LA PERFIDA DIPLOMACIA


Por: Lcdo. Sergio Ramos
Después de las aperturas de sendas embajadas en Washington y en La Habana, los gobiernos de Estados Unidos y Cuba han seguido en lo que claramente se aflora como una hoja de ruta trazada hacia la “normalización de las relaciones entre ambos países”, atenidos cada uno de ellos a sus particulares intereses, sin importar el impacto adverso en las aspiraciones y reclamos de libertad de una población oprimida por décadas bajo una férrea dictadura totalitaria.
Las noticias se suceden de día en día. Se levantan y/o se flexibilizan por órdenes ejecutivas presidenciales (decretos) las restricciones del embargo, mientras se desarrolla una sutil campaña mediática para crear una nueva y distorsionada imagen de la dictadura castrista, la cual proyecta al régimen dictatorial como “bueno”, tapando o ignorando sus abusos y violaciones de derechos humanos contra el pueblo y los crímenes de lesa humanidad cometidos durante más de cinco décadas, no solo en Cuba, sino en muchas partes del mundo vg. Angola, Etiopia, Somalia, etc.
El escenario se asemeja a aquel cuando en 1972 el presidente Richard Nixon visitó junto al entonces Secretario de Estado Henry Kissinger a Mao Tse Tung en Pekín. A partir de aquel momento los Estados Unidos olvidaron los múltiples genocidios que cometió el dictador Mao en China, a quien se le calcula haber matado unos 60 millones de seres humanos; y también, a partir de entonces, pasaron por alto con irresponsable ligereza, las constantes violaciones de los derechos humanos a los opositores pro-democracia de ese país, traicionando a su aliado la República Democrática China en Taiwán. Y aun hoy, siguen con la misma indolente política, habiendo convertido a China en país preferente en el comercio con Estados Unidos… Y todo porque para los intereses de Washington les resulta conveniente avalar una dictadura.
La historia se repite. Ahora estamos viendo ese mismo panorama con la dictadura castrista. Algunos hechos nos dan el derrotero de esa pérfida política exterior. En primer término, removió a Cuba de la lista de países terroristas y liberalizó los viajes turísticos a Cuba. Más reciente aun, Washington elimina la prohibición para que Cuba pueda adquirir servicios de satélites comerciales de los Estados Unidos y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos elimina la prohibición de venta de armas al gobierno cubano. O sea, ¡que Washington podrá vender armas al régimen de los hermanos Castro para que con ellas se siga reprimiendo y asesinando al pueblo de Cuba!!!
En el Congreso de los Estados Unidos se presenta un proyecto para eliminar la Ley de Ajuste Cubano sin que hayan desaparecido las razones de opresión dentro de Cuba que motivaron su promulgación en 1966. El régimen castrista sigue siendo totalitario y tiránico, y las violaciones de los derechos humanos siguen siendo una constante en Cuba, tal como lo era cuando esta ley entró en vigor en aquel año.
Las visitas de congresistas y funcionarios de alto nivel norteamericanos a Cuba para reunirse con sus pares en la isla se suceden con asombrosa frecuencia, así como también, la de potenciales inversionistas, que también se han incrementado.
Una de las últimas conversaciones de esta pérfida diplomacia se realizó entre el subsecretario del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (Department of Homeland Security), Mr. Alejandro Mayorcas y el nuevo ministro del interior de Cuba Carlos Fernández, quien sustituyó al Gral. Abelardo Colome Ibarra. La seguridad interna norteamericana se reúne con el jefe de la represión contra el pueblo cubano. Alegadamente, conversaron de asuntos relacionados con la seguridad de las fronteras, la salida ilegal de balseros; pero en toda negociación diplomática está el ámbito oculto de los temas que se callan al público, tal como le callaron al pueblo norteamericano, por más de un año, las primeras conversaciones para la “normalización “de las relaciones.
Tal reunión nos deja la sospecha de si en éstas hubo otras agendas ocultas como podrían ser la persecución, y/ o la neutralización, y/ o el intercambio de información de las actividades políticas del exilio cubano militante. ¡Esto constituiría una infamia!. Luego hay que estar muy alertas a los acontecimientos venideros.
Me remito a la historia: Recordemos que entre 1961 al 1962 se implementó la Operación Mangoose (Operación Mangosta), en donde el gobierno de Estados Unidos cooperaba con las expediciones del exilio que iban a Cuba a pelear por la libertad contra la tiranía castrista, e inclusive, hasta les alertaba sobbre la ubicación de las unidades navales y tropas cubanas; pero, súbitamente, después del pacto Kennedy-Kruchev, a raíz de la Crisis de los Cohetes en Octubre de 1962, esas mismas autoridades norteamericanas encarcelaban a los cubanos que trataban de llegar a costas de Cuba para combatir a la tiranía y liberar a la patria. No olvidemos que también hubo presos políticos cubanos en las cáceles americanas.
La pérfida diplomacia desplegada con los hermanos Castro destaca un giro muy peligroso para las libertades del pueblo cubano, pues ahora, los que ayer fueron nuestros aliados, podrían convertirse en protectores de los dictadores de Cuba.
Resulta que pretextando el demagógico argumento de “empoderar al pueblo cubano”, lo que los hechos nos demuestran es que se está empoderando, con estas indignas negociaciones, a la tiranía castrista.
Quedarnos con los brazos cruzados es contribuir a ayudar a que los confabulados en esta infame trama diplomática se salgan con la suya y releguen al pueblo cubano a una esclavitud ‘ad perpetuam’.
Esta seria amenaza al derecho del pueblo cubano a ser libre, nos obliga a no quedarnos de brazos cruzados, sino a demostrar nuestra indignación adoptando una estrategia de lucha pro-activa dentro y fuera de la isla. Empezando por cerrar filas y responder unidos como un solo pueblo, respetando las diversidades y abandonando el fraccionalismo que nos debilita. Segundo, denunciar esta traición al pueblo cubano y destacar el daño que causan a nuestro pueblo y señalando quienes son los responsables de esta pérfida diplomacia a los cuatro vientos nacional e internacionalmente. Tercero, el cambio en las circunstancias políticas respecto a Cuba, nos obliga a revaluar y reajustar nuestras estrategias y tácticas de lucha para poder confrontar y vencer exitosamente este nuevo panorama, esto, claro está, sin renunciar un ápice a nuestros principios de libertad, democracia, justicia y bienestar para el pueblo de cubano y a la total soberanía nacional para Cuba. Cuarto, desarrollar actos de desobediencia civil dentro y fuera de la isla, condenando esta pérfida diplomacia y exigiendo la libertad y la democracia para Cuba sin los hermanos Castro y sus secuaces.
En resumen, al margen de los hagan los otros, para el pueblo de Cuba donde quiera que se encuentre, dentro y fuera de la isla, ¡¡ La Lucha Continúa!!
San Juan, Puerto Rico a 8 de noviembre de 2015

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Cuba-México


Bienvenido a México el Presiente Raúl Castro Ruz y que viva la amistad fraterna México-cubana.

Por Cuini

Ya desde las vísperas de la llegada del Presidente de la República Socialista de Cuba, el general Raúl Castro Ruz a México, los voceros de la ultraizquierda local empezaron a publicar opiniones insidiosas, para tergiversar el sentido y el significado real de su visita que no es otro que refrendar la cooperación y la amistad entre dos pueblos hermanos.
La ultraizquierda pretende en vano descubrir supuestos actos de complicidad política entre los gobiernos de ambos países.

Ciertamente, entre Cuba y México hay diferencias y coincidencias fundamentales, las hay entre todas las naciones, grandes o pequeñas del mundo de ahora y ello es absolutamente natural, máxime cuando se trata de países en los cuales rigen sistemas económico-sociales distintos y posen una personalidad cultural propia.

Lo que ocurre pues, es que la ultraizquierda mexicana jamás ha comprendido la doctrina marxista-leninista sobre la cuestión nacional. No entienden que mientras existan las naciones, de cualquier naturaleza que estas sean (monárquicas, republicanas-burguesas o republicanas-socialistas) tendrá que haber por muchísimo tiempo intereses nacionales particulares y por lo tanto contradicciones y desacuerdos más o menos importantes entre ellas, aún entre las naciones socialistas; así lo ha demostrado la experiencia histórica y no hay que asustarse de ello, es lo normal en el mundo que vivimos.
El nacionalismo es el mejor caldo de cultivo de tales desacuerdos y aunque el internacionalismo proletario es su antídoto más eficaz, no logra erradicarlos por sí mismo. Ello ocurrirá hasta que desaparezcan las naciones y las fronteras de todo tipo, en el comunismo avanzado.

Entonces cuando un partido político, un grupo de activistas o una persona en lo individual, exigen que la política de un Estado nacional se ajuste estrictamente a sus intereses, por nobles que estos sean, no tienen los pies en la tierra y caen en posiciones políticamente injustas.
Los intereses nacionales, mientras son comunes e idénticos, no suelen dar problemas de confrontación, pero cuando son diferentes y originan fricciones de cualquier tipo hay que manejarlos en la forma y oportunidad debidas y no con la guerra como lo hacen los burgueses y los Estados imperialistas.
El respeto recíproco siempre puede abrir cauces para lograr negociaciones y resultados positivos y fructíferos para todos.