EL OTRO BLOQUEO

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“Fachada del  Malecõn, Cuba”. Foto: Franck Vervial

Por: Lcdo. Sergio Ramos
La cuestión cubana tiene más de un bloqueo. El imperfecto y poroso de los americanos y el rígido y hermético de la dictadura. De ese último, del que poco de habla, es el que verdaderamente afecta a los cubanos; y tampoco estuvo presente en las negociaciones entre Estados Unidos y Cuba conducente a la ‘normalización’ de las relaciones entre ambos países. Se trata del bloqueo que el régimen castrista le tiene impuesto a las libertades y al progreso del pueblo cubano, desde hace 57 años ininterrumpidos.
Ese bloqueo castrista afecta muchas áreas del diario vivir del cubano. Es el que lo convierte en esclavo de una casta minoritaria e inamovible que ostenta un poder de forma absoluta y despótica, cuando no, el que los divide y los separa esparciéndolos, errantes por el mundo, en busca de un futuro que se les obstruye en su tierra. Es el primero que debe levantarse si queremos dar paso a una nueva era de libertades, bienestar y progreso para todos los cubanos.
Sus efectos abarcan incontables reglones de la vida de los nacionales cubanos. Pasemos revista sobre algunos de los más significativos:
Bloquea las libertades y los derechos humanos de los ciudadanos cubanos: La dictadura utiliza su fuerza constantemente para reprimir y perseguir, encarcelar y hasta para matar, a quienes expresan sus opiniones distintas a las que imparte el oficialismo desde el poder. El estado cubano cuenta con una policía política especializada para perseguir y oprimir a los opositores. Dispone de un código de leyes penales cargado de articulados contrarios y violatorios a los derechos Humanos y donde las penas de muerte en el paredón pululan, y cuando no, los castigos crueles e inusitados por delitos insignificantes o por ejercer derechos humanos convertidos por ley en delitos. El bloqueo a las libertades ciudadanas está incluida hasta la en propia Constitución, en donde las migajas de derechos concedidos solo pueden ser ejercidas dentro de las pautas dictadas por el dictador de turno. (Artículo 62)
Bloquea el acceso del pueblo a su derecho a la autodeterminación: No existe un sistema electoral apropiado, capaz de garantizar la representación de otras tendencias y opiniones diferentes al único partido legalmente admitido (El Partico Comunista de Cuba).
Los candidatos son seleccionados por ese partido y admitidos como tales a base de lealtades al dictador, careciendo las elecciones de contendientes de diferentes criterios. Las elecciones y los escrutinios carecen de supervisión de terceros nacionales o internacionales. El Ministerio de Justicia, que es parte interesada y parcial del ejecutivo, es quien tiene a cargo su implementación y el conteo de votos bloqueando la imparcialidad, la transparencia y la pureza de los procedimientos.
En otras palabras, no hay elección, sino selección y los escrutinios son un fraude intrínsecamente institucional. El pueblo no decide, quien selecciona es el régimen dictatorial.
Bloquea la representatividad y participación del pueblo en la toma de decisiones y la promulgación de las leyes: El resultado de la selección seudo-electoral, genera la monolitismo en las distintas ramas del gobierno, comenzando por la Asamblea Legislativa de Cuba, dejando ausente en su seno, el debate abierto entre tendencias opuestas, el consenso, y la representatividad de las demás tendencias políticas y de las otras minorías.
Es ese cuerpo mono-partidista quien selecciona a los miembros del máximo organismo del país, el Consejo de Estado y a su presidente.
Bloquea el acceso de otros sectores y vertientes políticas del pueblo al poder: El exclusivismo político se refleja en la ausencia de participación y acceso a la diversidad político-ideológica ciudadana, a las distintas esferas del gobierno. Cuestión que se matiza por la carencia de una real separación de poderes, ya que el Consejo de Estado y más específicamente, el dictador de turno, concentra en sí mismo un poder absoluto, irrebatible, sin límites , ni fiscalización, despojando al país de un estado de derecho para imponer un estado de capricho del omnímodo gobernante.
Bloquea la existencia y participación de una sociedad civil y política alternativa: El régimen exclusivista se asienta en un conjunto de leyes bloqueadoras de la participación de las diferentes corrientes civiles y políticas de los ciudadanos. Solo las llamadas organizaciones de masa tienen la exclusividad en ley para existir y ejercer sus funciones, siempre bajo el control y supervisión del partido único admitido y del todo poderoso presidente del Consejo de Estado.
La libertad de reunión y asociación, sea política o civil, está vedada para las corrientes diversas y alternativas que son parte esencial de toda sociedad. Toda asociación no aceptada por el gobierno es ilegal y sujeta a las represivas acciones y persecuciones de parte del poder totalitario.
Bloquea el desarrollo económico del ciudadano: La economía cubana está basada en el centralismo y control económico por parte del estado. La libertad empresarial esta abolida, cuando no, muy limitada y bajo estricto control del gobierno. El estado en ocasiones, motivado por alguna crítica situación económica general, ha abierto temporera y ligeramente algún renglón, como ocurrió con los Mercados Libre Campesinos en 1980 o como ahora sucede con el cuentapropismo. Pero al hacerlo, impone a los que participan de estas ligeras concesiones, fuertes restricciones que obstaculizan el progreso de los ciudadanos. También cuando los beneficiados por ésta acrecen su caudal, el estado los elimina o los confisca o les impone impuestos y restricciones conducentes a su quiebra y desaparición.
El ciudadano tiene que depender totalmente del estado cubano para su manutención y sobrevivencia haciéndolo débil frente al gobierno. Los trabajadores solo pueden trabajar con un solo patrono: El Estado, que es dueño absoluto de los medios de producción y quien les paga salarios de miseria y les priva de sus más elementales derechos laborales.
Aun para poder trabajar en las empresas extrajeras, el obrero cubano tiene que depender del organismo estatal empleador y una vez empleado, una proporción sustancial de sus salarios le son apropiados por el estado, recibiendo una mirringa de su sueldo.
La consecuencia de esta faceta del bloqueo castrista es la pobreza, la dependencia y la explotación.
Bloquea el alcance del bienestar real y estable a los ciudadanos: La dictadura siempre ha hecho alarde de la educación y de la salud, pero ha ocultado las fallas y los discrímenes que se producen dentro del sistema educativo y de salud del país.
Más allá del aprovechamiento académico de un estudiante, existe una imposición de participación de actividades políticas del estado y una privación a los progenitores del estudiante a educar a sus hijos acorde con sus ideas, políticas, religiosas y culturales. El estado impone a los estudiantes el requisito de lealtad a la revolución y sacrificios por esta. Estas medidas han provocado el discrimen y el bloqueo a estudios avanzados y/o especializados contra aquellos estudiantes y sus padres que no aceptan los cánones políticos del estado totalitario.
En términos de la salud, está más que documentado que en Cuba hay dualidad de sistemas de salud: Uno para el pueblo y otro para la cúpula en el poder y los extranjeros. Los cubanos de a pie se confrontan con unos hospitales carentes de equipos médico-quirúrgicos adecuados, con facilidades ruinosas y ausencia total a asepsia. Donde no tienen las medicinas necesarias, aun las más elementales y básicas. Del otro lado están aquellas facilidades médico-hospitalarios para los altos jerarcas y los extranjeros que pagan en divisas. Estos cuentan con buenas facilidades, asepsia razonable, equipos de primera y medicinas de primera generación.
La vivienda para el pueblo pasa por un estado de crisis crónica. La ausencia de materiales de construcción y los impedimentos para construir que impone el estado totalitario al ciudadano, a lo largo del tiempo, han provocado la ruina de las viviendas. Esta situación ha ocasionado que una porción significativa del pueblo viva en casas en riegos de desplome, inadecuadas e insalubres. Sin embargo, el hecho contrasta con las casas (o más bien, palacetes) de los altos jerarcas del régimen, que residen en sus bien acondicionadas y mantenidas viviendas, equipadas con todo el confort moderno.
Bloquea la unión de las familias cubanas: Desde los mismos comienzos de la dictadura totalitaria, una parte significativa de la población cubana se ha visto forzada a abandonar el país dejando atrás bienes, familia y patria para buscar un futuro mejor en tierras ajenas. Todavía hoy, a los cincuenta y siete años de la toma del poder por los hermanos Castro, los cubanos siguen saliendo masivamente del país.
Una vez fuera, el régimen cubano impone onerosas condiciones para que los cubanos en el exterior puedan visitar a sus familiares que quedaron en el país. El hecho de requerir una visa (permiso de entrada) para entrar a su tierra natal es, además de una violación de un derecho humano, un modo de bloqueo al pueblo de Cuba.
De hecho, hay muchos cubanos que por su posición política opositora están permanente impedidos —de por vida— de entrar y visitar con libertad su patria.
El bloqueo del castrismo al pueblo cubano es el verdadero, el real y el más nocivo, pues es el que oprime, esclaviza y empobrece al pueblo cubano. Este es el que la dictadura oculta y disfraza con la mentira propagandística y sus discursos demagógicos y es el que déspotas están negados a levantar, pues la finalidad de la casta gobernante es la perpetuación indefinida en el poder omnímodo.
Es este el bloqueo que primero hay que quitar totalmente, en todos sus ámbitos, si es que verdaderamente se aspira a un cambio real y verdadero en Cuba para el bienestar, el progreso, la unión y la libertad del todos los cubanos.
San Juan, Puerto Rico a 4 de abril de 2015.

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