CUBANO QUíMICO PONE SU NOMBRE BIEN ALTO

 


OTRO MAS ENTRE CIENTOS QUE LO HICIERON Y LO HACEN EN EL EXILIO, EN VARIOS PAÍSES.

Nota enviada por Antoni Rams

Un cubano que vive orgulloso de ser cubano, es el nuevo presidente de la organización científica más grande del mundo.

El nuevo presidente de ACS, nacido en La Habana, Cuba pero con ciudadanía estadounidense, fue nombrado en ese puesto con los votos de la mayoría de los miembros de esta organización, que cuenta con 160.000 inscritos en más 130 países del mundo.

El científico cubano Luis Echegoyen, profesor de la Universidad de Texas en El Paso, fue electo presidente de la Sociedad Estadounidense de Química (American Chemical Society), la organización científica más grande del mundo.

Echegoyen, quien nació en La Habana en 1951, dijo a la prensa que fortalecerá los vínculos internacionales entre investigadores durante su mandato de tres años. Otras de sus metas son incrementar los lazos entre la industria y el mundo académico y obtener más fondos para realizar investigaciones.

Su familia emigró a Puerto Rico en el 1960, su padre era, el famoso comediante Luis Echegoyen, que tenía una constelación de personajes, todos exitosos, como eran “Cuquita Sabrosura”, “Arbogasto Pomarrosa”, su inolvidable “Mamacusa Alambrito” y “Tino Dentino”.

Video mostrando el Primer programa de “Jueves de Partagas” realizado en Cuba en el año 1954 con Jesus Alvariño, Normita Suarez, Luis Echegoyen y Enrique Santiesteban.

La Sociedad Estadounidense de Química fue fundada por el Congreso de Estados Unidos en 1876. Tiene más de 150.000 miembros en más de 140 países. La entidad no realiza investigaciones científicas, pero publica una enorme variedad de informes. También lleva a cabo esfuerzos para fomentar la innovación a través de la investigación y tecnología, la educación científica, la protección del medio ambiente y el acceso a información científica para el desarrollo de políticas de gobierno.

“Es un gran honor haber sido electo”, dijo Echegoyen a la oficina de prensa de la Universidad de Texas. “Espero con beneplácito implementar nuevos y ambiciosos programas para beneficiar a la Sociedad Estadounidense de Química y sus socios”.
El científico estudió la carrera de Química en la Universidad de Puerto Rico entre 1971 y 1974. Hizo su trabajo de posgrado en 1975 en la Universidad de Wisconsin, con el profesor S.F. Nelson. Su tesis abordó los parámetros termodinámicos que controlan la estabilidad de radicales aniónicos en solución (“Thermodynamic Parameters Controlling the Stability of Anion Radicals in Solution”).

Ha trabajado en la Universidad de Miami y la Universidad de Clemson, pero sus inquietudes le han llevado a aceptar retos en diferentes partes del mundo. Hasta el momento, ha acumulado 40 años de experiencia en instituciones académicas, tres en la industria y cinco en el gobierno, incluyendo el National Science Foundation, una agencia independiente del gobierno federal estadounidense.

En la Universidad de Texas una de sus especialidades son los “buckyballs”, una prometedora nanoestructura compuesta de 60 átomos de carbono estructurados en un espacio cerrado y perfectamente simétrico.

FELICIDADES COMPATRIOTA

DE NUEVO LOS RUSOS

 

Por el Lcdo. Sergio Ramos

El testaferro designado por Raúl Castro para presidir el Consejo de Estado de la dictadura cubana, Miguel Díaz Canel, llegó a Moscú y se reunió con Vladimir Putin y tras estas conversaciones anunciaron que Rusia otorgaría un préstamo inicial de cerca de $50 millones de dólares para modernizar el armamento de las Fuerzas Armadas cubanas. Otorgar ayuda económica para adquirir armas a un país donde el pueblo padece de hambre y necesidades a granel constituye un insulto a los cubanos y denota el alto grado de indolencia para con el sufrimiento de la población por parte de la alta jerarquía castrista.

Pero más allá de las consideraciones ético-morales que podamos achacarle al régimen por semejante acuerdo, están otras de orden de política internacional, relacionadas con los intereses de Rusia y los de la alta cúpula gobernante de Cuba tras estas conversaciones.

Para Rusia la provisión de armamento moderno a las fuerzas armadas cubanas forma parte de la estrategia de penetración del Kremlin en la América Latina, la cual viene implementando desde hace varios años. La misma incluye la reincorporación de la presencia rusa en Cuba, de modo similar a la que tuvo en los tiempos de la otrora Unión Soviética.

Por parte de la dictadura cubana, los rusos le darían un respiro al régimen en lo económico y lo energético; pero más importante aún para la cúpula gobernante, proporcionaría la protección militar necesaria para continuar en el poder, en un momento que los castristas históricos van desapareciendo, al tiempo que son reemplazados por otros nuevos subordinados de dudosa fuerza política, los cuales, por sí solos, carecen del arraigo para sostenerse en el poder y que, además, coincide con momentos en que el país confronta una seria crisis económica, al desvanecerse la economía de su principal proveedor de petróleo y productos, la dictadura venezolana.
Desde hace un tiempo atrás Moscú ha manifestado su interés de reabrir las bases de espionaje electrónico de Lourdes o construir otra nueva con más avanzada tecnología en Cuba. Y de igual modo, ha expresado su interés en volver a poseer bases militares y navales en Cuba.

Analizado esto en el contexto geopolítico, Rusia pretende reabrir su amenazante portaviones estático a 90 millas de las costas de Estados Unidos. A tales fines, los mandatarios de marras anunciaron que próximamente el Ministro de Defensa Ruso General de Ejército Segey Shoygu visitaría a Cuba.

La diferencia de hoy día con respecto a los tiempos de la URSS, es que Rusia cuenta con importantes penetraciones e influencias políticas y militares con los gobiernos de Venezuela y Nicaragua. Moscú también ha manifestado su interés en poseer bases navales y militares en Venezuela y en Nicaragua. De hecho, actualmente asesores militares rusos influyen activamente las fuerzas armadas de esos dos países. Además, el Kremlin ha enviado modernas armas y misiles a Nicaragua y a Venezuela.

Otro aspecto muy preocupante, es que, como parte de la penetración rusa en la Cuenca del Caribe y Centro América, muy probablemente Moscú trate de aprovechar la victoria electoral del izquierdista Andrés Manuel López Obrador como presidente de México para impulsar su penetración e influencia político-militar en ese país; lo cual, estratégicamente hablando, implicaría cercar las fronteras de los Estados Unidos. Por el sur, en la frontera con México y los accesos al Caribe con Cuba. Más aún, si consideramos que, por el Norte, los Estados Unidos dista de Rusia tan solo unos 87 kilómetros por el Estrecho de Bering que lo separa de las costas de Alaska. O sea, que, desde el punto de vista estratégico, esa situación pondría a los Estados Unidos en una posición política y militarmente desventajosa. De ahí, el posible gran peligro.

Bajo tales situaciones, Rusia podría aprovechar dicha ventaja estratégica buscando afianzar y expandir su presencia e influencia económica, política y militar sobre el Caribe, Centro y Sur América y al mismo tiempo, podría permitirle presionar a Washington para garantizarse su permanencia en el continente americano y en otros logares del mundo que han sido conquistados por vía de su política de expansionismo militar como lo es la Península de Crimea en el Mar Negro, en lo que podría llegar a ser otro nefasto Pecto a lo Kennedy-Khruchev.

De ahí la importancia que tiene el frenar el avance de Rusia en el continente, lo cual empieza por la erradicación de las dictaduras de los Castro en Cuba, de Ortega en Nicaragua y de Maduro en Venezuela. Una acción que demanda premura, pues el reloj está corriendo en contra de Washington.

San Juan, Puerto Rico a 4 de noviembre de 2018