En Cuba los matrimonios están en decadencia

Boda en el Municipio de Regla, La Habana, Cuba. Foto: Thomassin Mickaël

Boda en el Municipio de Regla, La Habana, Cuba. Foto: Thomassin Mickaël

Recientemente leí una noticia desde La Habana acerca de la decadencia del matrimonio. Decidí hacer una investigación de las causas de este fenómeno social que son muchas, pero principalmente por las dificultades económicas y la incompetencia del régimen socialista en garantizar una vida digna a sus habitantes. La falta de libertad, de vivienda, falta de sueños, optimismo, esperanza, metas, la escases y otras razones son suficientes para que las parejas no sientan la necesidad de casarse para formalizar su relación ante la sociedad y el mundo. En Cuba, las parejas se casan y se divorcian con facilidad.

La Agencia de Información Nacional (AIN), agencia oficial de noticias de Cuba, reportó que un total de 32,848 parejas decidieron divorciarse en 2013, cifra que superó en 843 las separaciones legales de 2012. De ese total, 10,689 matrimonios que habían permanecido unidos por 15 años o más, rompieron el vínculo el año pasado, mientras que 6,260 que llevaban casados de tres a cinco años, también decidieron separarse en 2013. No solo aumentan las separaciones legales, sino que se crean conflictos acerca de cómo garantizar los derechos de los menores de edad, la pensión alimentaria y las repercusiones sociales en niños y adolescentes que crecen en familias disfuncionales, o los crían los abuelos o tíos.

A partir de 1959, Cuba tuvo transformaciones económicas, políticas y sociales. La Revolución le dio a la mujer la libertad sexual, tener hijos sin matrimonio, abortar cuando querían, embarazos y maternidad involuntarios y aumentaron las enfermedades de transmisión sexual. Se desató un libertinaje en todo el país donde predominó el “amor libre”. La liberación de las relaciones de pareja, con cambios continuos de pareja, amantes, relaciones temporales o de una noche, etc. Se desarrolló una sexualidad insana e irresponsable, sin igualdad ni respeto. Creo que la religión es de mucha importancia porque cuando se comparten valores de moralidad y religión, se mantiene el orden y la estabilidad social. Si desaparecen estos valores, surgen sentimientos de ansiedad e insatisfacciones en los individuos. El exceso de libertad sexual y la falta de base religiosa trajeron como consecuencias, familias desestructuradas, madres solteras y el alto índice de divorcios, uno de los tantos problemas sociales actuales en Cuba, como lo son el aborto, el alcoholismo y el suicidio.

Miles de jóvenes y adultos optaron por casarse por puro negocio, debido a situaciones como apagones de 12 horas y familias criando cerdos en el baño de su casa. Algunos se casaban y se divorciaban para tener una ceremonia y hacían una cola con un año de anticipación, para la reservación de un hotel para pasar la luna de miel y otra para alquilar un vestido de novia y traje para el novio, para tomarse fotos y tomarse o revender las cinco cajas de cervezas que el gobierno les vendía y artículos como una plancha y secadora de pelo, para comprar comida en el mercado negro. La falta de vivienda complicó aún más la relación de pareja. El hecho de vivir agregado a los padres, abuelos o hermanos, o uno viviendo con la madre y otro con el padre u otro miembro de la familia, sin privacidad, y para intimar iban a casas de citas, convierte al matrimonio en un castigo. Y si a eso le sumamos la tragedia diaria de conseguir comida, cargar agua y la falta de dinero, hace casi imposible la supervivencia de un matrimonio. Pero en la actualidad, el Estado casi nada ofrece, la moda es casarse con un extranjero. Creo que este proceso ha sido planeado para destruir los valores tradicionales y las bases cristianas del matrimonio y de la familia cubana.

Sin embargo, en Cuba hay uniones y matrimonios muy serios, estables y duraderos, casados por lo civil y por la iglesia, basados en el amor, ayuda y respeto mutuo, fidelidad, desinterés, perdón, comprensión, compromiso y responsabilidad. Creo que hoy son los cristianos las personas que más concurren a casarse y pienso que hay una fuerte minoría que crece con fuertes bases religiosas, como una reacción a la propaganda ateísta del régimen marxista leninista.

Elsa I. Pardo
Miami, Florida

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