A propósito del documental: Los cubanos somos… ¿así?

Foto tomada en La Habana Vieja en 2014.

Foto tomada en La Habana Vieja en 2014.

París, 16 de noviembre de 2014.

Querida Ofelia:

Te escribo a propósito de las opiniones que me han enviado algunas personas sobre el documental “Los cubanos somos…¿así?” :

Desde hace cinco siglos ha existido en Cuba la diversidad de orígenes étnicos, de religiones, de niveles culturales y un largo etcétera. El régimen de los Castro trató de dividir a las familias y destruir todo aquello que unía a los cubanos. Creó al “hombre nuevo”. La imagen que da este documental es la de ese “hombre nuevo”. Estimo que la mala educación y la vulgaridad existen en todos los países del mundo, así como las personas cultas y educadas. Pero al régimen sólo le ha interesado la “igualdad” hacia abajo, es decir: que lo vulgar, lo grosero, la intolerancia y lo deshonesto triunfen.

Mi Cuba no es la creada por los Castro y su oligarquía roja. Mi Cuba no es la de los fusilamientos, encarcelamientos, mítines de repudios y los C.D.R. Mi Cuba es la Cuba intemporal, es la de: José Martí, Carlos Manuel de Céspedes, Aguilera, Heredia, Avellaneda, Loynaz del Castillo, Lezama Lima, Reinaldo Arenas, Heberto Padilla, Gina Pellón, Finlay, Marta Abreu, Ernesto Lecuona, Amadeo Roldán, Eduardo Manet, Pérez Farfante, Leví Marrero, el Trío Matamoros, Olga Guillot, Celia Cruz, y tantos otros que la han hecho brillar en el mundo.

Si de algo me siento orgulloso es el de haber nacido cubano, en el seno de una familia muy pobre. Mi madre y sus cinco hermanas fueron explotadas por la compañía americana General Cigars, como despalilladoras en Camajuaní desde la edad de seis años, al igual que casi todas las niñas de aquel pueblo en aquellos años. Yo no nací en Miramar, ni poseía nada de valor material en Cuba. ¡Yo no tenía! En mi hogar camajuanense no había teléfono, ni televisión, ni nevera, ni automóvil, sólo un radio y como medio de transporte… mi bicicleta.

Mis abuelos poseían una pequeña finca llamada Estancia Vieja, junto a la actual carretera que va de Santa Clara a Placetas. Al negarse mi abuelo Félix a venderla a un rico latifundista que quería agrandar su propiedad, fue asesinado a machetazos por unos sicarios y mi tío José de 9 años fue ahorcado. Así mi abuela se vio obligada a vender la finca por muy poco dinero e ir a vivir a la ciudad de Marta Abreu, viuda, aterrorizada y con ocho niños pequeños, entre los cuales mi padre, que tenía sólo 5 años.

Me considero profundamente martiano y cristiano. Por tal motivo nunca olvido la frase bíblica: “Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios” (Lucas 18:25).

Ni tampoco olvido la frase que escribió José Martí, el hombre más grande de la historia de Cuba: “Yo estrecho con gozo toda mano callosa”.

Creo que nunca despreciaré a un ser humano por ser pobre o iletrado… ¡Yo estoy con ellos!

Los que se sienten fascinados por el aparentar (no por el ser) y el dinero de los ricos (o te quieren hacer creer que son ricos), tienen derecho a ello, ya que vivimos en países libres, pero… no comparto su forma de pensar.

Castro pasará a la historia como un dictador al igual que tantos otros a lo largo de los siglos: Calígula, Nerón, Hitler, Mussolini, Stalin, Saddam Hussein, Muhammad Abu Minyar al-Gaddafi, Trujillo, Videla, Pinochet, Machado, Batista, Franco, Salazar, etc.

Pero mi Cuba será siempre mi Cuba. Ella renacerá como Ave Fénix, al igual que lo han hecho todos los países del Este de Europa tras la caída del Muro de Berlín hace 25 años. El peligro está en que Cuba caiga en manos de la actual oligarquía roja reciclada en oligarquía capitalista mafiosa, como las que dominan la economía y la política de esos países. También lo hacen las aborrecidas oligarquías latinoamericanas explotando a los pobres de sus países, a los de origen amerindio o subsahariano fundamentalmente.

Después hay quienes se extrañan de que puedan surgir debido a lo anterior, personas populistas y demagogas que conducen al desastre a sus países como: Chávez, Maduro, Morales, etc.

Aunque tengo la suerte de vivir en la ciudad más bella del mundo, capital del país más culto del mudo y poseer su nacionalidad -donde llevo una intensa vida social y cultural-, mi corazón seguirá siendo el de un guajiro cubano camajuanense, que ama a su tierra natal con todas las fuerzas de su Alma.

Las generalizaciones, los desprecios, la intolerancia, los estereotipos creados como el de “Cuba antes de la revolución era el prostíbulo de los americanos”, o el de “Cuba está llena de jineteros y jineteras”, son tan falsos el uno como el otro.

Los cubanos tenemos que aprender a ser tolerantes, a no dejarnos manipular por los extremistas que desde hace medio siglo nos están inculcando el odio y el desamor hacia los verdaderos valores morales y hacia los que no piensan como nosotros, con el sólo objetivo de continuar disfrutando de sus privilegios. Nuestra idiosincrasia no tiene nada que ver con los Castro y su oprobioso régimen.

Al pueblo cubano le ha ocurrido lo que preconizó un celebérrimo sacerdote: Enlevez-leur Dieu, ils adoreront les bêtes. Le curé d’Ars (Quítenles a Dios, adorarán las bestias. El cura de Ars).

Los intolerantes, los racistas, los que desprecian a los pobres cubanos que al vivir en nuestra querida Patria, han sido convertidos en “hombres nuevos” tras más de medio siglo de adoctrinamiento, me hacen acordarme de las palabras de Cristo en la Cruz: “Perdónalos Señor, porque no saben lo que hacen”.

Traduzco la cita de la Biblia al inglés, por si acaso hayan olvidado su lengua materna, la del gran Cervantes: Lord forgive them for they know not what they do.

Un gran abrazo desde la espléndida Ciudad Luz, que ya se está poniendo sus más bellas galas para celebrar en una vorágine de lujo y de consumo, el nacimiento del que vino al mundo en un establo, de padres iletrados y en sus 33 años de vida, nunca poseyó nada material, como tampoco sus doce Apóstoles, escogidos entre los más pobres de la Tierra.

Si por haber escrito ésto algún “inquisidor” actual desea enviarme a morir en la hoguera, le comunico que no me extraña, ya lo esperaba. Simplemente le recuerdo mi divisa: Non bene pro toto libertas venditur auro.

Te quiere eternamente,

Félix José Hernández.

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Un pensamiento en “A propósito del documental: Los cubanos somos… ¿así?

  1. Te felicito por este acertado enfoque politico y social sobre el papel que desempeña el hombre nuevo en medio de los consecuentes avatares que conlleva la problemática cubana .. Despues de ese equitativo analiis, tan bien balanceado ¿que podria agregar yo…? Solo puedo añadir que con un lenguaje inobjetable,( por lo preciso y claro) , logras desmistificar los aberrantes y confusionistas motivos en que se apoya el regimen totalitario de Cuba, para justiicar su mal llamada “revolucion”, donde no existen ni la justicia social ni la igualdad de clases, que tan demagogicamente le señalan al pueblo cubano , como “indiscutible logro”; revolucion , repito,, en la que solo vemos como logico resultado de tanto falaz adoctrinamiento cotidiano , toda esa excrecencia verbal que contiene este video.

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