ESCALA DEL COSTA CLASSICA EN SANTA CRUZ DE TENERIFE

 El Teide, Tenerife, 2014.

El Teide, Tenerife, 2014.

París, 18 de abril de 2014.

Querida Ofelia:

Al amanecer del 17 de febrero llegamos al puerto de Sta. Cruz de Tenerife, había 18°c. Durante la noche habíamos tenido marejadilla.

Frente a las costas marroquíes y sobre el manto azul del Océano Atlántico, surgen las Islas Canarias: un archipiélago constituido por siete islas principales y otros islotes deshabitados, todos de origen volcánico. Formando parte de este archipiélago encontramos: Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura, La Palma, Lanzarote, La Gomera y El Hierro. Forman una comunidad autónoma española cuya capital es compartida entre Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.

Nuestro viaje a bordo del Costa Classica continúo justamente allí donde el famoso escritor Jules Verne ambientó en 1907 una de sus más famosos relatos “La agencia Thompson & Co”. La novela nos narra la organización de un crucero a las Canarias por parte de la agencia de viajes londinense Baker & Co, en la que un cual Morgan asume la traducción de distintas lenguas. La agenda Thompson organiza un idéntico crucero pero a un precio inferior. Como consecuencia, surge entonces una guerra a golpes de descuentos y rebajas y Morgan se encuentra obligado a anular su contrato y pasa a proveer sus servicios a la competencia. Trabaja por lo tanto como guía turístico a bordo de la embarcación Seamew. En la misma había más de cien turistas y el propio Thompson, propietario de la homónima agencia. Durante el viaje se hace evidente que el propietario no organizó ninguna excursión en tierra para los pasajeros del crucero, con lo que éstas se verán organizadas sobre la marcha, dando lugar a numerosas aventuras. Acabaron viajando a Madeira, Gran Canaria y Tenerife, donde los protagonistas escalaron el Teide.

El Teide, con sus 3 718 metros, es la montaña más alta de España . Su nombre deriva de la palabra ‘Echeide’ (Infierno) y por este motivo los autóctonos de la isla ubicaron en este monte el más allá. Se dice que él domina también la conciencia e incluso los miedos de las poblaciones de la isla, que desde siempre se han visto obligadas a enfrentarse con una fuerza de la naturaleza de proporciones sobrecogedoras, aunque, desde hace tiempo, este volcán parece querer sólo reposar. Y precisamente todas estas islas han nacido a causa de las furiosas explosiones volcánicas que han caracterizado su conformación y su variada línea orográfica: desde el volcán del Teide, con su cima casi siempre nevada, salen numerosos cursos de agua que favorecen una frondosa vegetación de todas las clases.

El origen natural de las islas es bastante menos romántico que su origen mitológico, al que los antiguos daban una gran importancia. Según los historiógrafos griegos y latinos, estas islas eran el jardín de los dioses, mientras que según los historiadores, los primeros en llegar a estas islas podrían haber sido los cartaginenses, quizás precedidos algunos siglos por algún temerario navegante fenicio. Sin embargo, ha sido España, por evidentes razones políticas, económicas y geográficas, la que ha ejercido fuertemente su influencia en la vida de la isla.

En la actualidad, en Tenerife viven 600 000 habitantes, un tercio de los cuales se concentra en Santa Cruz. Esta ciudad vive de un modo muy dinámico gracias a sus recursos turísticos y comerciales de su propio puerto, pero también gracias a la pesca y a la agricultura: la tierra de las Canarias es muy fértil y garantiza unos buenos cultivos de bananas, uva, tabaco, frutas y verduras de todo tipo. Esta industria, obviamente, ha atraído la atención de las empresas que se ocupan de conservas alimentarias. Quizás también gracias a estas inversiones, Santa Cruz ha podido potenciar su propia vocación turística: la ciudad es de estilo sevillano, pero lo que más contagia a sus visitantes es su gente, hospitalaria y simpática.

Merece sin duda una visita profunda el macizo del Teide, con su naturaleza salvaje, mientras que los alrededores de la ciudad están dominados por playas y jardines.

Para los amantes de las boutiques resulta imprescindible una visita al Puerto de la Cruz, visita que puede combinarse con la del espléndido Jardín Botánico, mientras que los amantes de la cocina pueden encontrar en el potaje canario un potaje único en el mundo, cocido con todas las verduras producidas en la isla, que puede acompañar al puchero, un estofado a base de cinco carnes, un plato típico muy apetecible. El vino de las Canarias es considerado por los expertos como un vino bueno que merece la pena probar.

Como sabes, siempre trabajo en casa escuchando música y al ser hoy Viernes Santo, mi despacho está inundado por Los Cantos Gregorianos. Se trata de un CD regalo de una señora gala de 86 años: “Favourite Gregorian. 60 minutes of peace and calim”. A las tres de la tarde iré a misa a mi parroquia. Anoche estuve viendo las procesiones de distintas ciudades españolas por la tv, ya que como tengo en casa la fibra óptica, puedo ver más de 650 canales de numerosos países, aunque te confieso que aparte del noticiero de TF2 francés, a veces veo el de TVE o el de la RAI 1.

Al igual que en cada escala, tomamos la excursión de la mañana, para poder pasear solos por la ciudad en la tarde.

Tuvimos la suerte de tener un excelente guía, tanto por su educación y cultura, como por su savoir faire, se llama Daniel González Batut.

La excursión nos llevó al Valle de la Orotava, donde se instalaron en el siglo XV algunas familias pudientes de la isla. Paseando por el centro de la ciudad homónima, llegamos a la célebre Casa de los Balcones, típico ejemplo de vivienda noble canaria, con largos balcones de madera de pino. Allí tuvimos tiempo libre para contemplar o incluso comprar artesanías locales. Para ir al baño situado en el patio había que pasar por un torniquete y pagar un euro, el ticket te servía de descuento por si comprabas algún artículo de souvenir.

A continuación, recorrimos Pueblo Chico, un parque temático inmerso en un jardín, con el Teide al fondo. Caminando por los senderos de este parque, descubrimos las reproducciones a escala de los paisajes y edificios más emblemáticos del Archipiélago Canario como: la Basílica de la Candelaria, el Teatro Pérez Galdós, el Drago Milenario, la Iglesia de la Concepción, la Casa de los Coroneles de la Oliva, el Faro de Orchilla, etc. Esta visita de seguro hubiera gustado mucho a mis nietos. En la terraza de la cafetería que domina todo el parque, nos ofrecieron un refrigerio.

Continuamos la excursión rumbo a Puerto de la Cruz, el que constituye la principal localidad turística de la parte septentrional de la isla. Puerto de la Cruz, que nació como pueblo de pescadores, actualmente es famoso por su belleza natural y por las piscinas del Lago Martiánez, una obra maestra del arquitecto César Manrique. Recordamos cuando en julio de 1998 pasamos una semana en un hotel frente a esas piscinas y cada día salíamos a pasear con Josefa o Mario (el médico primo de mi esposa) y sus tres hijos o íbamos por la noche a su bello apartamento en La Orotava. Pero desde entonces, mucha nieve ha caído sobre la cima del Teide.

Después de almorzar en Il Ristorante Tivoli del Costa Classica, bajamos a pasear por la ciudad. Recorrimos en Casco Histórico comenzando por La Plaza de España, subimos por la calle de Castillo hasta la Plaza Valeriano Weyler (el extranjero que más cubanos hizo morir- el segundo lugar lo tiene el Dr. Ernesto Guevara, alias el Ché-). En la plaza, bajo unos toldos rojos y rodeada de arbustos y flores, hay una agradable cafetería, cuyas empleadas son cubanas, una de Guanajay y otra de Puerto Padre. No nos querían creer que éramos cubanos.

Llegando a la Iglesia de la Concepción, un “chorizo” me quiso arrebatar la cámara fotográfica que llevaba colgando del cuello. Por suerte que mi esposa se dio cuenta de lo que iba a hacer el gamberro y me lo advirtió. Yo le metí un bastonazo en plena cara. Salió corriendo mientras me gritaba insultos.

Para ir al Corte Inglés, bajamos por la calle de La Salle, donde está la homónima escuela, con tremenda pinta de ser una escuela sólo para niños bien.

En el supermercado del Corty, compramos como de costumbre productos españoles que son muy difíciles de encontrar en París: galletas María y Campurrianas, gelatinas Royal, aceite Carbonell, talco La Maja, jabones Heno de Pravia, cortezas de cerdo (chicharrones de puerco), etc. También algunas ropas, pues la relación calidad precio es mejor en España que en Francia.

En el muelle donde estaba anclado en el Costa, había un locutorio, cuyos amabilísimos propietarios eran una pareja de cubanos de Santa Clara. Después de navegar durante dos horas por Internet, estuve largo rato conversando con ellos.

Esa noche se celebró: “Costa Classica de Fiesta”, desde las ocho de la noche hasta la madrugada, hubo fiestas por todas partes. A continuación te enumero algunas entre las cuales pasamos un buen rato:

8 p.m.: “El Músico”, con el equipo de animación y el Duo Hamilton, en Il Piazza Navona.

10 p.m.: “El Rincón Clásico” con el pianista Janos Nagy, en el Foyer Teatro.

11 p.m.: “Party Time, El Ritmo de la Noche” con la Poker Band en el Salón Puccini.

11 p.m.: “The Oldies”, con Jaro Kolar en Il Piazza Navona.

12 p.m. “Disco of the Stars, Noche Clubbing”, con el DJ Monelli en el Salón Puccini.

Pasada la medianoche zarpamos de Santa Cruz de Tenerife y navegamos 79 millas náuticas, para llegar al alba a Las Palmas.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz, con gran cariño,

Félix José Hernández.

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