Discurso de Barack Obama al pueblo cubano y, cosas que no entiendo

Hay muchas cosas con relación al viaje de Obama a Cuba que no acabo de entender.

No entendí por qué razón el presidente Barack Obama tenía que visitar la casa del tirano, aunque siempre lo he percibido bastante a la izquierda. Tampoco entiendo por qué el país líder de la democracia en el mundo tiene que hacerle tantas concesiones a un régimen tiránico, así como pedir el levantamiento del embargo y buscar un dialogo con Castro, a pesar de que ni a Fidel ni a Raúl les ha interesado nunca hacer ninguna concesión a través de un diálogo.

Tampoco entendía por qué al llegar Obama a Cuba, ni Raúl ni su vice fueron a recibirlo al aeropuerto. Aunque luego, al ver que Macri tampoco fue a recibirlo, me di cuenta que el protocolo no es exactamente como nosotros creemos.

En cuanto a las ideas dijo Obama: “Los ideales que son el punto inicial de cualquier Revolución, ya sea en EE.UU. o en Cuba, o el movimiento de liberación en todo el mundo, tienen la expresión real en la democracia”. También dijo de la democracia: “da a las personas la capacidad de soñar y lograr mejorar su nivel de vida” y la posibilidad de “ser catalizadores, de crear y de re imaginar”. Esto muchos del exilio no han entendido que nos conviene que lo dijera.

En otra parte de su comparecencia Obama proclamó en español: “Creo en el pueblo cubano” y “el futuro de Cuba debe estar en manos de los cubanos“. Y mirando al gobernante cubano dijo: “no debe temer a las voces diferentes del pueblo cubano”o a su posibilidad de “reunirse, hablar o votar”. Esto lo entiendo como que nos conviene y también entiendo el por qué al dictador no le gustó lo dicho. Pero noentiendo por qué a muchos dirigentes del exilio no les gustó. ¡Eso de pedir voto libre en Cuba es, realmente, “incomprensible” que no se entienda!

 

Obama señaló que un país que garantice el estado de derecho no debería permitir“detenciones arbitrarias entre aquellos que ejercen sus derechos a expresar lo que piensan, a organizarse, a criticar a su gobierno o a manifestarse pacíficamente”.  Agregando: “y los votantes deberían poder elegir sus gobiernos con elecciones libres y democráticas”.  Esto lo entiendo, pero no entiendo por qué muchos dirigentes de la oposición en el exilio hubieran preferido, al parecer, que no dijera cosas como éstas en Cuba.

También dijo el Presidente: “Si algo no funcionó en 50 años, hay que cambiarlo. Eso se aplica a lo que está haciendo Estados Unidos”, pero “también para Cuba”, indicó Obama. Además, dijo: “Muchos sugerían que viniera aquí y le pidiera al pueblo de Cuba que echara abajo algo, pero estoy apelando a los jóvenes cubanos, que son los que van a levantar algo, a construir algo nuevo. El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano“. Esto también lo entiendocomo que nos conviene, pero me desconcierta que otros no lo entiendan. Parece que algunos se decepcionaron porque pensaban que Obama iría a Cuba a abrir las puertas de las cárceles con sus propias manos, a ordenarle a Raúl que no siguiera reprimiendo a los opositores y cosas por el estilo.

Con relación al embargo dijo que “es hora” de que el Congreso levante esa política, aunque matizó que para que la economía cubana despegue, el Gobierno cubano debería facilitar los negocios, así como el acceso a internet. También dijomirándole la cara al tirano: “no deben existir detenciones arbitrarias de las personas que ejercen esos derechos. Creo que cada persona debe tener la libertad de practicar su religión en paz y públicamente”.  Y sí, “creo que los electores deben poder elegir a sus gobiernos en elecciones libres y democráticas”. Esto tampoco yo esperaba que lo dijera, mucho menos frente al mandatario cubano.

Finalmente dijo: “No roben ideas de lugares donde no funcionan, hay modelos económicos que no funcionan y ésa no es una opinión ideológica de mi parte, es una realidad objetiva”. Se refirió además al empuje de la comunidad cubana en el exilio sin olvidar a los “dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos que son cubanoamericanos”. Eso a Raúl Castro debe de haberle “mortificado” también.  

En conclusión, no entiendo por qué aquellos hermanos de lucha que llevan tanto tiempo abogando por la libertad y la democracia no reconocen estas expresiones de Obama pidiendo, en la mismita Cuba, democracia, libertad, cese de la represión, que el gobierno de Cuba pase a manos del pueblo, entre otras cosas. Yo puedo entender que muchas cosas de Barack Obama no nos gusten y realmente son muchas, pero lo que no puedo entender es que no se reconozca lo bueno que dijo estando ya en Cuba. ¿Que es preferible, que no hubiera ido?, lo entiendo. Pero repito, no entiendo que no podamos poner a un lado nuestro viacrucis, aunque sea por un instante, buscando que, en un futuro, Obama, o cualquier otro mandatario, aunque no nos guste, diga cosas que a no dudarlo nos convienen. Que yo sepa es Barack Obama el primer mandatario que va a Cuba y dice frente a la dictadura lo que dijo.  Tenemos que reconocer que estamos prácticamente solos contra la bestia y a cualquier ayudita, por pequeña que sea, debemos darle la bienvenida. Eso no quiere decir que lo malo que hagan o digan no debamos rebatirlo.

Por Cuba Siempre!!

Luis Israel Abreu Villarreal, ex preso político cubano, con 14 años en prisión.

New Jersey, 27 de marzo de 2016

 

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EL VIAJE DE OBAMA A CUBA

Marzo Fernandez

Les confieso que no pensaba referirme al tema, creo que
todo esta dicho. Los programas televisivos, la radio, la prensa
todos en general, le han brindado a esta actividad, grandes
coberturas y espacios ilimitados, asi como la participacion de
los mejores comentaristas y analistas de primera linea.
Sin dudas, la cobertura ha sido “primera limpia”
Hemos sido testigos, de analisis de los analistas cubanoamericanos
democratas y de los analistas republicanos, cada uno analizando
el referido viaje desde la perspectiva de su afiliacion politica.
Debo confesar, que en oportunidades he llegado a creer, que se
esta hablando de viajes distintos. En este sentido, es que me atrevo
a opinar, e inmiscuirme “en las grandes ligas de analistas” como soy
independiente, mi afiliacion politica es martiana. Me atrevo a
opinar, no tengo compromiso con nadie y no respondo a ninguna
organizacion. Digo lo que pienso y soy el unico responsable de mis
actos y opiniones.

Lo primero que me llamo la atencion de la visita, fue la composicion
de la delegacion del presidente Obama, considerando que el
gobierno cubano ha sido historicamente “muy hostil” recordar que
en la famosa crisis de octubre, instalaron 27 ojivas nucleares, con
el objetivo “de un primer golpe en New York” con un saldo estimado
de 6 millones de muertos. Esto es historico. Sin olvidar la participacion
en el asesinato del presidente Kennedy.

La delegacion estuvo compuesta de un grupo de empresarios
cubano-americanos, la mayoria Fuertes Donantes del partido Democrata
y curiosamente no se incluyo, a ninguno de los funcionarios que
laboran en los temas de de los Derechos Humanos, recordar la
reciente confrotacion en la Comision de Derechos Humanos de la
ONU que determino la suspension de la vista programada de
Kerry a la Isla.

Pero me llamo mas la atencion, la incorporacion de la familia a
la delegacion, hijas, esposa y suegra, a lo que supuestamente era
una visita de trabajo, dificil y muy compleja.

De las actividades, ni hablar, una visita turistica al “Casco Historico”
una visita de cortesia al Cardenal , en la Catedral, lugar de visita
obligada al turismo. Una cena en un Paladar -recomendado por
Beyoncé, segun afirmo el propio Obama- con un exquisito menu.
La carne fue traida de Canada, ya que ese producto es muy escaso
en Cuba. Participacion en un juego de pelota, que al parecer, fue muy aburrido. Una cena espectacular en el Palacio de la Robolucion y lo mas increible, el presidente de EEUU participando en un programa comico de la radio, y recibiendo clases para aprender a jugar domino. Agotador este programa de actividades.

El discurso en el Gran Teatro de La Habana, asi como la reunion
con los Disidentes, eran actividades practicamente obligadas,sino
habria que devolverles a los contribuyentes, los 7o millones de US/D
del costo estimado de este tour turistico.
Los resultados ya se saben, mucha paciencia, este el inicio de un largo camino. Las damas de blanco, y los disidentes deben continuar
sus habituales golpizas y detenciones. La vida sigue igual.
Las reacciones del gobierno, no se hicieron esperar, lo militantes
-de linea norcoreana, el stalinismo se quedo pequeno- en el propio
lobby del Gran Teatro criticaron a Obama por inmiscuirse en los
asuntos internos de Cuba, y no faltaron los insultos y las acostumbradas burlas, acompanadas de sonoras trompetillas.

Para terminar, quiero dar mi opinion sobre este tour turistico
con todo respeto “Al presidente Obama, ni le interesa Cuba, ni los cubanos, ni el
embargo, ni los derechos humanos ni la base de Guantanamo,
ni los 5 espias, ni los presos politicos, y menos las elecciones libres.
Solo le interesa, su legado como presidente, que fue el que
reinicio las relaciones suspendidas por 57 anos, y que dio el
“primer paso” para recuperar la Democracia en Cuba”

Conclusion
Los politicos son verdaderos “magos” con una mano nos
entretienen y con la otra nos hacen el truco.
Nos tratan como “bobos” nos hacen historietas para creyentes
y promesas que nunca se cumplen.
Ojala este equivocado.

Marzo Fernandez
3/25/2016

La visita de Barack Obama a Cuba

Por Dr. Darsi Ferret
Miami, Florida. 25 de marzo de 2016.

De terremoto político podría definirse la presencia del mandatario norteamericano, Barack Obama, en Cuba. Su lapidario discurso al pueblo cubano dejó al desnudo la obsolescencia del régimen castrista. LLevó al plano de intragable la falacia de la cúpula gobernante de seguir apelando a la retórica de la plaza sitiada y el enemigo externo para justificar el total fracaso del modelo totalitario impuesto en 1959, aún vigente.

Obama hizo gala de sus dotes como brillante orador. También fue incisivo en mostrarse conciliador no solo con el gobierno y sus dirigentes, sino al extenderse a la relación con representantes del pueblo llano. Así lo ilustra su cena en una paladar de Centro Habana, el encuentro con varios opositores, o su participación en el programa humorístico de “Pánfilo”.

En relación con Cuba, ¿qué otra carta le queda a la máxima figura de la Casa Blanca por jugar? Prácticamente ninguna, todas las de calado han sido puestas sobre la mesa. Ahora la pelota está, sin lugar a dudas, en el campo de los Castro. Le toca al octogenario Raúl decidir si se arriesga y avanza de la mano de EEUU hasta el despeñadero, o si se aferra al inmovilismo que le garantiza un peor y más rápido final.

Y es que la Casa Blanca se puede dar el lujo de que las negociaciones con la dictadura de La Habana se aborten a la larga. EEUU tendría poco que perder, más allá del esfuerzo infructuoso de pasar página a un conflicto bilateral que dura desde hace cinco décadas.

Si la normalización de relaciones diplomáticas llega a feliz puerto, desembocando en la implementación gradual de aperturas y reformas democráticas, entonces el Departamento de Estado de los EEUU podría desechar los planes de contingencia para responder militarmente a un posible desplome abrupto de los Castro.

El vacío de poder e inestabilidad en la isla sería una amenaza directa a la seguridad nacional del vecino del Norte. Se verían obligados a lidiar con un éxodo masivo de cientos de miles de cubanos tratando de llegar de modo irregular a la Florida. Lo peor es que la isla pudiera ser utilizada como refugio y base operativa por el narcotráfico y el terrorismo internacional a escasas 90 millas.

Por lo pronto, ya Obama consiguió con sus acciones sumar un componente importante al legado que exhibirá cuando finalice su mandato el próximo año. También desarmó de golpe y dejó sin argumentos el antiamericanismo propagado en América Latina por los gobernantes populistas y representantes de la izquierda.

En materia de política exterior, las medidas adoptadas para Cuba representan un innegable triunfo del presidente afroamericano. Hecho muy distinto al balance en el manejo realizado por su administración en el caso de las crisis desatadas en el Medio Oriente y el Norte de África. O el cuestionado acercamiento con Irán. Y su débil actuación frente al desafío de la beligerante Rusia. Además de su pésima estrategia en la lucha contra el terrorismo islámico.

En cambio, Raúl Castro no tiene alternativa. Salió corriendo a dejarse caer en brazos de su antiguo enemigo como única tabla de salvación. Está presionado por la indetenible caída del chavismo en Venezuela, la profunda recesión económica que sufre China, la desfavorable situación financiera de Rusia, la grave crisis y amenaza de desplome del gobierno de Rousseff-Lula en Brasil, así como el atolladero en el que se encuentran sus demás aliados populistas latinoamericanos.

La sustentación del régimen castrista lo constituye primordialmente el subsidio que aún le saca a la Patria de Simón Bolívar. El monto se calcula entre 8 y 10 mil millones de dólares anuales. Estas voluptuosas cifras corresponden al pago chavista por la prestación de servicios médicos y de otros profesionales cubanos. Incluyen los beneficios por concepto de reventa en el mercado internacional de una cantidad importante de los cien mil barriles de petróleo que diariamente recibe La Habana.

Las demás entradas de divisas al país representan un complemento. Tal es el caso de las remesas familiares que se estiman anualmente en unos 1.700 millones de dólares. El turismo apenas recoge 1.800 millones por año, lo que deja de ganancia neta unos 700 millones, no más que eso. La venta de níquel, tabaco, ron, medicamentos y alguna que otra bobería restante no llega a los 3.500 millones.

Y es que similar a la dinastía de los Kim en Corea del Norte, los Castro nunca tuvieron talento para construirse una economía que los hiciera autosustentables. Según datos publicados en el 2013 por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), el déficit comercial de la isla, representado por exportaciones-importaciones, era de 9.500 millones. Hoy el cuadro es más caótico, porque ha seguido decreciendo la producción para las exportaciones y aumentando las necesidades de importación.

Si se quedan parados en el andén y dejan pasar el tren norteamericano, los Castro pierden su última oportunidad de sostenerse por más tiempo en el poder, de salvar el pellejo y garantizar la conservación para sus herederos de gran parte de las riquezas usurpadas al pueblo cubano. Cayendo el tambaleante gobierno de Nicolás Maduro desaparece de golpe el subsidio. Sin ese dinero, para Cuba llega el colapso económico y financiero que empujará al estallido social. No hay otro derrotero.

Hasta ahora, la fórmula que utiliza el mandamás dueño de la finca castrista se asemeja a una ecuación cuadrática, o sea, de las que se igualan a cero. El hombre sabe que está obligado a dejarse llevar y bailar al compás de los EEUU, pero le aterra el sonido de la música. Algo así como: “quiero pero no quiero”.

Es tan errático el comportamiento de Raúl que pretende que la Casa Blanca lo colme de concesiones solo ofreciendo algunas migajas. En resumen, reclama que le levanten el embargo y le brinden regalías económicas, financieras y comerciales. La posibilidad de que las grandes empresas de telecomunicaciones estadounidenses provean a la isla de la infraestructura moderna del Internet de alta velocidad no está dentro de sus planes. Tampoco el asumir cambios en la legislatura vigente que reconozca derechos y libertades a los cubanos.

El paso de jicotea y la resistencia a las necesarias reformas da la apariencia de que la élite de la dictadura vive enajenada de la realidad. En menos de un año Barack Obama concluye su gestión como presidente, y el que lo sustituya, sea demócrata o republicano, no tendrá el interés o la urgencia de dedicarse a un tema que es de la cosecha y cuyos frutos recogió otro. Tampoco toman en cuenta la indetenible debacle económica, política y social que sufre el gobierno de Nicolás Maduro. El sustituto de Hugo Chávez está peor que un guanajo encima de un zinc caliente y con los actuales precios del petróleo no tiene escape.

Barack Obama gana su osada apuesta materializada en el cambio de política hacia Cuba con cualquier desenlace. Para Raúl Castro solo hay dos caminos. Uno, es acceder al abrazo del oso hasta que pierda el aliento apretado en su pecho. El otro, quedarse varado y seguir atormentado con las imágenes de los momentos finales de Muanmar el Gadafi en las calles de Libia. Estas son las únicas ofertas en el menú cubano.

BAJO EL TELON….Y A OTRO TANGO


Por: Lcdo. Sergio Ramos
Cuando el avión presidencial despegaba su tren de aterrizaje de la pista del Aeropuerto Internacional de Rancho Boyeros llevando como pasajeros al presidente Barak Obama y su comitiva, bajaba el telón de un espectáculo político que tuvo de escenario la ciudad de La Habana.
Tras bajar, dejaba atrás a los espectadores de un país empobrecido y carente de libertades fundamentales del hombre que volvían nuevamente a la dura realidad de la rutina por la sobrevivencia, esta vez matizados por un sueño de mejorar a través de un cambio hacia un mundo más libre y prospero.
Allí también quedaron, en sus mismos sitios, inalterados desde hace mas de cinco décadas, los miembros de una casta minoritaria y militarista, tenedora del poder más absoluto y receptora de de las riquezas y prebendas que le son despojadas a un pueblo trabajador y esclavizado.
Todo fue un teatro diseñado para entretener y ocultar al público presente y televisivo de ambas orillas, la realidad de unas negociaciones comerciales y políticas que procuran beneficiar primordialmente a los intereses económicos de ambos actores y los planes políticos de sus dos protagonistas.
La obra teatral debe encantar y dejar embaucado al público espectador y en eso cumplió su cometido. El presidente Obama llegó y no fue recibido por su contraparte el general Raúl Castro. Era lógico que quien llevaba cinco décadas desgañitándose contra los Yanquis, debería guardar las apariencias, al tiempo que el presidente se hacia el desentendido. Más tarde el general de ejército lo recibiría con su disfraz de civil y con todos los honores y pompas en el Consejo de Estado, incluyendo una corona dejada a los pies del monumento a José Martí.
Allí, una vez dentro del antro del poder totalitario de Cuba, hubo conversaciones ocultas mas atenidas a la realidad y a los verdaderos propósitos y objetivos de ambas partes. Momento de realidades tras bastidores que se ajustan a la enseñanza de Martí: “Lo real es lo que importa, no lo aparente. En política lo real es lo que no se ve”.
Luego, de nuevo en la escena, conferencias de prensa, no sin carecer de los imponderables de toda actuación cuando un periodista sincero y sagaz incordió al general cuestionándolo sobre los presos políticos. —Eso no estaba en el libreto— y el desencajado general, mendazmente, negó la existencia de tales presos…. Sin saber que antes de que pasaran 120 minutos los opositores de UNPACO le sacaron una lista parcial de 19 prisioneros políticos…y la lista total, dicho sea de paso, es larga, muy larga.
Pero como dicen en Broadway “show most going on” y continuó el espectáculo. Obama se aparece en el programa del popular cómico Pánfilo, con un “que bolá” y dominó incluido. Se le vio comiendo en un “paladar”, visitó al dócil Cardenal y se paseó por las pocas calles nítidamente conservadas para turistas del centro colonial de La Habana Vieja.
En el próximo acto, el protagonista-presidente se reunió con varios destacados opositores, a quienes escuchó y llenó de promesas. Fue algo para el otro público, el que de lejos, al otro lado de mar, veían la obra televisada y a quienes había también que dejarlos en complacencia y satisfacción. Esto fue secuela del preámbulo del “performance” previo, consistente en reuniones en Casa Blanca con un grupo escogido y reducido de destacados cubanos del exterior y de reuniones de algunos pre-seleccionados exiliados en Miami con su asesor de seguridad Ben Rhodes. Hechos ambos muy bien publicitados.
Como toda obra tiene, su clímax y desenlace. Nada menos que en el flamantemente remodelado y recién reparado Teatro Nacional, ante la presencia de un público selecto y seleccionado, habló el presidente Obama. Su discurso estuvo a tono con el desarrollo de la obra. Impresionismo y presdigitación para cautivar a un público cargado de expectación.
Su monólogo comenzó citando un verso del Apóstol: “Cultivo una rosa blanca”, algo siempre seductor para los cubanos, para pasar a advertir el propósito de enterrar el remanente de la Guerra Fría, no de la tiranía, o sea, eso que ahora llamamos “normalización”; para de ahí, pasar a destacar lo común entre ambos países y las diferencias entre los sistemas de Cuba y de los Estados Unidos.
Y entonces interlocutor tocó el meollo aflorando la punta del iceberg tras ensalzar las virtudes innegables de un pueblo innovador y trabajador que de la nada levantó a Miami, arrastrando el dolor de perder su patria, sus bienes y sus familias y que en tan solo una generación dos de sus hijos nacidos en Estados Unidos compiten por la postulación a la presidencia de este país.
Aclarando que no tiene intensión de imponer cambios en Cuba, Obama vuelve a citar a Martí de nuevo: “La libertad es el derecho de todo hombre a ser honrado y a pensar y hablar sin hipocresía”, continuó ante la mirada atónita y el gesto molesto del tirano y su íntimo séquito, recalcando el derecho de los hombre a la igualdad ante la ley, la libertad religiosa, el rechazo a las detenciones arbitrarias de las personas que ejercen sus derechos. La necesidad de acceso a internet y a la información y el derecho del ciudadano a elegir libre y democráticamente a sus gobiernos. Recordó entonces como él, nacido en el discrimen, hoy llegó a ser presidente gracias a que los ciudadanos pudieron protestar y organizarse para reclamar sus derechos.
Al otro lado del teatro, en un palco exclusivo, el rostro del general reflejaba el de aquel quien hubiera tragado un buche de palmacristi a pulso.
Pero Obama lo aclaró. El no fue a Cuba a cambiar el régimen, sino a negociar con el régimen y así lo dijo: “El futuro de Cuba tiene que estar en la manos del pueblo cubano”. Lo matizó: “Estados Unidos no tiene la capacidad, ni la intención de imponer un cambio en Cuba”. Coincidentemente, tampoco lo tiene la dictadura que procura su sobrevivencia y continuidad.
Lo real se reflejaba en las calles cubanas, más allá del flamante teatro y de la actuación glamorosa de los actores, donde se vivía la cruda realidad cotidiana de un pueblo. Los esbirros de la tiranía hacían sus estragos en las filas de los opositores pacíficos. Decenas de Damas de Blanco eran detenidas. Más de 200 miembros de UNPACO fueron detenidos en la zona oriental de Cuba. En Villa Clara, el pastor bautista Mario Félix Lleonart fue detenido y maltratado por agentes de la policía y de la Seguridad del Estado cuando se encaminaba a su iglesia para dar un servicio religioso en esta Semana Santa. El periodista independiente Yuri Valle Roca era detenido por la policía y al momento de escribir estas líneas se desconoce su paradero. La Dama de Blanco Aliuska Gómez es detenida por agentes policiacos y una vez en el cuartel fue desnudada ante los policías varones y así desnuda, encerrada por horas en una celda a la vista de sus captores.
Y es que Washington no negoció, ni condicionó levantar el llamado embargo a la terminación del otro bloqueo existente, también remanente de la Guerra Fría: El bloqueo a las libertades que el castrismo le tiene impuesto al pueblo de Cuba.
Los derechos del pueblo cubano no fueron incluidos en las negociaciones, porque eso molesta a la dictadura; por eso el periódico oficialista Granma del día siguiente, amén de no publicar el discurso presidencial, esgrimió contra éste una crítica distorsionante y mendaz. Y es que las verdades siempre preocupan a los tiranos.
En su discurso el presidente-actor alabó los cambios económicos que se estaban dando en Cuba. Pero no dijo que tales los cambios carecen de un carácter profundo para el beneficio real del pueblo. Son mas cosméticos y de naturaleza elitista. El cuentapropismo de la ficción teatral choca con la realidad cotidiana cuando hace apenas un mes 8,000 carretilleros fueron confiscados por el régimen, privando a esos trabajadores por cuenta propia de su medio de sustento. Y es que los cambios económicos a raíz de las negociaciones se implementaran para beneficio de la oligarquía, explotando al trabajador y afianzando a la tiranía. Nada nuevo: Cuba vietnamizada a la criolla.
Obama, el político, se atemperó a curso de nuestros tiempos en lo que el Novel escritor Mario Vargas Llosa denominó “La Civilización del Espectáculo” cuando en dicha obra nos dice que “El político de nuestros días, si quiere conservar su popularidad, está obligado a dar atención primordial al gesto y a la forma, que importan más que sus valores, convicciones y principios”. (*1)
La represión, al igual que la escasez y la miseria, es la realidad que queda tras el espectáculo, como también persistirá tras esta escenificación, un generalato que saciará sus arcas en sociedad con los nuevos inversores, un régimen en quiebra que recibirá el respiro de millones de dólares de los negocios y turistas estimulados por la nueva política de acercamiento.
La realidad en Cuba es otra, distinta y diferente que solo cambiará cuando el pueblo adquiera conciencia de la necesidad del cambio y tome la resolución de provocarlo.
Y así las cosas, el espectáculo continuó inmutable ante la crueldad de vivir bajo un régimen tiránico, teniendo como cierre magistral un buen partido de pelota entre la selección cubana y los Tampa Bay con la asistencia de un público pre-seleccionado y del presidente Obama y el general Castro, quienes compartieron con mucha camaradería, para darle el toque de final feliz al espectáculo.
Y terminada la obra teatral, bajó el telón; el dictador se fue para su casa y Obama a bailar otro tango.
__________
*1- Vargas Llosa, Mario. La Civilización del Espectáculo, Editorial Alfaguara, México, 2012 Pág. 50.

San Juan, Puerto Rico a 25 de marzo de 2015

LA FLOTILLA ES UN DERECHO

Por: Lcdo. Sergio Ramos
La administración del presidente Barak Obama pretende obstaculizar la realización de la flotilla de protesta en las cercanías de las costas cubanas que está organizando el Movimiento Democracia en Miami para la fecha de la visita del presidente a Cuba.
Se trata de la aplicación de una Orden Ejecutiva dictada por el el entonces presidente Bill Clinton que prohíbe las flotillas de protesta en aguas cubanas y demanda un permiso especial. Permiso que siempre es negado a los integrantes de la flotilla y que se concede discriminatoriamente al resto de ciudadanos americanos para otros fines recreativos y deportivos.
Una prohibición que en el contexto de las actuales negociaciones entre Washington y La Habana resulta mas opresiva para la inmensa mayoría del pueblo cubano que no está de acuerdo con el régimen dictatorial imperante en Cuba.
La postura asumida por la actual administración destaca la cooperación que el incumbente de la Casa Blanca está haciendo con la dictadura de los hermanos Castro, lo cual implica una contradicción con uno de los propósitos iníciales de la “normalización” de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.
En aquel primer discurso de diciembre 17 de 2014, el presidente Barak Obama manifestó que uno de sus propósitos era “empoderar al pueblo cubano”. Sin embargo su política de concesiones al régimen cubano, carentes de adecuadas contraprestaciones, denotan claramente que su objetivo está lejos de darle más poder al pueblo, puesto que éstas como las está desarrollando, contribuyen a afianzar y a entronizar una dictadura totalitaria, prolongando la larga agonía de todo un pueblo.
No obstante que su representante en seguridad nacional Ben Rhodes se haya reunido con algunos opositores y exiliados en Miami, desconociendo a otros muchos que están en total desacuerdo con estas nuevas políticas de la presente administración, estos gestos no dejan de ser mas de carácter teatral que de ser la intensión real tras dichas relaciones.
Puesto que cualquier acción para no permitir que se realice la flotilla, implica la cooperación con la dictadura en la conculcación de los derechos humanos a nacionales cubanos.

El artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas expresa claramente “1- Toda persona tiene derecho a circular libremente… 2- Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, inclusive del propio, y regresar a su país”.
El propósito de dicha flotilla es protestar pacíficamente frente a las costas cubanas contra las violaciones de derechos humanos cometidos por la dictadura y para exigir que éstos sean verdaderamente respetados en Cuba.
Expresarse por ese medio llamado flotilla también es un derecho humano como bien expresa el artículo 19 de la mencionada carta de derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.
La flotilla se convierte pues, en un medio de expresión sin limitación de fronteras. Un derecho que pretende coartar la administración Obama para agradar a sus nuevos socios del régimen totalitario de La Habana, justo en momentos de su visita al dictador cubano.
Al momento presente en que esgrimimos esta líneas, está el vilo la conducta final que adoptará Washington respecto a la realización de la flotilla de protesta, como lo está, naturalmente, de efectuarse ésta, la conducta de la dictadura cubana que en más de una ocasión ha desplegado agresivamente sus unidades navales y aéreas contra flotillas anteriores
Cualquier acción de parte de los gobiernos de Cuba o de los Estados Unidos contra esta protesta pacífica, debe ser condenada dentro y fuera de los foros internacionales a nivel mundial, como evidencia del contubernio Obama-Castro en perjuicio del oprimido pueblo cubano.
Al final, se trata de una cuestión de derechos fundamentales del ser humano y estos no se mendigan, sino se exigen y arrebatan de quienes los conculcan.
San Juan, Puerto Rico a 13 de marzo de 2015