad. Te cuento ésto como introducción a lo que sigue. Asistimos a la boda del hijo de una amiga común, en el elegante barrio parisino de Neuilly-sur- Seine, el pasado sábado, la boda del apuesto Pierre y la graciosa Carole.

Al momento de entrar en la iglesia escuchamos a un mendigo que con un fuerte dejo hispánico decía en francés :

-¡Señora, Señor, algo para comer, hace tres días que no como!

Era un gran contraste con el desfile elegante de tanta dama con sombrero, tanta seda, tantas flores, tanto coche Mercedes.

-¡Pedrito! –exclamó Ricardo.

-El mismo que viste y descalza. Perdona la descortesía, pero mi mano está profesionalmente sucia. Y vos estás tan limpito.

De la bella iglesia romana salían mientras tanto el Preludio en Si menor de Juan Sebastián Baçh y la voz del padre Roux que recibía a los novios. Seguidamente se escuchaba la lectura de la carta de San Pablo a los corintios; el salmo a la creación, el Aleluya, el evangelio de Jesús según San Juan (5,12-16). Y yo no sabía si era más interesante la ceremonia nupcial o la Commedia del Arte que tenía lugar en el umbral del templo.

El tal Pedrito explicó a mi amigo uruguayo que se dedicaba a pedir limosnas, en los barrios elegantes a la puerta de las iglesias. Pero cuando lo hacía en Montmartre o Saint-Germain, lugares en donde abundan los turistas, entonces recitaba poemas de Neruda, Machado, etc. Y los “progres” hispánicos sobre todo, le daban limosnas. Pero ese “trabajo” lo hacía de lunes a viernes durante ocho horas diarias, con las ventajas de : no tener patrón, no pagar impuestos, recibir las asignaciones económicas para los pobres y ser Libre como el viento.

Desde el interior de la iglesia se escuchaba el Canto de Aclamación, El Magnificat de Taizé y yo me asomé en el momento en que Pierre colocaba en el dedo de Carole, el anillo con un espléndido diamante.

Los novios leían La Priére de Soeur Emmanuelle, texto de una gran belleza espiritual. A continuación con una oreja escuchaba el espléndido Panis Angelicus de César Frank cantado por Jean-Charles de Saunier con su magnífica voz de tenor, y con la otra oreja trataba de captar algo de la conversación que se desarrollaba a apenas unos pasos de la entrada del templo en donde yo estaba precisamente.

Pedrito, que era refugiado político uruguayo, explicaba a su amigo de juventud, como los sábados y domingos se vestía impecablemente y se dedicaba a enamorar a turistas japonesas, haciéndose pasar por francés de pura cepa (de todas formas las niponas -según él- no saben diferenciar a un siciliano de un sueco) y así iba a grandes restaurantes invitado por sus amores asiáticos y pasaba los fines de semana en los grandes hoteles parisinos. Osea que Pedrito es, una especie de precursor del jineterismo latinoamericano en la Ciudad Luz.

Yo abandoné a la pareja de viejos amigos y me dediqué a seguir la ceremonia nupcial. Comenzaba la comunión y el coro cantaba « le veilleur » de Bach. A continuación se oyó la voz del tenor que cantaba espléndidamente el Ave María de Schubert. La ceremonia terminaba con la salida de los novios mientras el organista interpretaba la Toccata en Ré menor de Juan Sebastián Bach.

Los invitados se congregaban en la plaza, ametrallando con sus cámaras fotográficas y de vídeos a los felices novios. Mi amiga la condesa, lucía reluciente con sus traje gris Nina Ricci y su fastuoso sombrero fresa, mientras que el novio, sus hermanos y el padre de la novia vestían con jaquette gris, chalecos amarillos y sombreros de copa. Toda la iglesia había sido decorada con bouquets de lirios y rosas en blanco y amarillo, incluso desde lo alto de la cúpula hasta el piso, descendían bandas de telas de esos mismos colores.

Mientras tanto se oía como «fondo musical» la voz del mendigo, que pedía para comer. Vi a una encopetada señora que abría su cartera Chanel y depositaba en la mano, profesionalmente sucia del pícaro, algunas monedas. Él con una respetuosa inclinación de la cabeza se lo agradecía.

Tomamos el coche con dos amigas, una de ellas Madame de Trop Brillant. Nos dirigimos hacia el hotel en la ciudad de Chartres y después de dejar nuestras pertenencias, seguimos al Château de Baronville, castillo donde fue el brindis, la cena y el baile, que terminó a las cuatro y media de la madrugada. Un verdadero ejército de camareros sirvieron primero el aperitivo con “petits fours”, deliciosos entremeses, y champagne. Seguidamente las más de trescientas personas fuimos ubicadas en mesas redondas de diez personas cada una en el gigantesço salón central.

Detrás de mí había una gran chimenea con un busto de Luis XVl, el cual parecía dirigirme su mirada arrogante. Como queriéndome preguntar : ¿Qué haces aquí, guajiro de Camajuaní?

Después comenzó el baile, con el orden cronológico que ya sé de memoria: vals, tango, pasodoble, jazz, roçk, twist y a continuación, mucha música anglosajona actual.

Los sombreros fueron abandonados por las señoras en unión de los guantes sobre las sillas, los jóvenes se quitaron las chaquetas mientras la luna se reflejaba sobre el lago a la orilla del cual está el castillo.

Yo dejé la fiesta para dar un paseo nocturno, me di cuenta de que los cisnes blancos y negros me observaban con indiferencia y en ese momento desde lo alto de la colina comenzaron los fuegos artificiales. ¡Qué boda tan bella ! Tres días después los novios partirían para Las Bahamas de Luna de Miel.

Al día siguiente nos levantamos a las dos de la tarde y nos dedicamos a recorrer el centro histórico de Chartres, sus plazas, los pequeños puentes sobre el río Eure, pero sobre todo su catedral que es una de las más bellas del mundo. Está repleta de vitrales, posee más de cuatro mil esculturas del siglo XI y una capilla, en donde se puede admirar El Velo de la Virgen María.

Regresamos al anochecer a París con Françoise en su coche.
Hace dos días fueron las elecciones en el Instituto, yo me presenté para el cargo de Delgado de Personal, votaron 81 profesores. Por mí lo hicieron 75, uno me canceló de la lista y 4 pusieron el sobre vació en la urna. Yo no sabía que era tan popular. Mis colegas se divertían diciéndome que parecían resultados de elecciones cubanas pues obtuve el 93,8 % de los votos.

Un gran abrazo desde La Ville Lumiére.

Qué Dios proteja a tu familia de los compañeros y te permita siempre ser Libre.

Félix José Hernández

Declaracion del Colegio Nacional de Periodistas de la Republica de Cuba en el Exilio (NJ/NY)

 Fue una tarde maravillosa llena de colorido y patrioismo


Fue una tarde maravillosa llena de colorido y patrioismo

El Colegio Nacional de Periodistas de la Republica de Cuba en el Exilio (NJ/NY) observa con profunda consternacion los acontecimientos que en Venezuela y en Cuba ocurren con el silencio, mas que complice, criminal, de la mayoria de los presidentes de Latinoamerica. En Venezuela, ya ha habido 4 muertos durante las protestas valientes de los estudiantes y del valiente pueblo venezolano. En Cuba, durante 55 años ha habido miles de muertos, torturados, fusilados, ahogados en el mar y mas de un millón de exiliados por todo el mundo.
El CNP levanta su voz bien alta para tratar que el mundo escuche el llanto de Venezuela, de Cuba y de miles de familias cubanas y venezolanas.
En Venezuela esta injustamente preso un joven por el solo delito de querer libertad y democracia para su patria. En Cuba hay cientos de presos politicos por el mismo motivo: Protestar PACIFICAMENTE. Hoy hay un Jorge Garcia Perez “Antunez” en huelga de hambre porque han agredido a su esposa, le han vaciado su casa, le han robado todas y cada una de sus pertenencias, y los siguen asediando.
Hoy el CNP llama a la conciencia de todos los hombres de buena voluntad para que se pronuncien en contra de las barbaries que en Venezuela y Cuba ocurren hoy. ¡No ayer! ¡HOY!
Depende de ustedes, presidentes, embajadores, artistas y amantes de la verdad y la justicia que algun dia vivamos en un mundo mejor. Un mundo de paz, libertad, amor y prosperidad para nuestros pueblos.
¡Viva la libertad de Cuba! ¡Viva la libertad de Venezuela! ¡Viva la libertad en Latinoamerica!

New Jersey
19 de febrero de 2014

Dr. Antonio A. Acosta Héctor Lemagne Sandó:.
Presidente Secretario de Prensa y Correspondencia

Un clamor por Venezuela

A la izquierda el presidente de la República Dominicana, Danilo Medina, junto al general de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, y Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, durante acto de inauguración del Museo Hugo Chávez, en el complejo Morro-Cabaña, en La Habana, Cuba. Foto: Cuba Debate

Por Dr. Antonio A. Acosta

No te llamo Maduro vil tirano,
pues de maduro pasaste a podrido;
como un despreciable mal nacido
que te dirige cobarde, un mal cubano.

Eres un gran ignorante y tú lo sabes
y un engendro diabólico del mal,
con aspecto grotesco de un chacal
y dejaste pequeño al propio Chávez.

No hables de Bolívar, poco hombre,
tú no mereces mencionar su nombre,
porque eres de tu suelo un malhechor.

Pobre Venezuela que otra vez
te desgobierna un títere soez,
huérfano de patria y cruel traidor.

El autor es el Presidente de las Delegaciones Unidas de N.J. y N.Y. del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba en el Exilio.